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Matilde de la Torre vuelve a descansar a su pueblo

  • Los restos de la escritora, que murió en México en el exilio, serán inhumados en Cabezón de la Sal, su pueblo natal, como siempre deseó
  • El 19 de marzo se cumple el 80º aniversario del fallecimiento de la escritora y política cántabra
Matilde de la Torre vuelve a descansar a su pueblo
Borja Domínguez

La iniciativa surgió del Grupo de Danzas Virgen del Campo que la propia Matilde de la Torre fundó en 1924, junto con la Coral Voces Cántabras. Porque además de periodista, escritora y pedagoga, fue musicóloga, una de las precursoras de la recuperación del folclore cántabro. Ahora, tras años de trabajo, la Fundación Matilde de la Torre ha conseguido la autorización para exhumar sus restos del Panteón Español de Ciudad de México, donde se encuentran, y enterrarlos en Cabezón de la Sal, como era su voluntad.

Será un acto con marcado carácter popular, como explica la presidenta de la Fundación, Paz de la Cuesta, que encabeza la delegación que el 8 de marzo regresará a España con los restos mortales para su inhumación el 21 de marzo, cuatro días después de que se cumplan 80 años de su fallecimiento. No faltará, por supuesto, la música tradicional, y lo que, en la zona se conoce como "una buena gloria", recibir en casa a los asistentes y ofrecerles algo de comer y de beber.

Escritora y política

Alrededor del entierro se han organizado una serie de actividades paralelas, la primera, en la mañana del 19 de marzo, fecha de su muerte, Correos presentará en Santander el sello conmemorativo de Matilde de la Torre que ha emitido. Por la tarde, ya en Cabezón de la Sal, comenzará un ciclo de conferencias sobre su persona y su época que pretende poner en contexto la importancia de su pensamiento en la sociedad que le tocó vivir.

Cercana en su juventud al movimiento de la Restauración borbónica, en 1931 De la Torre se afilió al PSOE, partido por el que fue diputada en las Cortes de la Segunda República, de la que llegó a ser directora general de Comercio en el gobierno de Largo Caballero. Su exilio, primero en Francia y después en México, y el Franquismo contribuyeron a dejar caer en el olvido su figura y su obra que ahora con el regreso de sus restos a España se quieren reivindicar.