Isaac Rosa se desvela en 'Las buenas noches': "La aceleración con la que vivimos es incompatible con el descanso"
- El escritor presenta su nueva novela sobre el insomnio
- Reflexiona con humor sobre las consecuencias sociales del mal dormir
Isaac Rosa confiesa que el origen de su nueva novela Las buenas noches fue el insomnio que le acompaña por largas temporadas. Durante esas interminables horas en vela se planteó una reflexión sobre un problema que padecen miles de españoles y analiza su onda expansiva individual y social (cerca del 10% de la población, unos 4 millones de personas, padecen insomnio crónico, según datos de la Real Academia de Medicina)
Rosa aborda desde el humor ácido y cierta crítica el insomnio, a través de la historia de una pareja de desconocidos que se encuentran casualmente una noche en el hall de un hotel.
Su relación de citas clandestinas, ambos tienen pareja, no será sentimental ni sexual. Se necesitan el uno al otro, de forma desesperada, para descansar plácidamente.
“Puede que el dormir sea incluso algo más íntimo que el sexo, el dormir con alguien, cerca de alguien, abrazado a alguien”, cuenta el escritor sobre esta suerte de “amantes durmientes”.
“Esa cápsula que ellos construyen donde durante unas horas, las que duermen juntos parece que queda fuera la vida, es su espacio de confianza”, añade.
Los remedios que sostienen la industria del sueño
A su vez, en una trama cruzada, el protagonista de la novela, un hombre de mediana edad, un autónomo del sector de la cultura cercado por la precariedad y un posible divorcio, enumera en un “diario de sueño” los múltiples remedios para paliar su angustia: desde fármacos a respiraciones, meditaciones o técnicas ancestrales que sostienen la floreciente oferta de la industria del sueño, afirma Rosa.
“Estos remedios lo que tienen en común es que prometen el sueño rápido y fácil, algo muy común en nuestro tiempo. En realidad vas probando cosas pero el insomnio acaba volviendo, no resuelves los problemas de fondo, qué es realmente lo que te quita el sueño”, explica sobre su propia experiencia y destaca un dato: España encabezó en 2023 el consumo mundial de benzodiacepinas. Avalancha de pastillas para dormir riegan nuestras noches.
“Cuando no duermes sientes soledad y frustración”
El autor de El vano ayer (2004), Premio Rómulo Gallegos, Feliz Final (2018), una disección al revés de un crudo divorcio o Lugar seguro (2022), Premio Biblioteca Breve, acostumbra a radiografiar en su narrativa la complejidad de las relaciones amorosas o la desigualdad social.
En Las buenas noches achaca esta plaga de insomnio moderno a un estilo de vida “acelarado” e “hiperproductivo”: en su investigación de campo halló que la mayoría de sus amigos y familiares dormían mal.
Este mal dormir nos define como sociedad, una inquietud colectiva ante el que debemos buscar “soluciones individuales”, señala sobre sus desvelos.
“Por supuesto, la tecnología que está ahí, las redes sociales y las condiciones materiales de vida (cita el precio de los alquileres), que nos cargan de preocupaciones y se meten en nuestras noches. Tenemos unas vidas incompatibles con el descanso”.
Como mal durmiente declarado el escritor se desliza en primera persona en la mente inquieta de un insomne: “Te parece que todo el mundo duerme menos tú, tienes una sensación de soledad, a veces de frustración y hasta de fracaso”.
Aunque la pesadilla de las noches dando vueltas parece traer cierta clarividencia: “Hay una especie de bucle de obsesión en la que te metes a veces, en cambio, otras hay destellos de lucidez. Acabas encontrando soluciones a cosas que no has podido durante el día”. Habrá que consultarlo con la almohada.