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Así operaba el clan de los Kikos, los reyes de la droga de Madrid

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Así operaban los Kikos, los reyes de la droga de Madrid

La Policía Nacional ha detenido a los 14 integrantes del clan de los 'Kikos', la organización criminal que regentaba la venta de drogas en la Cañada Real, que suministraba cerca de 200 dosis diarias de estupefacientes y vivían en un complejo completamente bunquerizado con fuertes medidas de seguridad. En la denominada 'Operación Maíz' los agentes han desarticulado esta banda, que era la sucesora del clan de 'Los Gordos' de la que son familiares, que se dedicaba a la venta de drogas en este poblado del sur de Madrid.

¿Quién es quién en el clan de Los Kikos?

Pero para comprender este caso tenemos retroceder a los años 90. Nos situamos en el mercado de las Barranquillas, el que decían que era el mayor hipermercado de droga de toda Europa (allí acudían unos 5.000 politoxicómanos al día). Este poblado era dominado por el Clan de los Gordos cuyos líderes eran Juan José Hernandez, Adela Motos y Ricardo Hernandez Mostos “el Bola”. Dominan esta zona hasta el 2006, año en el que el poblado es desmantelado.

Es entonces cuando cogen las maletas y se trasladan a la Cañada Real, un territorio que también acaban por dominar. En 2012 tiene lugar una macroperación policial en la que se desmantela la operación. Los Gordos son condenados a 12 años de prisión y mientras tanto aparece en escena Kiko, hermano de Juan José, para ocupar el trono en el renovado clan de los Kikos.

Los investigadores de La Hora de la 1 consiguen hablar con una persona cercana al clan y nos cuenta todos los detalles de esta trama: nos enseña cuál es el punto de venta, las propiedades y como gestiona la recaudación la matriarca.

La mayor operación contra la droga en Madrid ha sido posible gracias a la colaboración de este programa con la policía. El Goiz Madrid ha desmantelado al clan de Los Kikos. Los herederos de los Gordos y actuales reyes de la droga en Madrid... La operación se ha denominado Operación Maíz y estamos viendo las imágenes del momento en el que la policía procede a la incautación de 18 kilos de cocaína y 18 armas de fuego, entre otras muchas cosas. Te contamos los detalles en La Hora de la 1

¿Cómo funcionaba el clan?

La investigación se inició el pasado mes de febrero cuando los investigadores consiguieron ubicar en la Cañada Real Galiana el mayor punto de venta de sustancias estupefacientes en Madrid. Utilizaban una chabola, estratégicamente ubicada, para utilizarla como punto de venta de varios tipos de droga y como lugar de consumo, que operaba las 24 horas al día.

Contaba con una estructura muy peculiar. Empleaba a unos individuos como “aguadores” y que a su vez, dado el trasiego continuo de personas y vehículos, tenían que operar como aparcacoches de los compradores. Otros integrantes de la organización se situaban en el acceso a la parcela para decidir qué compradores o consumidores podían entrar y finalmente otros controlaban el acceso al inmueble.

En el interior de la parcela se encontraban otras personas que dispensaban la droga en el interior de una sala bunquerizada. Tras estos individuos, se encontraba el número dos de la organización como supervisor. Los registros se realizaron en cinco domicilios, dos en Madrid, uno en Alcalá de Henares (Madrid), uno en Torrejón del Rey (Guadalajara) y otro en el municipio toledano de Illescas.

El punto de venta, como un súpermercado

El punto de venta, ubicado en la Cañada Real tenían carteles llamativos en los que anunciaban los productos y los precios, otros carteles con los horarios de los autobuses que circulan por el lugar y zonas donde acomodar a los clientes o a los que decidían consumir la droga en el lugar.

En ese poblado los agentes localizaron una vivienda con fuertes medidas de seguridad, que habían instalado los investigados, como cámaras de videovigilancia y accesos con varias puertas acorazadas instaladas de manera consecutiva. A pesar de que algunos de los arrestados incendiaron la estancia para hacer desaparecer los estupefacientes y el dinero, los agentes consiguieron recuperarlo. Durante la investigación, los agentes encontraron numerosas dificultades ya que uno de los grandes retos era localizar la guardería desde la que se enviaban las sustancias estupefacientes al punto de venta de la Cañada.