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Las víctimas de Pinochet, medio siglo después: "Tuvimos que esperar casi 50 años para ser una familia de nuevo"

  • En los últimos años, el negacionismo a la dictadura ha crecido y un tercio de la población cree que el Golpe fue necesario
  • RTVE.es habla con familiares de víctimas y la AFDD para hacer balance de la situación actual de Chile

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En la oficina de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, en Santiago de Chile, se alinean retratos de personas detenidas y desaparecidas durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
En la oficina de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, en Santiago de Chile, se alinean retratos de personas detenidas y desaparecidas durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

El 12 de diciembre de 1974 Jorge Ortiz Moraga salió de su casa para ir a estudiar a la universidad a estudiar Medicina, como hacía cada día desde hacía dos años. Pero no volvió. Al salir de clase, entre las ocho y nueve de la tarde, cuando el sol se empezaba a esconder entre las montañas de Santiago de Chile, desapareció. Él es, al menos, una de las 1.159 personas que siguen desaparecidas como consecuencia de la represión de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

"Aquel día mi tío salió de casa para ir a la Universidad de Chile y desapareció. No volvió nunca más", recuerda sobre lo ocurrido esos días Álvaro González Ortiz, sobrino de Jorge.

La dictadura de 17 años encabezada por Pinochet provocó la desaparición forzosa de miles de personas. Durante su represión ejecutó a prisioneros políticos, torturó y aprisionó a opositores y envió a miles de personas al exilio. En total, se calcula que la dictadura dejó un saldo de más de 40.000 víctimas.

Ahora, medio siglo después de que los militares que secundaron a Pinochet derrocasen al primer presidente marxista elegido democráticamente, Salvador Allende, miles de chilenos siguen sin saber qué pasó con los seres queridos que desaparecieron a causa de la represión de la dictadura.

Jorge tenía 20 años, pelo ondulado, nariz aguileña y ojos pequeños. Con una vida por recorrer soñaba con ser médico forense. Además, era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) en ese diciembre caluroso del 74 en la capital chilena cuando desapareció. Había pasado poco más de un año desde que Pinochet se había hecho forzosamente con el poder la mañana del 11 de septiembre de 1973 y la represión en Chile era continua.

"Ya en ese año, en particular, la DINA, que era la Dirección de Inteligencia Nacional que dependía de Pinochet ataca y persigue al MIR en concreto", rememora Álvaro.

"A diciembre del 74, el MIR estaba prácticamente liquidado. Tras no volver de la universidad se le envía a un centro de tortura que se llamaba 'Venda Sexy', el nombre lo dice todo", contextualiza Álvaro sobre el famoso centro de detención en el que los detenidos permanecían con la vista vendada, mientras eran sometidos a vejaciones de tipo sexual por los agentes de la DINA. Casi dos semanas después de entrar en el 'Venda Sexy', el 24 de diciembre, en lugar de celebrar la Navidad con su familia, Jorge desaparece.

Todos los caminos nos llevan a pensar que lo tiraron al mar

"Estuvo 12 días en el centro de tortura y su pista desaparece. Salió de allí y desde entonces no sabemos a donde fue", explica su sobrino. Testigos presenciales afirmaron en un juicio posterior que aquel día cuatro personas salieron del centro de tortura con destino "desconocido", según la sentencia. Los detenidos eran dos mujeres y dos hombres, entre los que se encontraba Jorge.

"No sabemos el destino final. ¿Quiénes se lo llevaron?, ¿A dónde?, ¿Qué hicieron con él?", se pregunta en una llamada con RTVE.es Álvaro. Lo que hicieron con él tiene "dos o tres" posibilidades, todas dramáticas. "O lo tiraron al mar, lo arrojaron a algún otro lugar, o lo enterraron. Enterrarlo es cada vez menos probable porque los sitios de entierro porque ya están casi todos exhumados. No creemos que vayamos a encontrar nuevos sitios de entierro. Todos los caminos nos llevan a pensar que lo tiraron al mar", afirma con voz firme al otro lado del teléfono.

Medio siglo en búsqueda de dignidad, justicia y reparación

Medio siglo después, la esperanza de encontrar a Jorge es prácticamente nula. "Nosotros lo que buscamos más que encontrar cuerpos es dignidad, justicia y reparación. Cincuenta años después, 49 en mi caso, cuerpos ya no hay, lo que hay son restos. Sí que se pueden encontrar restos, pero dependemos de la voluntad de las Fuerzas Armadas y de la presión política que pueda ejercer este gobierno o cualquiera que venga", añade.

La represión y el daño no solo se limitaba a los torturados y desaparecidos. Las familias de los represaliados quedaron marcadas de por vida, y hoy, medio siglo después, lo ocurrido sigue condicionando el día a día de las víctimas.

