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Reproducción asistida

Fin al anonimato en la donación de semen y óvulos: un polémico conflicto de derechos

  • El Comité Español de Bioética reclama en un informe acabar con la confidencialidad de los donantes de gametos
  • Los embriólogos se oponen y creen que esta medida supondría una drástica caída en el número de donaciones

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¿Debe ser anónima la donación de gametos en la reproducción asistida?

La donación de óvulos y esperma en España podría estar a un paso de dejar de ser una actividad anónima. Así se desprende de las conclusiones de un informe que acaba de hacer público el Comité de Bioética de España, órgano consultivo adscrito al Ministerio de Sanidad, en el que reconoce el "derecho a conocer su origen biológico del hijo nacido a través de las técnicas de reproducción humana asistida" por encima del anonimato del donante.

El documento, que recomienda que el levantamiento del anonimato no tenga carácter retroactivo, contempla también la creación de un Registro Nacional de donantes de gametos, una medida prevista en la ley desde 1988 pero que áun no se ha puesto en marcha.

La actual legislación sobre reproducción asistida garantiza la confidencialidad de la identidad del donante, con dos excepciones: cuando exista un peligro cierto para la vida o la salud o cuando sea necesario conocerlo en un proceso penal, sin que en ambos casos implique publicidad de esa identidad. Pese a ello, la ley establece que esas excepciones no pueden acarrear consecuencias jurídicas en los ámbitos personal o patrimonial.

Pero la propuesta del Comité Español de Bioética, en la línea que marcan algunos países europeos, es la de levantar el anonimato en todos los casos para garantizar de forma efectiva los derechos "del hijo de las técnicas de reproducción humana asistida", a quien correpondería en exclusiva "decidir si quiere conocer o no y en qué medida" la identidad del donante.

Países como Reino Unido, Suecia, Holanda, Austria, Portugal o Alemania ya cuentan con esta normativa; algunos, como el caso portugués, mediante una reciente modificación de la legislación. En esa línea, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa emitió el pasado año una Recomendación que propone esta supresión del anonimato y en cuyo origen está este informe del Comité de Bioética.

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Posturas enfrentadas

La medida pone sobre la mesa el conflicto que existe entre dos derechos: el del donante de óvulos o esperma, que siempre ha tenido en la confidencialidad uno de sus principales aliados; y por otro, el de la persona a conocer sus orígenes biológicos y genéticos.

"Creo que hay sobre todo un derecho de cualquier ser humano a conocer su identidad y exige el conocimiento de sus orígenes biológicos. Por el contrario, no parece que un donante, cuando dona, tenga necesariamente que tener garantizado el anonimato de su identidad" asegura en una entrevista a TVE Vicente Bellver, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Valencia y miembro del Comité Español de Bioética.

De hecho, la legislación vigente recoge desde 2015 que los hijos adoptados tienen derecho a conocer su origen biológico, algo que no se extiende a los nacidos con técnicas de reproducción humana asistida, al menos hasta ahora.

La propuesta del Comité de Bioética se ha encontrado con la oposición de los embriólogos, los profesionales de la fecundación artificial, quienes advierten de que el fin de la confidencialidad traerá como consecuencia una caída drástica en el número de donantes. 

"Nuestra impresión no es muy positiva", asegura a RTVE.es Alfonso de la Fuente, director médico del Instituto Europeo de Fertilidad, quien considera que "en la mayoría de los casos, el hecho de conocer al donante es mera curiosidad, no reporta nada al niño; y además hay que respetar a los padres, a los donantes y al resto de personas que participan en el proceso".

De la Fuente, como miembro de la Sociedad Española de Fertilidad, participó en la elaboración de un documento en el que este colectivo mostraba su oposición al fin del anonimato en la donación, entre otras cuestiones porque "en los países donde se ha suprimido la regla del anonimato han descendido de manera muy sensible las donaciones".

Hacia un donante "más solidario"

Desde el Comité de Bioética reconocen que, inicialmente, se puede producir un riesgo de disminución en la donación de gametos si se acaba con la confidencialidad pero creen que esto se puede compensar con un cambio en el perfil del donante que será "más responsable y solidario con el proyecto de vida con el que participa porque, de alguna manera, con el anonimato te desentiendes por completo", argumenta Vicente Bellver.

Antonio Urriés, presidente de la Asociación para el Estudio de la Biología en la Reproducción (ASEBIR) asegura en declaraciones a TVE Aragón que la garantía de los hijos fruto de la reproducción asistida ya se cumple pues la legislación española "otorga suficiente información fenotípica, de raza, aspectos e incluso información genética a la que pueden acceder los donantes sin necesidad de dar su identidad".

Urriés aboga, en todo caso, "por un sistema mixto en el cual las parejas pudieran decidir si quieren acudir a un donante con o sin anonimato".

Pero en todo esto, lo esencial es, seguramente, la opinión de los interesados. "He tenido un núcleo familiar estructurado, donde ha habido amor y donde me he sentido querido y apoyado por mis padres y abuelos" aseguraba el pasado mes de octubre en una entrevista para Informe Semanal Miquel Roura, un joven concebido mediante técnica artificial. "Pero también siento que hay una parte que desconozco", añadía.

Por eso considera que su derecho "es el conocimiento y la información", no una relación personal que "podría venir o no, pero tampoco es mi interés; yo no quisiera generar una situación violenta para una persona que quizá ni se acuerda de que hizo eso".

Descarta un sistema retroactivo

El Comité, sin embargo, descarta en su informe la posibilidad de un modelo retroactivo que plantee "dilemas éticos relevantes" pero considera que la "prudencia" de la propuesta puede ser un factor positivo para que cambie el actual paradigma por otro nuevo en el que incluso donantes del pasado puedan decidir voluntariamente eliminar su anonimato.

Otro de los puntos destacados del informe es el de la creación de un Registro Nacional de donantes de gametos, que se contemplaba en la reglamentación hace más de 30 años y que no se ha llegado a poner en marcha a pesar del riesgo de "consanguineidad inadvertida", lo que podría acarrerar "enfermedades genéticas recesivas en la descendencia".

El informe, que no es vinculante y que ahora tendrá que valorar el Gobierno, concluye con la petición al Estado para que implemente medios materiales y personales necesarios para proporcionar a los hijos nacidos de las técnicas de reproducción humana asistida el "asesoramiento, apoyo y acompañamiento" que puedan necesitar en el ejercicio de sus derechos a la identidad y a conocer su origen biológico y que puede extenderse "a los padres y a los propios donantes".

El debate está abierto y las perspectivas desde las que se puede abordar van más allá del punto de vista científico sino que también intervienen factores morales y legales que hay que resolver antes de tomar una decisión definitiva.

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