La Catedral de Toledo restaura un tesoro oculto de Juan de Borgoña tras siglos tras unos armarios
- Abre al público la Antesala Capitular, que funcionaba como una zona de preámbulo para las reuniones secretas del Cabildo
- Las pinturas de la antesala representan un "huerto cerrado de la Virgen" con flores, árboles, pájaros y ángeles
Nadie esperaba la magnitud del tesoro oculto tras los armarios de la Antesala Capitular de la Catedral de Toledo. Al retirar el mobiliario del siglo XVII, quedó al descubierto un "huerto cerrado de la Virgen" pintado por Juan de Borgoña hacia 1511. Aunque se habían realizado catas previas con sondas, el hallazgo sorprende por su increíble nivel de detalle, que incluye flores, pájaros volando al amanecer y ángeles. Esta obra, realizada mediante la técnica de óleo sobre yeso, ha recuperado ahora todo su esplendor tras una compleja restauración.
El deán de la catedral de Toledo, Juan Pedro Sánchez Gamero, ha definido este martes en una presentación a los medios la recuperación de las pinturas como una "alegría". La decisión de retirar los armarios surgió durante la restauración, cuando comprobaron que en la parte superior aún se conservaban restos visibles de pintura.
Aunque sabían que existían decoraciones murales detrás, desconocían tanto su extensión como el estado de conservación en el que se encontraban. El deán destaca que, al descubrir las pinturas, comprobaron que merecía la pena restaurarlas íntegramente.
El proyecto ha costado unos 390.000 euros y ha implicado a cinco empresas y numerosos especialistas. El resultado final es, según el deán, de una "belleza propia del primer renacimiento que tenemos en España". La sala estará abierta al público desde este martes por la tarde.
Pinturas murales de Juan de Borgoña RTVE.es
La restauración de un "huerto cerrado a la Virgen"
El espacio servía como zona de preámbulo para las reuniones secretas del Cabildo. El restaurador de la catedral, Antonio Sánchez-Barriga Fernández, subraya la complejidad técnica del trabajo y explica que se retiraron unos armarios del siglo XVII para descubrir las pinturas originales ocultas detrás. Los muebles fueron desmontados por módulos y trasladados al Museo de Tapices. También señala que, bajo numerosas capas de restauraciones antiguas, barnices, ceras y repintes, encontraron la pintura original prácticamente intacta en muchas zonas.
Las pinturas de la antesala representan un "Hortus conclusus" o "huerto cerrado de la Virgen", un concepto de influencia franciscana dedicado a la Inmaculada Concepción. La obra está llena de flores y árboles. El restaurador de la catedral, Antonio Sánchez-Barriga Fernández, explica que se han identificado casi 18 tipos de flores diferentes.
En la parte inferior se aprecia un zócalo o muro sobre el cual aparecen apoyados unos ángeles niños. En la parte superior de la composición hay ventanales donde se ven pájaros volando al amanecer. Sánchez-Barriga explica que el artista hizo esta obra sin realizar un dibujo previo, pintando directamente sobre el muro.
El espacio funcionaba antiguamente como zaguán o antesala de las reuniones del Cabildo, donde se preparaba documentación y se realizaban los preámbulos antes de entrar a la Sala Capitular.