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'El Mercenario', de Vicente Segrelles, la edición definitiva de uno de los grandes clásicos del cómic español

  • Se publica una espectacular edición que recogerá, en tres tomos, los 14 álbumes de la serie
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Hombre con armadura y mujer en túnica montan un reptil alado con escamas verde grisáceo y ojos rojos sobre un cielo despejado. Detalle de la portada de 'El Mercenario'.
Detalle de la portada de 'El Mercenario' (Norma)

El Mercenario es un cómic bellísimo y grandioso que restituye la emoción, la maravilla y el placer de contemplar imágenes” (Federico Fellini)

En 1981 los lectores de cómic alucinamos al ver a un guerrero medieval surcar los cielos montado, con su armadura y su espada, a lomos de un dragón. Sobre todo porque el cómic estaba realizado al óleo, algo realmente excepcional para la época y que casi no se ha vuelto a repetir. También nos quedamos fascinados (al igual que grandes artistas como Moebius o Fellini) por la belleza de las páginas. Gracias a su insuperable calidad artística, había nacido un icono del cómic mundial: El Mercenario, de Vicente Segrelles (Barcelona, 1940).

Uno de los mayores éxitos del cómic español de todos los tiempos, que fue traducido a numerosos idiomas, y que ahora Norma Editorial recupera en la que ya es su edición definitiva: tres volúmenes integrales que contendrán las 14 aventuras de El Mercenario, acompañadas de numerosos extras, ilustraciones y curiosidades.

Página del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)

Aunque lo más interesante de estas más de 80 páginas de extras del primer tomo son los comentarios de su autor, que nos explica cómo surgió el personaje, en qué se inspiró o cuáles fueron las principales dificultades a las que se enfrentó, y que estuvieron a punto de hacerle tirar la toalla en el segundo tomo de la colección. Y es que dibujar un cómic al óleo no es nada fácil.

Hace unos años Segrelles, que cumplirá 86 el próximo septiembre, nos concedió una completa entrevista sobre El Mercenario que recuperamos para la ocasión: "Esta edición incluye un suplemento -nos contaba-, en el que comento cómo realice cada aventura. También incluye numerosas anécdotas, ilustraciones y fotografías. Y explico muchas cosas que creo que van a interesar a los aficionados. No se incluyen bocetos porque no existen, ya que pintaba directamente sobre ellos”.

“También -nos contaba-, en esos extras hablo sobre mis aficiones como los aviones, la maquinaria, la escultura, los dragones, el mar… ya que todas están presentes en las páginas de El Mercenario. Y hay que destacar que la colección tiene un tomo que no se publicó por separado, el 14, que incluye un relato con el que finalizo las aventuras de El Mercenario, y que ilustro con mis pinturas”.

Página del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)

El origen de 'El mercenario'

Como comentábamos, en 1981 los lectores de cómic nos quedamos con la boca abierta con la imagen hiperrealista de ese guerrero (conocido únicamente como El Mercenario) montado a lomos de un gigantesco dragón. Vicente nos comentaba cómo surgió el personaje: “En aquella época yo hacía portadas y como era autónomo tenía que estar buscando siempre trabajo. Así que se me ocurrió hacer un cómic, porque me dijeron que sí tenía éxito podía hacer una serie que podía publicar primero en una revista y luego en tomos recopilatorios. Y como me gustaba trabajar al óleo, decidí realizar el cómic con esa técnica”.

“Para no tener que documentarme demasiado –añadía- para la primera aventura elegí temas que me gustaban y que no me exigían demasiada documentación: la Edad Media con sus armaduras y castillos y las fantasías orientales. También se me ocurrió plasmar batallas aéreas, al estilo de las de la Segunda Guerra Mundial, pero con dragones montados por guerreros. Y a eso le añadí el desnudo femenino, algo que en esa época era casi fundamental. Y con esa mezcla nació El Mercenario”.

Página del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)

“Así que, en 1979, realicé seis páginas de prueba y se las dí a mi agente editor para que las llevara a la Feria de Bolonia. Podía ser un éxito o que las rechazasen. Pero mi agente volvió entusiasmado y con media docena de precontratos firmados”.

Un éxito inesperado que obligó a Segrelles a continuar la historia. “Yo solo había hecho un cómic para Bruguera y de eso habían pasado más de treinta años. Así que tuve que espabilarme e iba avanzando la historia a medida que se me ocurrían las ideas. Por eso la primera aventura de El Mercenario tiene tres partes muy diferentes”.

