Álvaro Cervantes comparte 'Sorda' con reclusos: "Me gusta llevar el cine a las prisiones porque es transformador"
- El actor ha protagonizado un coloquio organizado por la Academia de Cine en el Centro Penitenciario Madrid IV
- Un acto que forma parte del Programa de intervención audiovisual en entornos penitenciarios
El actor Álvaro Cervantes ha presentado la película Sorda, con la que consiguió el Goya al mejor actor de reparto, a los reclusos del Centro Penitenciario Madrid IV (Navalcarnero), con los que ha mantenido un coloquio. Una iniciativa con la que, este martes, se presentaba el Programa de intervención audiovisual en entornos penitenciarios. El acto ha estado presidido por el Presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, y el director general de Ejecución Penal y Reinserción Social, Miguel Ángel Vicente. También ha contado con la asistencia de la coordinadora de Tratamiento de la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias, Lourdes Gil, la coordinadora del departamento de Desarrollo e Investigación de la Academia de Cine, Inés Enciso, y la directora del centro penitenciario, Noelia Jiménez.
Álvaro Cervantes ha asegurado que: "Me gusta llevar el cine a las prisiones porque creo que es transformador. Poder vivir una experiencia así ha sido muy emocionante. Hace unos meses estuve en Picassent, en Valencia, cuando todavía no se había implementado este nuevo programa, y ver que ya es una realidad me parece muy interesante. A esta proyección han asistido unas 250 personas privadas de libertad y he sentido un agradecimiento extra por venir aquí y poder compartir con ellos la película y nuestro oficio".
"Además -añade el actor-, me parece muy interesante que este programa tenga talleres dirigidos a los presos sobre los oficios del cine. Por eso me ha gustado hablar con ellos sobre el oficio. Me ha parecido una experiencia enriquecedora para las dos partes".
En el acto también se ha hablado del paralelismo entre las dificultades de la protagonista de Sorda y la privación de libertad que viven los presos. "Si, creo que ese aislamiento que vive la protagonista de Sorda se puede extrapolar al que vive una persona privada de libertad. También el estigma. Por eso creo que la película deja como un poso y genera debate, reflexión y diálogo los días posteriores. Y eso es lo mejor que le puede pasar a una película. Porque en un centro penitenciario, esa película se convierte en una herramienta de trabajo. Y porque las películas siempre se complementan con el público, que cada vez es distinto".
"Por eso insisto en que proyectar Sorda en centros penitenciarios tiene todo el sentido, porque habla de una dificultad para comunicarse o expresarse. Y a mí me llama mucho la atención que los presos aplaudían mucho, porque yo creo que era la forma que tenían de expresarse. Creo que es importante permitir que todos los estamentos de la sociedad, en este caso las personas privadas de libertad, tengan derecho a expresarse. Y estos espacios creo que generan un lugar donde poder hacerlo con respeto. También es fundamental escuchar a estas personas privadas de libertad, que la sociedad no se olvide de ellas. Y que puedan mantener un contacto con la sociedad a través de los temas y las historias que les llegan con las películas, que están reflejando la evolución social".
Un momento del cololquio sobre 'Sorda' en el Centro Penitenciario Madrid IV (© Alberto Ortega - Cortesía de la Academia de Cine) 5
"No es solo por la reinserción, también por ver algo nuevo"
Tras el coloquio hemos podido charlar con algunos de los reclusos de este centro construido en 1992 y en el que hay algo más de 600 reclusos. "No es solo por la reinserción, también por ver algo nuevo, algo que está en la calle -nos comenta José Manuel-. Porque alguno no tenemos permiso para salir y nos viene muy bien ver lo que pasa fuera. Sobre todo con temas como este, que es tan grave y al que no solemos dar visibilidad. La película me ha encantado".
"Ha habido mucha emoción durante la proyección y también comentarios entre nosotros. Porque cuando discuten los protagonistas alguno decía: "Tiene razón él", otros que era ella la que tenía la razón. Y a mí me ha parecido que los dos tienen totalmente razón", ha añadido José Manuel.
Alejandro nos confesaba que: "Me he sentido un poco implicado con la película porque, aunque sea lo mismo que una discapacidad, creo que estar encerrado entre muros es algo parecido, porque también luchamos contra dificultades que la gente de fuera, nuestras familias, nuestros amigos, no entienden. Porque en nuestro día cometimos un delito. Yo creo que falta entendimiento, pero luchamos contra eso y al final la gente, poco a poco, va entendiendo nuestra situación. Y las cosas nos van siempre a mejor".
"Aquí hay muchas películas para contar, hasta da para series", ha añadido Alejandro.
José Fernando nos comentaba que él había asistido a un cine club en la cárcel: "Todas estas actividades nos sirven para romper la rutina, para poder ver algo diferente y conocer a un gran actor. Porque los días en la cárcel son muy largos y muy rutinarios y cuando vemos una película, uno piensa que está fuera. Por eso también tenemos ese video club los jueves, en el que vemos una película y la comentamos entre todos. Yo también escribo en la revista de la cárcel una sección de cine que sale cada tres meses y eso me sirve también para despejarme, para escapar un poco de la rutina. Yo tengo permisos pero muchos compañeros no y el cine nos sirve para evadirnos un poco".
En cuanto a si les gustaría dedicarse al cine, los tres aseguran que: "Si, como a la mayoría de los que estamos aquí dentro". Y José Manuel ha bromeado afirmando: "Hay mucho actor aquí dentro".
