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Edward Ross nos enseña a dibujar nuestro propio tebeo: "Los cómics son emocionantes y nos permiten experimentar"

  • El dibujante escocés publica Cómo construir una novela gráfica
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Personaje con cabello verde azulado y chaqueta de motero, en tres viñetas: sosteniendo un libro cerrado, leyendo uno abierto con árboles estilizados, y celebrando con un libro que dice "AHA!".
Detalle de una viñeta de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)

Tras contagiarnos su pasión por el cine y los videojuegos en los imprescindibles Filmish y Gamish (Reservoir Books), el escocés Edward Ross nos enseña ahora a crear nuestros propios cómics en Cómo construir una novela gráfica (Reservoir Books). Un apasionante manual de instrucciones con el que, de forma fácil y divertida, pasito a pasito y con numerosos ejercicios prácticos, podremos dar vida a nuestros propios personajes. Un cómic con el que ha ganado el Selkie Award 2025 a la mejor novela gráfica.

En una rueda de prensa online, Edward Ross nos comenta desde Edimburgo cómo nació esta original novela gráfica: “A lo largo de mi carrera como artista de cómic siempre he estado aprendiendo a medida que he ido avanzado. De niño ya me encantaba dibujar cómics, pero siempre pensé que quería ser director de cine, e incluso fui a la universidad para estudiar cine. Allí me di cuenta de que no tenía la confianza personal para hacer todas las cosas que un director de cine tiene que hacer, como reunir a un equipo o conseguir financiación. Tenía que romper una pared gigante para lograrlo”.

Páginas de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)

“Entonces –añade Edward-, mi pareja me introdujo en el mundo del cómic más allá de lo que yo leía como chaval. Me habló de artistas como Daniel Clowes, me enseñó muchísimos cómics. Y me empecé a meter en ese apasionante mundo de las viñetas porque, a diferencia del cine, solo necesitaba un lápiz y un papel para empezar a plasmar mi creatividad sobre el papel. Pero como yo no había estudiado cómic ni ilustración, siempre pensé que no estaba a la altura para hacer un libro así. Me parecía algo como muy intimidante: ¿Quién soy yo para explicar a nadie cómo construir una novela gráfica?”.

“Pero Collins, un editor me propuso la idea de hacer este libro y pensé que podía aportar mi experiencia –añade-. Pensé que no había que ser un gran dibujante ni un fantástico escritor para poder contar historias con el cómic. Solo tener las ganas de hacerlo. Además, recordé cómo hacía mis primeras películas de aficionado con mis amigos cuando era un adolescente. Y así me lancé a este proyecto de enseñar a cómo se construye una novela gráfica”.

Páginas de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)

Un grupo de amigos que construye su propio cómic

En esta novela gráfica conoceremos los elementos esenciales del cómic y como combinarlos, desde la génesis de una idea, pasando por el diseño de personajes, la captación del lector, la creación de un mundo, el dibujo, el entintado, el coloreado y la publicación. Un viaje que haremos junto a unos divertidos personajes: Ash la editora punk, Jay el Escritor, Finn el Diseñador, Rayah la Artista, Sam el Colorista... ¡y Peanut el Cachorro!

Pero… ¿Por qué cree Edward que el cómic es ideal para que los niños y jóvenes desarrollen su creatividad? “Para mí, los cómics son realmente emocionantes. Son más antiguos que el cine, ya que la idea de contar una historia a través de imágenes es algo muy antiguo. Y al mismo tiempo, los cómics nos permiten experimentar, ya que brindan tantas posibilidades artísticas y te permiten probar tantas cosas nuevas que es algo fantástico”.

“Creo –continúa-, que los cómics son muy poderosos en el sentido de que con un lápiz y un papel pues puedes empezar, no necesitas más. Y así empecé yo de chaval. Dibujaba en unas hojas, las grapaba y eso se convertía en mi cómic improvisado. Además, pienso que, al estar desvinculados de la tecnología, hacer cómics te aleja un poco de las pantallas y da otro, otro aroma, otro sabor, otro toque a tu vida. Y eso es muy especial para mí”.

Páginas de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)

“No es que crea que no el cómic no tenga límites –añade el autor escocés-. Trabajo con varios científicos en una serie de novelas gráficas (Louise & Simon), en las que hablamos a los niños sobre ciencia, biología, células… Y uno de los límites que creo que tienen los cómics es que, como tenemos imagen y palabras al mismo tiempo, tienes que conseguir un equilibrio entre ambas. Sobre todo, en estos cómics sobre ciencia en los que tienes una información con una gran densidad, que hay que transmitir de forma sencilla”.

“Pero para mí –continúa Edward-, tener imagen y texto juntos en el cómic lo hace como más vivo y comunica las cosas de una forma muy accesible para todos los lectores. Yo creo que ese es el motivo por el que me he sentido tan atraído por los cómics a lo largo de mi vida: puedes aunar estos dos elementos y crear cosas que son más divertidas, fáciles de mirar, que te interpelan… Pero sin la cantidad de texto que tendrías que usar en otros medios”.

