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Celtas Cortos celebra 40 años en los escenarios: "Las canciones son hogueras que dan calorcito"

  • Recorremos los inicios de la banda en lugares clave de Valladolid: todo empezó en el instituto del barrio
  • La gira, con diez fechas, empieza este sábado en el Movistar Arena, con invitados como Dani Martín
Celtas Cortos celebra sus 40 años con una nueva gira
LUCÍA RODIL

Valladolid es una de esas ciudades con frontera interior: las vías del tren. A un lado, el barrio de las Delicias; al otro, el mundo. Un túnel conecta ambos escenarios y cruzarlo era dar un gran paso: "Te juro que recuerdo perfectamente la primera vez, ir solo y volver solo era ser mayor, era... ¡como cuando te dan llaves de casa!", recuerda Goyo Yeves, el músico que un día fue uno de los niños del lugar.

Nos reunimos con Celtas Cortos en ese nudo -en el que las vistas están cruzadas de hierros y el suelo, horadado de pasos subterráneos- porque ahí empezó todo. "Este era nuestro lugar, ensayábamos aquí al lado, en un garaje de la calle Granada, número 17, pasábamos horas en la Plaza del Carmen", geolocaliza Jesús Cifuentes, que constantemente pasaba el túnel con la bici para juntarse con sus amigos y para acudir a la parroquia de Santo Toribio, donde estaba de monitor en un grupo de tiempo libre.

Vista de Valladolid desde el barrio de las Delicias, a este lado de las vías del tren

El barrio abre cada concierto

En recuerdo de aquellos tiempos, dice Goyo, El túnel de las Delicias abrirá cada uno de los conciertos de la gira con la que el grupo celebra a partir de este sábado 7 de febrero sus 40 años de carrera. Es un tema instrumental, como lo fue toda la música que hicieron en sus comienzos.

Para la mayoría del público, el título es "muy poético, muy metafórico"; sin embargo, los locales saben que rinde cariño a este pasadizo oscuro y grafiteado y supone una referencia más a Valladolid entre las muchas que aloja el cancionero de Celtas Cortos ("Nacimos hace unos años / en Pucela capital / nos llamamos Celtas Cortos / y empezamos a tocar" dice el autobiográfico comienzo de No nos podrán parar) .

Celtas Cortos a la entrada del túnel de las Delicias, que da nombre a una de sus canciones

Hay en el barrio otro lugar sagrado en el altar de los recuerdos de esta banda: el instituto. Allí no solo encontraron audiencia para sus primeras actuaciones -las hacían en el gimnasio, aún no había aula de música-, sino que dieron con un aliado fundamental, fundacional: el profesor de francés.

Las cintas de folk del profesor de francés

Luis Martínez de Tejada era en los años 80 profesor de francés en el Instituto Delicias. Pero además tocaba el violín. Y había estado en Francia, conocía el folklore de allí, poseía discos y cintas con música que aquí no llegaba (cabe recordar que en aquellos años predigitales la música era la que sonaba en la radio o en la televisión y la que se compraba en las tiendas de discos; para acceder a algo un poco especial era necesario viajar, comprar y traerse las canciones en una maleta).

"Yo conocía el folk francés, había estado en una región en la que en las fiestas se tocaba el violín... y en las clases de francés ponía música, era importante, tenía un componente emocional", recuerda Luis. Esos sonidos alimentaron el oído de los jóvenes alumnos. "Él nos descubrió melodías que han estado en la base de la música que hemos hecho después", reconoce Goyo. Con todo, más que en lo artístico, el maestro afirma que aportó en lo material, en la logística: él puso el coche con el que empezaron a aventurarse por concursos y pueblos.

Celtas Cortos cumplen 40 años de carrera

El profesor Luis Martínez de Tejada en uno de los primeros conciertos de Celtas Cortos Luis Martínez de Tejada

En los años 80 el barrio de las Delicias, eminentemente obrero, era un hervidero social. "Era una época en la que había mucha actividad en este instituto: se hacía un periódico, se hacía teatro, había poesía... y luego estaba el colectivo de música, que los que aporreábamos algún instrumento veníamos aquí por las tardes, y se nos unió el profesor que tocaba el violín", recuerdan al reencontrarse. Su primer nombre artístico fue ese: Colectivo de música del Instituto Delicias. En él estaban Goyo Yeves, César Cuenca, Óscar García y Carlos Soto. Solo el primero permanece en la formación; Carlos Soto les acompañará en esta gira.

También hoy hay mucha vida en el IES Delicias, un centro donde se imparte el Bachillerato de Excelencia en Artes. En el vestíbulo, alumnos de 4º de ESO ofrecen durante el recreo claveles para San Valentín a cambio de un donativo para su viaje de fin de curso y miran de reojo a los "mayores" que han entrado y están provocando revuelo en la puerta de la conserjería. Todos reconocen a "Cifu": es la cara de Celtas Cortos y va de móvil en móvil atendiendo las peticiones de fotos de los profesores. El grupo es un orgullo para el centro. En el aula de música, un estudiante apura los minutos de descanso tocándo(nos) la guitarra y, al correr a su aula, le toma el relevo al piano un profesor, viejo conocido también de la escena musical local. Montamos los focos mientras curioseamos las paredes, con un cartel de un concierto del grupo bajo el póster didáctico de los instrumentos de la orquesta, con unas fotos de una clase magistral que ofrecieron el año pasado.

