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Rosario Weiss, la misteriosa ahijada de Goya "trabajadora y tenaz" que logró vivir de su talento

  • La pintora dio clases de dibujo a las infantas Isabel y Luisa Fernanda
  • Goya le enseñó a dibujar y fue reconocida como académica de mérito de San Fernando
Rosario Weiss, el prodigioso talento de la ahijada de Goya
'Alegoría de la atención' (autorretrato), Rosario Weiss, 1841. © Museo Nacional del Prado

Rosario Weiss se representa a sí misma como Diana cazadora, con una túnica blanca y un carcaj cruzado sobre el pecho, mientras levanta la mano izquierda hacia el oído y pide atención. El gesto se convierte en una declaración personal y en una reivindicación de su capacidad intelectual y creativa. La artista pintó La atención (autorretrato) en 1841, cuando tenía 27 años, una obra maestra que el Museo del Prado compró en 2024.

Pintora de gran talento, casi desconocida para el gran público, Rosario Weiss era "una mujer madrileña que nació en 1814. Se crió de niña con su madre (separada de su padre) con Goya en la Quinta del Sordo y luego en Burdeos, donde aprendió a dibujar y a pintar. Primero con Goya y luego con un profesor allí en la ciudad francesa. Regresó a Madrid en 1833 y desarrolló una breve pero intensa carrera profesional", según describe Carlos Sánchez, conservador del Museo Lázaro Galdiano, a RTVE Noticias.

Leocadia Zorrilla, la madre de Rosario, era el ama de llaves del genio aragonés y vivía en la misma casa con su pequeña y su hijo (frutos de su fallido matrimonio con el joyero Isidoro Weiss). Una mujer con mucho carácter, alejada del estereotipo de criatura dócil sometida a un varón, que se enfrentó en los tribunales con su marido. Esta fuerte figura femenina "debió ser una influencia para su hija en cuanto a procurarse un futuro profesional sin necesidad de casarse con alguien para que la sostuviera".

Rosario Weiss, el talento de la ahijada de Goya

'Retrato de Leocadia Zorrilla', Rosario Weiss, c.1828. Museo Lázaro Galdiano

Sánchez apunta que "no está claro" que Leocadia y Goya fueran amantes, pero la relacíón del genio con la niña era familiar: "No creo que fuera su padre, pero, sin duda el trato era fraternal porque la cuidó y la enseñó a dibujar y se preocupó siempre por su bienestar" y añade que "tampoco es necesaria una paternidad biológica para comportarse como un padre" con su ahijada.

Goya la tenía en alta estima como pintora y escribió "una carta a su amigo Ferrer, que vive en París, intentando que se vaya a vivir con ellos, para que se forme como miniaturista, que es donde estaban los mejores profesores. Exalta sus capacidades artísticas, diciendo que es una maravilla y que es un genio pintando miniaturas. O sea, que la tenía en muy buena consideración", pero no llegó a trasladarse a la capital francesa.

Con solo siete años, Rosario Weiss recibió clases de dibujo de Goya. Se conservan dibujitos en papel de formato menor que el pintor le hacía para que ella lo completara o lo copiara. En el Museo Lázaro Galdiano hay "una caricatura masculina, un rostro un poco deforme, en el que se ve un trazo de Goya, muy leve, lineal y muy preciso. Y luego por encima el trazo de ella, en un dibujo fechado cuando tenía siete u ocho años, repasando, subrayando o reproduciendo el perfil que le había hecho Goya".

Rosario Weiss, la genial ahijada de Goya

Dibujo de Goya y Rosario Weiss. Museo Lázaro Galdiano

Del trazo libre, aprendido con Goya, en el que primaba más la expresividad que la calidad anatómica, Rosario Weiss pasa a la disciplina académica y se matricula con 10 años, en 1834 en la Academia Local de Pintura y Dibujo de Burdeos, dirigida por el pintor neoclásico, Pierre Lacour. "Allí aprende otra forma de trabajar en la tradición del neoclasicismo francés". Excelente retratista, su maestría es apreciada por los burgueses de la ciudad, en especial por las damas que le encargan varios cuadros.

El especialista indica que "hace tres o cuatro años han aparecido en una subasta de una ciudad pequeñita, francesa, dos retratos de ella, de su etapa de Burdeos, maravillosos. Y estaban en una colección privada". En la actualidad, solo están catalogados una decena de cuadros por cientos de dibujos.

Conocida por sus dibujos y retratos, Rosario Weiss también se dedicó al paisaje y otra de sus facetas artísticas fue el grabado. En especial, las litografías con "un trabajo muy minucioso, muy a línea, muy realista, con muchísima precisión, una forma de trabajar que aprendió en Francia, que no es precisamente lo goyesco (cuyos grabados tenían menos detalles)", destaca el historiador del arte.

