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Ochenta años de un viaje eterno: la Alcarria mantiene viva la memoria de Camilo José Cela

  • El libro 'Viaje a la Alcarria' del escritor gallego marcó un antes y un después en la literatura de viajes
  • El escritor recorrió 12 pueblos de esta comarca de Guadalajara con tan solo una mochila, un cuaderno y 20 duros
Vista de las fotos de Cela y los objetos que forman parte del Museo Viaje a la Alcarria,
Vista de las fotos de Cela y los objetos que forman parte del Museo Viaje a la Alcarria, EFE/ Beatriz Retuerta
RTVE Castilla-La Mancha

Este sábado se cumplen 80 años del inicio de Viaje a la Alcarria, de Camilo José Cela. Un libro que marcó un antes y un después en la literatura de viajes en España. Durante nueve días, el escritor recorrió 12 pueblos de esta comarca de Guadalajara con tan solo una mochila, un cuaderno y 20 duros.

Cuando el escritor realizó este viaje, tenía tres obras publicadas: “La familia de Pascual Duarte” (1942), “Pabellón de reposo” (1943) y “Esas nubes que pasan” (1945). En 1946 quiso recorrer unas tierras ásperas, en una España sometida a una brutal dictadura, viviendo una durísima posguerra de represión y hambre. 

La Alcarria, "el escenario perfecto"

Un viaje que podría haber sido muy diferente, como revela Pedro Aguilar, autor de Las cosas de Camilo. "Le convencieron de que para qué iba a irse más lejos si la Alcarria la tenía a tiro de piedra; que, si pasaba algo, podía volver enseguida y que, en realidad, para contar la situación de escaso desarrollo que vivía el país, la Alcarria era el escenario perfecto", afirma.

Dicen sus allegados que Camilo era más de paisajes y de personajes anónimos e inolvidables de aquella Alcarria de los años 40. Pero también era un hombre muy unido a sus amigos, como Manu Leguineche, Francisco García Marquina o Jesús Campoamor, de quien se despidió con los ojos llorosos cuando tuvo que regresar a Madrid. Los recuerdos y las personas marcaron profundamente aquel viaje.

"Yo amo todo lo que recuerdo", confesó alguna vez Camilo José Cela. Y ahora, ochenta años después, Guadalajara, la Alcarria y sus pueblos siguen manteniendo viva su memoria.