"Mi tía, Ana María, se exilió a París desde el 1975. Su manera de enfrentarse a ello fue olvidarse de Chile. No le interesaba vivir en Chile, necesitaba olvidarse de todo. Se fue y continuó su vida empezando de cero. ¿Qué iba a hacer?", se pregunta Álvaro mientras comenta como sobrellevaron en su familia la desaparición de Jorge.

Mi tía se exilió a París desde el 1975. Su manera de enfrentarse a ello fue olvidarse de Chile. Tuvimos que esperar casi 50 años para ser una familia de nuevo

Ana María no volvió hasta el año pasado, 47 años después de aquel fatídico 12 de diciembre. Un reencuentro por unos días que sirvió para volver a acercar unas vidas rotas por la dictadura chilena. "Nos permitió construir una relación muy bonita que tenemos desde hace un año. Tuvimos que esperar casi 50 años para ser una familia de nuevo", dice Álvaro mientras recuerda emocionado aquel momento en el que su familia se volvió a unir.

Con el paso de los años, Chile ha intentado avanzar en la reparación de las víctimas de la dictadura. El presidente del país, Gabriel Boric, considerado por muchos como el sucesor intelectual de Salvador Allende, ha firmado recientemente un decreto que da pie a una inédita política de búsqueda de las víctimas de desaparición forzada.

Boric impulsa la búsqueda de víctimas de desaparición forzada

"Tengo la convicción de que democracia es memoria y es futuro, y no puede ser la una sin la otra", afirmó el mandatario progresista chileno, visiblemente emocionado, durante una ceremonia junto a políticos, activistas de los derechos humanos y familiares de las víctimas.

"Nos hacemos cargo como Estado, no solo como Gobierno, de mover todas las barreras para esclarecer las circunstancias de desaparición y/o muerte de las víctimas de desaparición forzada", quiso remarcar en un discurso Boric.

El proceso incluye, además, rendición de cuentas a la sociedad chilena sobre el avance de las diligencias, al tiempo que se implementan medidas de reparación y garantías para que estos tipos de crímenes no vuelvan a repetirse.

"Nunca se dio una explicación o se tuvo un acto de deferencia desde el Estado chileno con las esposas, hijos e hijas, madres y padres, nietos y nietas de los desaparecidos, mientras sus familiares buscábamos desesperadamente", explica la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Gaby Rivera.

Crece el negacionismo de la dictadura en Chile

Familiares y activistas ven con esperanza esta medida impulsada por Boric, aunque haciendo balance de este medio siglo de búsqueda incansable, su conclusión es "más bien negativa".

"La situación ahora 50 años después está peor que antes. Acá tenemos un problema muy grande que es el negacionismo, hay gente que hoy en día niega lo que pasó, lo que hace que todo sea más complejo aún. Hay una ultraderecha y una derecha que niega incluso la violación de los derechos humanos, se resiste a reconocer cierta responsabilidad. Lo positivo es que el gobierno ha presentado un plan de búsqueda que se va a convertir en decreto, lo que permite que sea una política de estado, eso es lo único positivo de todo", dicen desde la AFDD.

"Tenemos un balance bastante negativo. Solo el 23% de los casos han sido resueltos, la derecha no ha avanzado y relativiza el golpe, por lo que sigue siendo un balance más negativo que positivo", concluyen desde la AFDD, que ven con preocupación el negacionismo creciente en la sociedad chilena.

Chile: se cumplen 50 años del golpe de Estado de Pinochet que acabó con Allende

Además, un 56% de los chilenos dicen no estar interesados en el 50 aniversario del golpe de Estado militar contra el gobierno democrático del socialista Salvador Allende (1970-1973) que se conmemora este 11 de septiembre y que mantiene fuertemente enfrentada a la clase política, según un estudio difundido por la Fundación Activa.

A 50 años del inicio de la dictadura, un 32,8% de los chilenos están a favor del golpe y creen que fue necesario, dice la investigación, que destaca que esta opinión la defienden de manera mayoritaria encuestados varones mayores de 51 años con una tendencia política de derecha.

Para reparar y avanzar en memoria democrática, Gabriel Boric, primer presidente chileno nacido durante la dictadura, trata desde hace meses de consensuar una declaración institucional de condena del golpe de Estado con todos los partidos y actores políticos y sociales del país. Una iniciativa que ha encontrado numerosos obstáculos. La extrema derecha ha rechazado firmar la declaración y también se ha desmarcado la derecha tradicional. Más trabas para reparar a unas víctimas que llevan 50 años esperando dignidad y justicia.