Copista por encargo

En 1833, con su madre y con su hermano, Rosario Weiss vuelve a Madrid y se gana la vida con la reproducción de obras maestras como salida profesional, en una época en la que la fotografía aún no se había desarrollado plenamente: "Se ocupa sobre todo de hacer copias por encargo en el Real Museo, el actual Museo del Prado, y en la colección de la Academia de San Fernando", explica Sánchez.

Rosario Weiss, talento romántico

'Los duques de San Fernando de Quiroga', Rosario Weiss (copia de un lienzo de Rafael Tegeo) © Museo Nacional del Prado

Asentada su carrera, pinta el retrato del embajador inglés en Madrid, y en 1837 forma parte del Liceo Artístico y Literario: "Se metió en esta institución cultural que fue el germen del romanticismo madrileño y allí conoció a un montón de personajes influyentes, desde políticos a literatos y otros artistas". Apostilla que de muchos "conocemos sus retratos, porque los hizo ella y eran precisamente socios del Liceo".

Misteriosa desaparición

Volvemos a su autorretrato como La atención, una obra que hacía pareja con la alegoria El Silencio, muy similar, pero en la que la figura femenina se llevaba un dedo a los labios, para hacer callar a todos los que dudaban de su talento. El cuadro ganó la medalla de plata en la exposición de la Société Philomatique de Burdeos en 1841, dos años más tarde fue adquirida por el museo municipal de Bellas Artes y siguió en su catálogo hasta finales del siglo XIX.

Sánchez, comisario de la exposición de dibujos de Weiss, celebrada en 2028 en la Biblioteca Nacional de España, detalla que El Silencio "en un momento determinado, entre finales del XIX y mediados del siglo XX, desaparece. Cuando estuve en Burdeos varias veces, para preparar el catálogo razonado, me comentaron que hubo un momento en el Museo de Burdeos que dejaron piezas para decorar instituciones oficiales de la ciudad y que entonces se le perdió el rastro".

Rosario Weiss, la talentosa ahijada de Goya

'La pasiega', Rosario Weiss, 1835 Colección particular

Como curiosidad, la experta Manuela Mena consideraba que La lechera de Burdeos de Goya pudo haber sido hecha por Rosario Weiss, pero Sánchez cree que "si participó en esa pintura, fue de forma reducida. Otros autores consideran que quizás fue la modelo".

Otro cuadro interesante es un pequeño óleo que "representa a una ama de cría, una pasiega, en una colección privada. Hay una litografía con ese mismo tema en la revista del Liceo, esa misma figura, y luego en el Museo Lázaro Galdiano tenemos dos dibujos preparatorios para esta obra. Creo que no representa a nadie concreto, es más bien una figura idealizada. porque se consideraba a las pasiegas las mejores nodrizas".

Académica de mérito de San Fernando desde el 29 de junio de 1840, el espaldarazo definitivo le llega como profesora de dibujo de las infantas Luisa Fernanda e Isabel (futura reina Isabel II), empleo remunerado con ocho mil reales: "Es cierto que logró este puesto en enero de 1842 y falleció en julio de 1843, tampoco estuvo ahí mucho tiempo. Las clases eran diarias, por la tarde en el palacio, y tendría toda la mañana libre para trabajar".

Muerte romántica

De su labor docente, queda un retrato a lápiz tomado del natural de una de sus distinguidas pupilas. El dibujo de la reina Isabel II se puede ver en el Museo del Romanticismo. Rosario Weiss cumple con el tópico de heroína romántica, murió joven, antes de cumplir los 29 años: "El médico de la Casa Real en el certificado de defunción establece claramente que murió de cólera morbo, no epidémico, pero ella tenía desde hacía años, una infección urinaria grave, que se le debió complicar también".

Pintora destacada del romanticismo español, tenía todo en contra, pero consiguió labrarse un futuro en un tiempo en el que estaba "muy bien visto que las mujeres pintaran, dibujaran o grabaran, pero no que se dedicaran profesionalmente al arte". Sánchez añade que Rosario Weiss era "una persona muy dedicada, muy trabajadora, muy tenaz, que quería conseguir su objetivo, que era vivir de su talento y ser reconocida como artista profesional".

Rosario Weiss, la ahijada de Goya

'La atención' (autorretrato) de Rosario Weiss, 1841. © Museo Nacional del Prado

Rosario Weiss ha inspirado la obra de teatro de Herminia Luque Blanco Weiss y la novela de Sergio del Molino La hija. Para saber más acerca de la ahijada de Goya, Carlos Sánchez habla esta tarde a las 19 horas sobre la pintora en el Instituto Cervantes. La conferencia, en colaboración con el Círculo de Orellana, forma parte del ciclo Españolas por descubrir y se retransmite en directo en la web del Cervantes y en su canal de YouTube.