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El estilo Morricone en un puñado de secuencias

  • Aunque decía estar al servicio del director, sus melodías se apropiaban de las películas
  • Incluso en películas menores su estilo inconfundible elevaba las imágenes

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'Los intocables de Eliot Ness', 'La leyenda del pianista en el océano' y 'Hasta que llegó su ahora". RTVE

Decía Ennio Morricone que sus bandas sonoras siempre estaban subordinadas a la película, al director y a la historia. Sin embargo, cuando sus melodías entran en una secuencia se apropian de su autoría como pocos compositores. Su prolífica carrera –más de 500 películas- ha trufado la historia del cine de ‘secuencias Morricone’.

Algunas pertenecen a obras maestras, pero incluso en películas menores su estilo inconfundible elevaba las imágenes. Recogemos, no las mejores, pero sí un puñado de secuencias que enseñan bien su método.

"La storia di un soldato" - El bueno, el feo y el malo (1966)

Aficionado a integrar la música en la propia ficción (hasta el punto de que muchos personajes de películas en las que ha participado están definidos por el instrumento que tocan), un buen ejemplo es la secuencia de la tortura a Tuco (Eli Wallach) en El bueno, el feo y malo en la que la melancólica orquesta pone el contrapunto a la violencia, pero también forma parte de la trama: la paliza no termina hasta que los músicos finalicen su canción.

Créditos - La batalla de Argel (1966)

Entre la música de Morricone compuesta para los créditos iniciales destaca La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo, una de las películas más influyentes de la historia del cine debido a su poderoso estilo documental, y que es una perfecta muestra del estilo del ‘il maestro’ para el thriller, el suspense y la acción.

"Duelo final" - Hasta que llegó su hora (1968)

Nadie le ha dado tanto espacio a Morricone –minutos y minutos sin diálogos- como su amigo Sergio Leone. Hasta que llegó su hora llevó al paroxismo lo que ya contenía la ‘Trilogía del dólar’. Especialmente en el operístico duelo final entre Charles Bronson y Henry Fonda - terrorífico flashback incluido- que es el compendio del minucioso trabajo de ambos para que cada plano tenga su relación con cada acorde.

"Tema principal" - La Califa (1970)

La califa ilustra como muchas conposiciones de Morricone han sobrevivido a películas que han caído en el olvido. El drama romántico y político de Alberto Bevilacqua con Ugo Tognazzi y Romy Schneider arranca por todo lo alto con una de las piezas más conocidas de Morricone, que opinaba que la creación de melodías es algo más innato que adquirido.

Érase una vez en América (1984)

Dentro de la monumental obra maestra de Sergio Leone (casi cuatro horas) todo el mundo recuerda una secuencia sencilla: uno de los niños gangster compra un pastel para regalar a su vecina y perder la virginidad, pero mientras espera no puede reprimirse y lo acaba comiendo. Casi cuatro minutos sostenidos por la partitura de Morricone, que incluye en la escena varios motivos de la banda sonora.

“La muerte de Malone” – Los intocables de Eliot Ness (1987)

En una de sus partituras más variadas, destaca la sutileza en la secuencia del asesinato de Malone (Sean Connery), una de las muchas elegías que abundan en la filmografía de Morricone.

“Tema principal” - Corazones de hierro (1989)

Mucho del Morricone de La misión sobrevivió en Corazones de Hierro: el drama bélico de Brian de Palma sobre la Guerra de Vietnam. Quizá no sea una película redonda, pero su final es sobrecogedor: tras regresar a EE.UU., el soldado que interpreta Michael J. Fox se topa en un tren con una joven vietnamita que le recuerda la pesadilla vivida en el frente. El Morricone íntimo evoluciona hacia lo épico hasta captar la confusión y el trauma del que no podrá salir.

“Escena final” – Bugsy (1991)

Otro ejemplo del hermoso tono melancólico que Morricone lograba con tanta facilidad es el final de Bugsy, de Barry Levinson y el largo primer plano sobre Annete Bening al ser consciente de la muerte de Benjamin "Bugsy" Siegel (Warren Beatty).

"Lilly and Frank" - En la línea de fuego (1993)

Dice Morricone que la mejor manera de entrar en una escena es de manera imperceptible y que por eso abusaba de una nota suspendida que se introducía antes de desarrollar la melodía. Una muestra de cómo también sabía ser invisible pero decisivo es esta secuencia de En la línea de fuego, de Wolfgang Petersen, en la que consigue mucho con muy poco.

“Playing love” - La leyenda del pianista en el océano (1998)

Tras Leone, Giuseppe Tornatore es el gran colaborador y amigo de Leone. Aunque Cinema Paradiso sea la más conocida, tanto Malena como La leyenda de 1900 son bandas sonoras igualmente ambiciosas, siendo esta última además la historia de un pianista y su música parte fundamental de la historia. La escena en la que Danny «Novecento» Buckman (Tim Roth) toca al piano evocando su amor fallido es el perfecto ejemplo de cómo Morricone siempre salía airoso de la melancolía a veces un poco almibarada de Tornatore.

“Un amico” – Malditos bastardos (2010)

Quentin Tarantino, un auténtico morriconeólogo, espigó en la vasta obra del compositor para utilizar música prexistente del italiano en Django desencadenado Malditos bastardos. En esta última se sirvió de un tema de la cinta Revólver (1973) para uno de los clímax de la película.

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