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Conflicto palestino-israelí

Miedo, falta de refugios y estrés postraumático: el infierno de los bombardeos para palestinos e israelíes

  • Desde el lunes se han lanzado 850 cohetes desde Gaza y 500 desde Israel
  • Han muerto 56 personas en la Franja de Gaza y seis israelíes
  • Escucha Vivir Gaza, un podcast de Cristina Sánchez, corresponsal de RNE en Oriente Medio

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Un incendio en Khan Yunish tras un ataque aéreo israelí contra objetivos en el sur de la Franja de Gaza
Un incendio en Khan Yunish tras un ataque aéreo israelí contra objetivos en el sur de la Franja de Gaza YOUSSEF MASSOUD / AFP

La escalada de violencia entre palestinos e israelíes ha dejado ya al menos 56 muertos en la Franja de Gaza, entre ellos 14 niños, y otros seis en Israel. Desde que comenzó este lunes el intercambio de misiles, las milicias palestinas han lanzado 850 cohetes contra Israel, así como 200 lanzamientos fallidos, mientras que el Ejército israelí ha atacado 500 objetivos en la Franja de Gaza.

Cada vez que se detecta el lanzamiento de uno de esos misiles, en Israel suenan las alarmas y los ciudadanos tienen 15 segundos para refugiarse en habitaciones de seguridad con las que cuentan la mayoría de las viviendas en el país, algo que genera estrés postraumático en la población judía, según afirma Janet Cwaigenbaum, una uruguaya que lleva 24 años viviendo en Israel. Sin embargo, en la Franja de Gaza no hay refugios ni sirenas que avisen de los bombardeos y los palestinos tan solo pueden quedarse en sus casas “esperando el destino”, según señala el poeta palestino Ahmad Yacoub en declaraciones a RTVE.es.

“Color rojo, color rojo”

Las Brigadas Al Qasam, el brazo armado de Hamás, aseguraron este martes haber lanzado alrededor de 137 proyectiles en pocos minutos contra Ashkelón, una ciudad que se encuentra al sur de Israel. Dos mujeres, que se hallaban en un edificio sin refugio, han sido las primeras víctimas israelíes en el intercambio de proyectiles entre Hamás e Israel. También han muerto tres personas, entre ellas un menor, y ocho han resultado heridas por el lanzamiento de 130 cohetes contra la ciudad israelí de Tel Aviv.

Janet Cwaigenbaum vive en el kibutz Nir Yitzhak. Se encuentra a 13 kilómetros de la frontera con Egipto y a 3,8 kilómetros de la Franja de Gaza. “Desde nuestros campos se ve la Franja de Gaza y la Franja de Gaza ve nuestros campos”, explica en una entrevista a RTVE.es.

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Cada vez que hay una amenaza de misiles, desde los altavoces se escucha “Color rojo, color rojo” y tiene 15 segundos “para salir corriendo”. Uno de los misiles lanzados desde Gaza ha caído a tan solo un kilómetro de su vivienda, en un jardín de infancia que estaba vacío. “Rompió todas las ventanas de todos los pequeños edificios que están al lado. Nos han pedido que nos quedáramos en casa”, subraya.

Además de las sirenas y altavoces desde los que se advierte a los ciudadanos de posibles bombardeos, Israel cuenta con una cúpula de hierro, un sistema “para interceptar misiles en el aire”, según declara a RTVE.es Jorge Katz, quien vive en Sderot, a unos 5 kilómetros de la Franja de Gaza. “La mayoría de los misiles que caen en Israel son interceptados en el aire”, asevera.

A pesar de llevar más de dos décadas viviendo en el país, Janet asegura que “cada vez sorprende cómo uno puede llegar a sentirse afectado”. “Ahora al escuchar un altavoz en un supermercado, no importa lo que digan, me tenso y empiezo a mirar dónde me voy a refugiar”, admite. “Eso se llama post trauma y eso le pasa a toda la gente que vive en esta zona”, añade.

