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Incendios y récords de calor extremo: la semana fatídica del cambio climático

  • La histórica ola de calor en el Mediterráneo y los incendios dan la razón a las advertencias del IPCC sobre fenómenos extremos
  • La temperatura rompe el récord de Europa en Sicilia (48,8 ºC) y de África en Túnez (50,2 ºC), la segunda más alta del mundo

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 EFE/Brais Lorenzo
EFE/Brais Lorenzo Bomberos extinguen un incendio en Rubiá (Ourense)

La semana empezaba con una advertencia inusualmente potente del habitualmente cauto panel de expertos de la ONU sobre cambio climático (IPCC): si no se lleva a cabo una reducción de las emisiones de CO₂ "rápida, profunda y a gran escala", aumentarán fenómenos extremos como las olas de calor, incendios o inundaciones, y tomarán más velocidad otros efectos del cambio climático ya "irreversibles" como la subida del nivel del mar o el deshielo del Ártico.

El informe del IPCC, que publica sus trabajos cada seis o siete años, no podía llegar en un momento más pertinente. Los más de 200 científicos que han colaborado en él señalan en este completo trabajo por primera vez que la crisis climática ya está ocurriendo "en todas las regiones del planeta" y que una de las más afectadas es, y será, el Mediterráneo.

La actualidad climática ha seguido al dedo el guion planteado por los expertos de Naciones Unidas. Los incendios han asolado Grecia, Turquía, Italia y los Balcanes tras la peor ola de calor en 40 años, un fenómeno histórico no solo por las altas temperaturas sino por su duración.

En el país helénico, diez días de incendios han quemado cerca de 100.000 hectáreas, lo que el primer ministro definió de "una crisis ecológica sin precedentes", aunque la bajada de temperaturas ha permitido empezar a controlarlos. Mientras, Italia ha lamentado la muerte de cuatro personas por los fuegos en Calabria. Unos fenómenos extremos que son, como lo define a RTVE.es el ambientólogo Andreu Escrivà, "ventanas al futuro".

Hemos visto lo que ya sabíamos que iba a pasar, pero con una salvedad: lo hemos visto décadas antes de lo previsto

En Turquía 288 incendios han ardido durante 15 días causando 16 víctimas mortales (ocho de ellas este sábado al estrellarse el avión con el que combatían los fuegos), lo que llevó al país a reclamar ayuda internacional para poder sofocarlos, mientras que la ola del calor y el fuego se ha trasladado ahora a otras partes del Mediterráneo. Los incendios en Argelia han provocado más de 70 muertes, incluidos cerca de 30 militares que luchaban contra las llamas.

Récords históricos de temperatura en Europa y África

"Hemos visto lo que ya sabíamos que iba a pasar, pero con una salvedad: lo hemos visto décadas antes de lo previsto", señalaba Escrivà, en referencia a fenómenos de este tipo. "Esperamos que episodios como esta ola de calor sean más intensos y más extensos en España. También esperamos que los incendios forestales sean más peligrosos, así que tenemos que tener mucho más cuidado", advertía también Albert Barniol, físico y director del Área de Meteorología de RTVE.

Pronósticos que se han cumplido. La masa de aire cálido proveniente de África ha llegado a Italia y a nuestro país. En Sicilia, donde se declaró el estado de emergencia por los incendios, se han registrado 48,8ºC, lo que de confirmarse oficialmente sería la temperatura más alta de la historia de Europa. Túnez, también inmerso en la ola de calor, ha registrado 50,2 grados, la temperatura más alta de África y la segunda más alta del mundo. 

Mientras, la ola de calor alcanza este fin de semana su máxima intensidad en España. Si durante el verano habíamos "esquivado la bala" del calor intenso, como dice Barniol, esta ola de calor puede rozar récords de temperatura con 46 grados en el centro y sur de la península. Precisamente el IPCC alertaba de que el Mediterráneo fenómenos como el calor extremo "han aumentado en las últimas décadas y previsiblemente seguirán aumentando", incluso si se deja de emitir dióxido de carbono.

