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Erupción en La Palma

La Palma registra un terremoto de 4,3: el más intenso desde el inicio de la actividad volcánica

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La lava del volcán de La Palma se bifurca cerca de la costa y ocupa 9 hectáreas más

La Palma ha registrado este jueves un terremoto de magnitud 4,3 (mbLg), que se ha sentido con intensidad de III, según ha detectado la red de vigilancia volcánica de seguimiento 24 horas del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

El sismo, el más intenso desde el inicio de la actividad volcánica, ha ocurrido a las 12.17 horas al suroeste del municipio de Villa de Mazo, a 35 km de profundidad, y se ha sentido en puntos de Tijarafe, El Paso, Breña Alta, Los Llanos, Puntagorda, Fuencaliente, Garafía, Santa Cruz de La Palma, Breña Baja, Tazacorte y San Andrés y Sauces.

Desde la medianoche del miércoles se han detectado más de sesenta movimientos sísmicos en el entorno de la erupción del volcán Cumbre Vieja, varios de ellos de magnitudes superiores a 3 (mbLg).

Nuevo sismo de magnitud 3,8

A este terremoto, le han seguido otros tres de magnitud 3,3, 3,4 y 3,3 localizados en el noreste del municipio de Fuencaliente y a una profundidad que oscila entre los 12 y 14 kilómetros. Pero el más relevante ha sido otro temblor, de magnitud 3,8, también al suroeste de la Villa de Mazo, a 37 kilómetros de profundidad, según informa el Instituto Geográfico Nacional. Se ha producido a las 15.26 hora canaria y ha sido sentido por la población, según ha comunicado el IGN en un comunicado.

La erupción volcánica de Cumbre Vieja sigue emitiendo gran cantidad de magma desde hace 18 días y las coladas de lava afectan ya a más de 422 hectáreas.

El volcán se ha estabilizado con pautas de una erupción estromboliana y fases explosivas y efusivas. Ahora preocupa el cambio en el régimen de viento, que podría empeorar la calidad del aire en la isla. De momento, las aerolíneas que operan en la isla han suspendido los vuelos previstos este jueves y el aeropuerto de La Palma se encuentra inoperativo por la acumulación de cenizas.

La lava que ha llegado al mar forma ya una fajana de 38 hectáreas en los acantilados de Tazacorte. Los científicos mantienen monitorizadas las coladas por si se produjera un cambio de dirección, pero de momento siguen el mismo recorrido hacia el mar.