Página del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)

El mundo de 'El Mercenario'

Una de las cosas más espectaculares de El mercenario son los dragones, que son muy especiales. “Yo había pintado ya muchas portadas con dragones, algunos incluso con jinetes –aseguraba Segrelles-. Lo normal es que esos dragones tuviesen cuatro patas y dos alas. Pero a mí no me gustaban, porque para mover las alas necesitas una gran masa muscular que no existe en la espalda. Por eso decidí transformar las patas delanteras de los dragones en las alas, como ocurre con las aves que todos conocemos. Y para el primer dragón me inspiré en la cabeza de un lagarto llamado Tuátera, una especie anterior a los dinosaurios”.

Viñeta de 'El Mercenario' (Norma)

Destacan también las arquitecturas que vemos desfilar por las páginas de El Mercenario. “Son completamente inventadas –nos comentaba Segrelles- porque así no tenía que documentarme. En Astérix y Obélix tienes que hacer todo muy fiel al mundo romano, pero en El Mercenario yo podía inventarme lo que me diese la gana”.

“Además, quise que el mundo de El mercenario fuese completamente original. Por eso estaba ese mundo sobre las nubes, en el que vivía casi todas sus aventuras, y el de debajo de las nubes que sería el mundo real en torno al año mil de nuestra era. Aunque la serie cada vez fue decantándose más hacia la ciencia ficción y la fantasía”.

“Debo mucho a mi tío, José Segrelles, que fue un gran acuarelista especializado en la fantasía. Gracias a él mi ilusión fue siempre la de ser Pintor-ilustrador” –nos confesaba Vicente-.

Página de 'El Mercenario' (Norma)

El último elemento característico de El mercenario son los inventos y las armas que parecen totalmente funcionales. “Me encantan los diseños de las armas, aunque no el uso que se suele hacer de ellas. Antes de ser ilustrador trabajé como delineante en la escuela de una empresa donde se fabricaba el camión “Pegaso”, además de motores de aviación, etc. Ese trabajo me enseñó muchas cosas técnicas que incluí en las aventuras de El Mercenario”, aseguraba el autor.

Página del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)

El ordenador salvó a 'El Mercenario'

Pero, por espectaculares que fuesen los resultados, Segrelles estuvo a punto de abandonar la serie. “Cobraba lo mismo por las páginas a color que el resto de los dibujantes pero me llevaba cinco o seis veces más tiempo dibujarlas. Estuve a punto de dejarlo en varias ocasiones y en una de ellas solo la llamada de Federico Fellini para felicitarme hizo que decidiese continuar”.

“Además -continúa- a veces empezaba una historia con el guion cerrado y en el año y medio que me costaba terminarla, cambiaba muchísimas cosas sobre la marcha”.

A mitad del tomo diez estuve a punto de abandonar –confesaba Vicente- pero entonces descubrí el photoshop, que era muy sencillo de utilizar y con el que podías conseguir unos resultados realmente buenos. Eso sí, el ordenador es una herramienta que te facilita mucho el trabajo, pero no dibuja por ti. Y además se podía colgar en cualquier momento dándote más de un disgusto”.

Así que los últimos tres álbumes los realizo con el ordenador. En total, catorce álbumes dibujados en veinte años de trabajo dan idea del esfuerzo titánico que supuso la serie de El Mercenario.

Sólo su éxito en todo el mundo hizo que Segrelles pudiese continuar la serie. Incluso hubo intentos de llevarla al cine pero fracasaron por falta de presupuesto. “Podía haber sido una película estupenda porque el guion del cómic era muy cinematográfico -nos contaba- . Lo curioso es que uno de esos intentos terminó en los tribunales, por culpa de un productor sin escrúpulos, y encima perdí”.

Página del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)

“Cuando me jubilé dejé los pinceles”

Tras veinte años dedicado casi exclusivamente a El Mercenario, Segrelles se jubiló y abandono por completo los pinceles.

“Ahora me gusta hacer mis propias maquetas –nos confesaba-. Primero las diseño con el ordenador, con el Photoshop, y luego las construyo prestando atención al más mínimo detalle. Quiero que funcione todo, hasta la más mínima lucecita. Como el primer avión a reacción de la Segunda Guerra Mundial que he realizado”.

“Y me siguen encantado los castillos, los dragones, las armaduras… incluso tengo una en casa que no funciona muy bien, porque no puedes levantar bien los brazos. Pero llevo dentro todo ese mundo de la fantasía y me encanta”.

El Mercenario es un mundo de fantasía que hoy, 45 años después de su nacimiento, nos sigue fascinando. Y es que las emociones y el verdadero arte no pasan de moda.

Portada del primer integral de 'El Mercenario' (Norma)