En España habrá 24 días más de temperaturas por encima de los 35 grados en el centro y sur de la península, aunque para José Manuel Gutiérrez, del Instituto de Física de Cantabria, "el principal problema es la sequía". Se espera que haya periodos de 30 o 40 días sin lluvia, un caldo de cultivo perfecto para los incendios.

Concatenación insólita de eventos extremos

Más allá del Mediterráneo, los fuegos asolan el planeta desde Estados Unidos a Rusia. En California sigue activo desde hace un mes el incendio "Dixie", el segundo mayor de la historia del estado. Ha quemado 200.000 hectáreas y 500 viviendas y los bomberos apenas han controlado el 30% de su extensión. Arde también Siberia, donde se han quemado millones de hectáreas en lo que Greenpeace considera los peores fuegos de la historia de Rusia y por primera vez ha llegado el humo al Polo Norte.

El fuego Dixie avanza en California sin control

"Este año estamos teniendo una concatenación de eventos extremos asociados con la crisis climática como posiblemente no hemos tenido en los últimos 30 años", aseguró el experto en cambio climático y exasesor del Ministerio de Transición Ecológica. Antxon Olabe. Antes de los episodios de este fatídico agosto climático, ya había tenido lugar la ola de calor extremo de Canadá, donde los termómetros rozaron los 50 grados y murieron cientos de personas. A ello le siguieron, casi sin pausa, las inundaciones en Alemania y Bélgica, las de China y los fuegos en el Mediterráneo.

Estos fenómenos están ocurriendo con un aumento de la temperatura media de 1,2 grados respecto a la era preindustrial. El límite establecido por el Acuerdo de París para evitar que los impactos del calentamiento no fueran catastróficos era de 1,5ºC de incremento antes del fin del siglo. El IPCC, sin embargo, calcula que en todos los escenarios previstos llegaremos a esa temperatura en 2050. 

Aún estamos a tiempo de quedarnos por debajo de 1,5 grados. Es muy difícil, pero técnicamente posible. Hay posibilidades de quedarnos por debajo de 2 ºC y 2,2 ºC es mejor que 2,5 ºC

Los científicos dibujan cinco escenarios climáticos, según las emisiones aumenten, se mantengan o se reduzcan. En el escenario más probable, la temperatura subirá dos grados a mitad de siglo y 2,7 antes de 2100. En los dos más optimistas no se sobrepasarían los temidos dos grados antes de 2100, mientras que en los más pesimistas la temperatura aumentaría cuatro grados, lo que podría provocar catástrofes civilizatorias difíciles de imaginar.

"Aún estamos a tiempo de quedarnos por debajo de 1,5 grados. Es muy difícil, pero técnicamente posible. Hay posibilidades de quedarnos por debajo de 2 ºC y 2,2 ºC es mejor que 2,5 ºC", defiende Escrivà, algo en lo que coinciden las organizaciones ambientalistas. "Cada fracción de grado importa y mucho", señala Javier Andaluz, portavoz de Ecologistas en Acción.

Uno de los científicos que participó en la elaboración del informe, el español Francisco Doblas, resaltó en Radio Nacional que "por primera vez este informe menciona que los cambios no tienen precedentes en los últimos miles de años y que la responsabilidad del ser humano en estos cambios son indiscutibles".

Las mañanas de RNE - Doblas Reyes: "El calentamiento no se soluciona con reducciones locales. Las decisiones tienen que ser globales" - Escuchar ahora

Sin embargo, tanto él como otros expertos y activistas prefieren centrar el mensaje en la esperanza. "Estamos a tiempo de evitar el incremento de grado y medio, y el tiempo depende del objetivo que nos marquemos. Para limitar un calentamiento de grado y medio a final de siglo necesitamos una reducción de gases de efecto invernadero que sea rápida, inmediata y de gran escala".

Traducido a cifras, esto supondría disminuir las emisiones un 40% cada década. Una reducción de más del 7% por año, equivalente a la caída de emisiones del 2020 con la pandemia. Es un reto "mayúsculo, pero que todavía está al alcance del ser humano", remató Doblas. 

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