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Juicio accidente de tren en Santiago

El interventor asegura que llamó al maquinista sin saber en qué kilómetro estaba: "Yo esa curva no sabía ni que existía"

  • El interventor asegura que "no negó" la llamada sino que no habló de ella tras el accidente porque en ese momento no se acordó
  • El empleado de seguridad que iba junto al interventor cree que la llamada no había finalizado cuando se produjo el tren descarriló

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El interventor del tren accidentado en Santiago asegura que llamó al maquinista sin saber en qué kilómetro estaba

El interventor del tren Alvia, que descarriló el 24 de julio de 2013 dejando 80 muertos y 145 heridos, Antonio Martín Marugán, ha asegurado que en el momento en que se llamó al maquinista, antes de producirse el accidente no sabía en qué punto kilométrico estaba, ni si estaban pasando por una recta o una curva. "Yo esa curva no sabía ni que existía, hasta el momento en que ocurrió, no sabía ni que existía", ha señalado en su declaración en el juicio que va por su quinta sesión.

En todo caso, Martín Marugán ha dejado caer que si las consecuencias las "previese", ese hecho no se habría producido y ha asegurado que no negó la existencia de esa comunicación con el maquinista, sino que en ese momento no la recordaba, con un sucinto: "No negué, no lo dije".

El interventor (revisor) del tren, según declaró este martes el policía instructor del atestado, negó "dos veces" la llamada con el maquinista, que tampoco mencionó a los policías la llamada, cuya existencia la Policía solo pudo conocer el 31 de julio, a través del registro telefónico.

"Yo en ese momento no sabía a ciencia cierta en qué punto kilométrico estaba", ha dicho el interventor al fiscal Mario Piñeiro sobre el momento en que hizo la llamada. En su testimonio, Marugán ha corroborado que escuchó el aviso de megafonía de que el convoy estaba llegando a Compostela, pero en ese viaje "como cualquier otro", sin nada "anormal", no fue consciente de la velocidad inadecuada ni de que iban a pasar por A Grandeira.

Preguntado por el motivo que le llevó a telefonear al maquinista para facilitar la bajada de una familia en Pontedeume (A Coruña) cuando esto iba a suceder más de una hora después, ha contestado a preguntas del fiscal que en Compostela tenía otras "gestiones que realizar" y en ese momento "como no tenía nada que hacer", actuó de tal manera porque no creyó que pudiese distraer al maquinista.

Además, Martín Marugán ha dicho que recordó la llamada cuando una sobrina le habló de esa ella, porque lo había leído. De lo contrario, no sabe si hubiese rememorado el diálogo, que duró 100 segundos. "Igual me venía un flash", ha espetado.

Al ser preguntado en concreto por si fue intencionado el hecho de que no mentase ese dálogo telefónico con los investigadores ha respondido: "No tuve ninguna instrucción por parte de nadie, ni ningún interés, ni di o no di, ni niega o no niega. Nadie me ha indicado lo que debo hacer y no debo hacer".

El empleado de seguridad cree que la llamada no había terminado

Junto al interventor viajaba Celso Castor González, un empleado de Prosegur que iba en el tren como personal de seguridad también ha declarado este miércoles en el juicio y ha dicho que cree que en el momento en que se produjo el descarrilamiento la llamada del interventor con el maquinista no había concluido y que terminó de forma abrupta y sin despedida.

Si bien con carácter previo el interventor declaró, en calidad de testigo, que le había dado tiempo a guardar el teléfono, ahora este empleado de Prosegur, que lamenta "por desgracia" seguir ejerciendo la misma función, ha dicho no tener constancia de ello. Al ser preguntado por la llamada del interventor, y en concreto por si le vio introducir el teléfono en su bolsillo, el empleado de seguridad ha dicho que no cree que lo guardara en el bolsillo, "porque ya fue el accidente", ha asegurado.