Fernando Méndez-Leite en un monento de su discurso sobre el Programa de intervención audiovisual en entornos penitenciarios (© Alberto Ortega - Cortesía de la Academia de Cine) 5
"Queremos aprovechar las cualidades del cine como espacio de reflexión"
En su discurso, el Presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, ha destacado que: "Esta iniciativa utiliza el cine y el audiovisual como herramientas de desarrollo personal, formación, inclusión social y reinserción impulsada por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y la Academia de Cine.
"Queremos aprovechar las cualidades del audiovisual, del cine, como espacio de reflexión, como generador de debates y como ejemplo para trabajar aspectos de las relaciones interculturales, género y la educación en valores. En definitiva, fomentar el pensamiento crítico. Estamos seguros de que el encuentro con el otro es lo que nos hace crecer y cambiar. Y si esto sucede en un espacio donde media la actividad cultural, se despiertan los sentidos, la curiosidad, las ganas de aprender, la reflexión. Por eso acudimos a los centros penitenciarios, donde ver películas y series mejora la convivencia, reduce la reincidencia y fortalece el acceso a la educación, según estudios internacionales y programas locales.
"La Academia de Cine quiere acercar el cine español a hombres y mujeres que están privados de libertad porque, como herramienta transformadora, las películas y las series abren una puerta a la reflexión, al debate, al diálogo y al porqué de las propias acciones, ofreciendo espacios de diálogo y aprendizaje que favorecen la transformación personal. Este programa no solo consigue que las personas privadas de libertad no estén privadas también del acceso a la cultura, también tiene como finalidad dar alternativas futuras que les sean útiles para vivir en sociedad al proporcionar formación técnica y profesional en diferentes especialidades de la industria audiovisual, como iluminación, maquillaje y peluquería, vestuario, producción, entre otros oficios vinculados al sector. Y es que, al combinar tantas disciplinas, el cine ofrece una amplia gama de oportunidades laborales".
"El cine es una fábrica de sueños. Estamos aquí porque tenemos entre manos un programa del que estamos orgullosos. Y sabemos que los grandes proyectos salen adelante con el compromiso y la colaboración de todos. Confiemos en que el desarrollo de las actividades de este acuerdo marco entre la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y la Academia de Cine convierta esta fábrica de sueños en una fábrica de realidades", ha concluido Méndez-Leite.
El cine como espacio de reinserción social
El director general de Ejecución Penal y Reinserción Social, Miguel Ángel Vicente, ha recordado que: "La cultura es un derecho fundamental. No queremos que la sociedad se olvide de lo que ocurre dentro de estos muros y por eso el arte es un puente que nos une a todos. Es un hilo invisible que nos conecta sin importar dónde estemos. En la película Sorda, la protagonista es una mujer que conoce de primera mano lo que significa habitar en situaciones de profunda vulnerabilidad, al igual que mucha gente de fuera y de aquí dentro. Y esta vulnerabilidad no es una elección. A veces es el resultado de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado antes que tender la mano. Todos tendemos a etiquetar a quien tiene una discapacidad o está privado de libertad, olvidándonos de lo que hay detrás. Por eso creo que la protagonista y vosotros, los reclusos compartís algo, sabéis lo que es esa reclusión, ya sea en el espacio físico o en el camino que suponen los prejuicios".
"Pero el cine no solo sirve para retratar el dolor, sino también para transformar, para cambiar, para posibilitar. Y ahí radica la verdadera importancia del debate", ha añadido Miguel Ángel.
La directora del Centro Penitenciario Madrid IV, Noelia Jiménez, ha destacado que: "El cine es una herramienta de reflexión, aprendizaje, diálogo y crecimiento personal. Tiene la capacidad de acercarnos a realidades distintas, de despertar emociones que invitan a mirar al mundo desde perspectivas que quizá nunca habíamos comentado. Y la película Sorda habla precisamente de la importancia de escuchar más allá de las palabras, de comprender las experiencias de los demás y de derribar barreras. De la comunicación, la empatía y la capacidad de comprender, que son elementos esenciales para cualquier proceso de cambio".
La coordinadora del departamento de Desarrollo e Investigación de la Academia de Cine, Inés Enciso, nos ha comentado las películas que ya han podido ver los reclusos: "Además de Sorda, hemos proyectado La maternal, de Pilar Palomero, y el documental Las capas de la memoria, de Víctor Serna, sobre las fotografías que se deterioraron en la DANA. Y los que pueden salir han visitado la Academia de cine para ver Mallorca confidencial o La cena. Y en Vigo proyectamos Maspalomas o Las líneas discontinuas".
Pero el programa no consiste solo en poder ver películas y comentarlas. Los reclusos también van a poder participar en talleres relacionados con los oficios del cine. como uno de maquillaje y peluquería que comenzará el 22 de junio en Picassent: "El germen de este programa fue que el cine se convierta en un espacio de reinserción social. Y por eso ofrecemos una Formación Profesional que permita que los reclusos estén capacitados para desarrollarse profesionalmente en el cine. Es lo más emocionante pero también lo más complejo, porque son formaciones largas, no se puede enseñar maquillaje y peluquería en dos días, y se tienen que complementar con los ritmos de los reclusos".
El programa se está desarrollando en los centros penitenciarios de Valencia-Antoni Asunción, Madrid IV (Navalcarnero) y los centros de inserción social Carmen Avendaño, en Vigo, y el de Torre Espioca, en Picassent (Valencia). Tras el verano, se ampliará a Ceuta, Madrid VII (Estremera) y Palma de Mallorca.