Páginas de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)

Nos propone sencillos ejercicios para construir nuestro cómic

Cada capítulo de la novela gráfica finaliza con propuestas de ejercicios muy sencillos para lograr construir nuestro propio cómic. “Yo trabajo bastante con jóvenes –nos explica Edward-. Voy a escuelas de secundaria, a institutos y ayudo a los jóvenes a implicarse con el tema de la narrativa, la lectura, la escritura... En las escuelas británicas hay mucha preocupación por el hecho de que los jóvenes no leen, y muchos profesores ven los cómics como una buena manera de atraerlo y de que se impliquen en la lectura”

“Tengo esta idea muy presente –añade-, y también que una de las cosas más difíciles para cualquier persona creativa es pasar de la nada a algo, es decir, dar el primer paso. Porque cuando ves un cómic acabado te puede parecer algo abrumador, que no vas a poder hacer nunca y que puede ser muy desmoralizante. Pero dibujar simplemente un pequeño personaje, hacer un boceto o un esbozo, contar una pequeña historia... es decir, romper ese hielo, esas primeras barreras, es fundamental porque hay gente que se siente tan intimidada que ni siquiera empieza. Por eso, lo que sugiero en el libro es que, si vas pasito a pasito, eso te inspira y puedes romper esas barreras”.

“Pero no me considero profesor, solo soy un artista de cómic que ha entrado en ese papel sin habérselo planteado realmente. Y poco a poco, cada vez he cogido más conciencia de mi responsabilidad en ese sentido, porque estoy creando trabajos u obras que ayudan a personas a entender cosas y por tanto, me lo tomo en serio. Sobre todo, cuando intento que gente joven, chavales. Jóvenes, adultos… se lancen a esta aventura de la creatividad y del entender y del comprender”.

Páginas de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)

“Haciendo cómics te lo puedes pasar tan bien”

Edward Ross también defiende el en libro el placer de dibujar por dibujar: “Cuando voy a las escuelas en el Reino Unido siempre me encuentro con uno o dos chavales que me dicen: “yo no puedo dibujar ni puedo escribir”, y es muy triste ver eso. Porque no es una cuestión de ser perfecto o de ser el mejor. Es cuestión de que haciendo cómics te lo puedes pasar tan bien”.

“Ahora la inteligencia artificial te permite crear algo estupendo y muy bien acabado con una simple frase –concluye el dibujante-. Pero para mí el placer está en dibujar tus propias cosas, en plasmar tus ideas sobre el papel. Y no tienen que ser dibujos fantásticos ni maravillosos. Creo que los jóvenes y los adultos se merecen tener acceso a esa creatividad. Que nos permitamos hacer cosas por nuestro propio placer sin tener que pedir permiso a nadie”.

En cuanto a si ha tomado como ejemplo libros míticos sobre hacer cómics, como los trabajos de Will Eisner y Scott McCloud, Edward Ross nos comenta: “Son grandes del cómic, pero no quería imitarlos, sino aportar ideas a los jóvenes creativos. Quería centrarme menos en la teoría, porque creo que si te centras demasiado en eso es más difícil romper el hielo, te puedes sentir más constreñido. Yo quería algo como más libre, que animara a los chavales a que intentaran hacer su cómic con sus propias normas. Aunque fuera con errores, con cosas que no funcionan. Porque creo que eso también forma parte del aprendizaje y del placer de hacer un cómic”.

Edwar Ross

“Quiero que el cómic sea una expresión de ti”

En cuanto a si se planteó hacer el cómic con estilo manga, para poder llegar más a los jóvenes, Edward Ross nos comenta: “No se me pasó por la cabeza. Creo que porque, en esencia, quiero que el cómic sea una expresión personal de cada creador. Y para mí no sería algo genuino, porque no es mi estilo. Aunque mi estilo ha ido cambiando y, curiosamente, este libro me ha permitido recuperar esa versión adolescente de mí que dibujaba en mis primeros cuadernos”.

“Entonces –añade-, sentía mucha presión para dibujar de una forma más realista, porque hay una parte de mí que es bastante anárquica cuando dibujo y de adolescente me encantaba dibujar monstruos extraños y personajes raritos. Eso tuve que dejarlo de lado para trabajar en Filmish y Gamish, así que ha sido fantástico poder volver a ser un poco ese adolescente en Cómo construir una novela gráfica. Poder volver a usar mi imaginación sin límites”.

“Porque –concluye-, uno de los grandes placeres de trabajar en este libro era precisamente todos los ejemplos que tenía que producir. Ejemplos de mundos, de personajes, de colores, de todas esas cosas que pueden venir de la imaginación de tantos adolescentes como hay en el mundo. Tenía que ser un poco salvaje y variopinto, producir una cantidad bastante variada de ideas diferentes para que fueran ilustrativas, para que fueran ejemplos. Y en ese sentido, creo que he alcanzado una nueva fase en mi carrera, porque me he sentido muy feliz a la hora de experimentar. Me he preocupado mucho menos de cosas como la perspectiva para centrarme más en la energía, en la libertad de crear personajes, en soltarme y dejarme ir”.

La editora del grupo de chavales protagonistas, Ash, es una punki. Por eso preguntamos a Edward si ¿Tiene algo de rebelde hacer un cómic? “Me gusta pensar que sí.  Me gusta la idea de esos punkis de los años 70 que no sentían la necesidad de crear cosas perfectas. Incluso podían ser obras desagradables. La música punki podía tener ese punto desagradable, al no ser pulida. No sonaba de una forma perfecta. Pero eso también es bonito, es atractivo. Porque representa un poco esa actitud de hacer algo sin permiso”.

“Para mí, una las frases las más importantes del cómic es cuando la protagonista habla con sus amigos sobre cómo hacer un cómic, y uno la pregunta: “Pero… ¿Podemos hacer esto?” Y ella responde: “¿Estás esperando a que te den permiso?” Porque mucha gente espera a que alguien les dé permiso para hacer algo. Y yo lo que quiero decir es: “Si quieres hacer un cómic, si quieres ser un poco punk, ¡Lánzate! ¡Tírate a la piscina! No esperes a que alguien te dé permiso para hacerlo”.

Destacar la excelente traducción de Montse Meneses Vilar.

Portada de 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books)