Janet señala que “es algo muy removedor para nosotros”. Es directora de Recursos Humanos de la empresa agrícola del kibutz y afirma que en 1997 “teníamos 25 trabajadores palestinos que venían a trabajar”. “Cuando llegué al kibutz, la gente me contaba que en los años 80 cogían un minibús y se llevaban a las familias a la playa en la Franja de Gaza. Me parece una cosa impensable”, detalla. “Siempre digo que en este conflicto habría que separar política de pobladores. Los que lo pasan mal son los pobladores”, asevera.

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Al igual que Janet, Jorge Katz cuenta en su vivienda con una habitación de seguridad. “En las ciudades y poblados que lindan con la Franja de Gaza, y en todas las casas nuevas construidas en Israel desde hace ya varios años, las casas tienen dentro una habitación de seguridad, que está blindada”, explica Jorge, productor gráfico en una fábrica que hace “productos de envoltorio”. “En el momento que se escucha ‘Color rojo’, se entra, cierra la puerta y se espera a que pase. De noche se puede dormir ahí dentro”, detalla.

“He usado muchas veces esa habitación”, recalca Jorge. “La caída de misiles en mi zona es habitual solo cuando surge el conflicto con Hamás en la Franja de Gaza. He vivido en varios lugares en Israel, todos alrededor de la Franja de Gaza, y cayeron varias veces donde yo vivía, pero no cerca de mi casa. Causaron daños y también ha fallecido gente que yo conocía”, asevera.

“En Gaza no hay vida”

En la Franja de Gaza, la escalada de violencia entre israelíes y palestinos ha dejado al menos 56 muertos, entre ellos 14 niños, y más de 300 heridos. Uno de los ataques israelíes ha alcanzado varios edificios en Gaza, entre ellos uno de 14 plantas que había sido evacuado antes del ataque. “Han bombardeado un edificio de 14 pisos y lo han hecho talco. Lo han bombardeado y ya es un escombro”, afirma a RTVE.es Ahmad Yacoub, un poeta y traductor palestino que vive desde hace unos años en la ciudad cisjordana de Ramallah, después de que no pudiera volver a Gaza.

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Ahmad explica que, a diferencia de Israel, en la Franja de Gaza no hay habitaciones de seguridad o lugares en los que la gente pueda refugiarse en caso de que haya un bombardeo y tampoco hay altavoces o sirenas que avisen de ello. “En Gaza no existe un refugio donde puedan ir los niños, los ancianos, las mujeres… Solo viven en casa esperando el destino, esperando la muerte”, asegura el poeta. “A veces salen a las calles corriendo hacia hospitales, escuelas y centros de Naciones Unidas para refugiarse”, añade.

Además, Ahmad afirma que en la Franja de Gaza hay alrededor de diez hospitales, pero subraya que “son pequeños” y que durante los ataques “no pueden hacer un servicio igual a las víctimas que caen durante los bombardeos”.

Los conflictos entre palestinos e israelíes más recientes en Jerusalén comenzaron con las medidas impuestas por el Gobierno de Israel para bloquear el acceso de los palestinos a la Puerta de Damasco durante el Ramadán y por los desalojos de familias palestinas de sus viviendas en el barrio de Shaikh Jarrah, en Jerusalén Este. “Lo que pasa en Jerusalén es una respuesta normal de la población frente a las medidas de ocupación israelí, que quieren desterrar a los palestinos, quitarlos de sus casas, dejarlos en las calles. Es vaciar Jerusalén de todos los palestinos”, indica Ahmad.

“Los palestinos están sufriendo muchísimo porque la ocupación no respeta las leyes internacionales. Viola las leyes internacionales diariamente (…) Israel es un niño malcriado, pero tiene fuerza supersofisticada. Maneja la fuerza para aplastar al pueblo palestino”, subraya el traductor palestino. “En Gaza no hay vida. Lo que hay en Gaza es algo surrealista. No sé cómo vive la gente”, confiesa.

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