También ha dicho, en relación con si percibió algo anónalo en el interior del tren antes del accidente, que antes de entrar en la curva notó que "la velocidad no era la de siempre".

Celso Castor viajaba con Martín Marugán en el tercer vagón y fue consciente de que habían dejado atrás el viaducto del Ulla, que está a diez minutos de la capital gallega. Castor cree que el conductor en un momento dado se dio cuenta de en qué punto del trayecto estaba y tiró el teléfono. "El maquinista se daría cuenta, no sé, de lo que estaría pasando", ha dicho ante la atenta mirada de la magistrada.

También ha relatado que el aviso de megafonía de que estaba cerca la estación se produjo durante esa conversación. Martín Marugán se ha quedado en la sala de vistas escuchando el testimonio de este vigilante.

El maquinista que llevó el tren hasta Ourense dice que habría atendido la llamada

También ha declarado ante la juez el maquinista que llevó el tren siniestrado desde Medina del Campo hasta Ourense, Javier Illanes, que está personado como acusación particular contra Adif, al creer que era el "garante" de la seguridad. Illanes ha dicho este miércoles en el juicio que él, como hizo su colega, también hubiese atendido la llamada del interventor del tren. "Yo no sé por qué me llama el interventor. Entiendo que si me llama el interventor puede ser que esté pasando algo lo suficientemente grave", ha dicho en sala a preguntas del fiscal, Mario Piñeiro.

El maquinista considera que se trata de "una llamada de servicio", por lo que es su "obligación" responder y lo que le "exige" su empresa, Renfe. Acerca de la duración de la llamada, de 100 segundos, ha manifestado que entiende "que una llamada dura lo que necesiten las dos partes para entenderse". "No hay ningún riesgo donde (Antonio Martín Marugán) le hace la llamada a Garzón", ha precisado, y ha añadido que el eventual peligro estaría, en tal caso, donde se produce la frenada.

Sobre la existencia de algún punto exacto para aminorar, Illanes ha contado que faltaba una "referencia física" para proceder a ello y que la solución es que "te la inventas", por eso es que alguien puede reducir antes y otros más tarde.

En la formación "se informa de lo que hay", de que la curva de A Grandeira hay que pasarla a 80 kilómetros por hora, y "luego cada maquinista coge la referencia que coge". "Te la inventas", ha zanjado Illanes, que ha asegurado que en este aspecto está "totalmente desprotegido" porque no tiene "nada" que le avise, "ni una baliza ni una señal".

Calendario del juicio

Andrés Cortabitarte, responsable en su día de la seguridad en la circulación de Adif, y procesado por la tragedia ferroviaria junto a Garzón Amo, no está en la sala de vistas. Tampoco el maquinista. Pueden decidir libremente no acudir porque ambos están exonerados.

En esta vista, superada la fase de cuestiones previas, que duró un día, han testificado antes el maquinista el pasado 6 de octubre, y el otro acusado, el exdirector de Seguridad de Adif, Andrés Cortabitarte, compareció el 13 de octubre y desde entonces no se han celebrado más sesiones del juicio que, por sus dimensiones, se celebra en la Ciudad de la Cultura de Santiago.

El proceso judicial trata de determinar si el maquinista y el exdirectivo de Adif son responsables de 80 delitos de homicidio y 145 de lesiones (así como uno de daños) por imprudencia profesional grave.

Según el calendario facilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, en la siguiente jornada, este jueves 27 comparecerán ante la juez Elena Fernández Currás dos vecinos que fueron los que auxiliaron en un primer momento al maquinista Francisco Garzón.

De cumplirse el calendario fijado por Fernández Currás, la jornada del jueves se completará con las palabras del jefe de circulación de la estación de Santiago y con las de José Ramón Iglesias Mazaira, el jefe de maquinistas de la gerencia de Galicia de Renfe Operadora que trasladó un aviso a sus superiores sobre la peligrosidad de la curva de A Grandeira.