Celtas Cortos cumplen 40 años

Conciertos del colectivo de música del Instituto Delicias, germen de Celtas Cortos Luis Fernández de Tejada

El reencuentro con su profesor, que también fue amigo y compañero, es uno de los muchos momentos especiales y emotivos que les brinda el aniversario. Lo viven con emoción. Y con mucha gratitud. Subrayan a menudo que pertenecen a ese escaso porcentaje de artistas que pueden vivir de lo suyo y se consideran unos "obreros de la música".

"Tocamos hasta en su propio fregadero"

Nos movemos al centro de la ciudad, a la emblemática plaza de Fuente Dorada. "Esto me remonta a nuestro pleistoceno anterior, a nuestros orígenes. En estos soportales hemos tocado en carnavales, en fiestas,... Nuestro lema era 'tocamos hasta en su propio fregadero'; hemos tenido también nuestra parte de músicos de calle", evoca Jesús Cifuentes. Fue una época divertida, aunque por detrás asomaba su padre "Siempre: 'Jesusín, menos guitarra y más estudiar'", se ríe. "Al final lo hicimos todo, pero es verdad que en la música era donde vibrábamos."

No están seguros de haber soñado hacer una larga carrera, no tenían grandes ambiciones -"somos gente muy normal", dicen en una canción y repiten ahora-. Es una vez visto el camino desde la atalaya de las cuatro décadas cuando pueden deconstruir la estructura de su carrera: amistad, pasión por la música, suerte, público y ciudad. "Éramos un grupo de amigos. Y uno de los pilares de nuestra relación era la música. Así que sí formaba parte de nuestro sueño porque estar juntos y tocar música era la actividad principal. Nos estábamos divirtiendo, no era el objetivo de nuestra vida, pero de algún modo sí era nuestra gasolina", afirma Cifu. Alberto García añade otras claves: "El viento ha soplado a nuestro favor, es muy caprichoso esto del éxito y es muy relativo además".

Grabaron su primer disco, Salida de emergencia, en el año 1989. Era instrumental. El segundo, en el 90, ya tenía alguna letra -el álbum, Gente impresentable, contenía éxitos como Qué voy a hacer yo, La senda del tiempo o Haz turismo-. "Y a partir de ahí, se nos hizo caso en la radio, que era algo fundamental para la difusión de nuestra música. La radio significaba un canal directo para llegar a la gente", dice Alberto. Y la gente, dicen, hizo el resto. Les ha acompañado siempre.

Gira "40 años contando cuentos"

Este sábado 7 de febrero empiezan la gira con un gran concierto en el Movistar Arena de Madrid. Están ilusionados por el montaje nuevo que van a estrenar y por los invitados que les acompañarán en el directo, desde Rulo o Andrés Suárez hasta Dani Martín. Habrá otros en las sucesivas citas... en Gijón, Víctor Manuel. "¡Víctor Manuel!", Goyo alucina al recordarlo.

Pero también, y sobre todo, está ilusionados por la emoción que se va a vivir al poner sobre el escenario a estas alturas 30 canciones compartidas con el público durante tanto tiempo. Porque, ¿qué se siente al soltar al aire la melodía de La senda del tiempo, al escuchar a miles de personas cantar 20 de abril? "Es la satisfacción de poder haber tenido la suerte de cocinar algo con tus manos en lo que la gente se mira como en un espejo y vuelca parte de su vida", confiesa Jesús. Cuenta, como cuentan los artistas que han creado algún tema convertido en himno, que las canciones no se hacen solas, van creciendo.

"Las canciones son un lugar de encuentro y son una hoguera que da calorcito a la gente", las canciones se hacen entre todos. En las de Celtas Cortos ha participado y mucho la gente de Valladolid. "Somos de aquí, lo hemos respirado, hemos respirado los barrios de la ciudad y eso le da una impronta al grupo que se nota. Somos gente muy de calle, vivimos muy a pie de calle", dice Alberto, del barrio de la Rondilla. Valladolid ha dado otros cantantes, otros grupos, pero ellos son el estandarte musical para la ciudad.

El último concierto de este cumpleaños será el 18 de abril en el Polideportivo Pisuerga. A Goyo se le eriza la piel solo con pensarlo. "Siempre sentimos ese apoyo. Según fuimos creciendo, la gente de Valladolid nos arropaba y sentíamos que nos decían "estos son nuestros, estos son nuestros", incluso en el primer concierto que dimos en Madrid... vinieron tres autobuses de Valladolid, solo para apoyarnos."

De izda. a dcha.: Goyo Yeves (saxo y whistle), Jesús Cifuentes (guitarra y voz) y Alberto García (violín) Javier Salas