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Los últimos días de Antonio Machado

  • Un cómic rinde homenaje al escritor por el 80 aniversario de su muerte
  • Es obra de la guionista Cecília Hill y el dibujante Josep Salvia

Por
Recreación de una de las últimas imágenes de Antonio Machado Diábolo

El 22 de febrero de 1939, a las tres y media de la tarde, Antonio Machado fallecía en la localidad francesa de Colliure, a donde había huido con su familia ante la inminente victoria de los Nacionales en la Guerra Civil. En sus bolsillos encontraron un papel con los versos “Estos días azules y este sol de la infancia”, que han inspirado el cómic Antonio Machado. Los días azules,(Diábolo Ediciones), de la guionista Cecília Hill y el dibujante Josep Salvia.

Cecília Hill (Torregrossa, Lleida 1985) nos lo cuenta así: “André Derain o Henri Matisse estuvieron en Colliure y se dejaron inspirar por el encanto de esta preciosa localidad francesa. Si Colliure tuviera un color este sería el azul, sin duda, y es probable que Antonio Machado, gran amante y observador de la naturaleza como era, apreciara en ese paisaje el azul de esos días, el regreso a los colores de su infancia, esa Sevilla natal, y el final de sus días, del que seguramente era consciente”.

Ese sentimiento de despedida –continúa la guionista- también está, bajo mi opinión, en una frase que pronunció junto a su hermano, en el único paseo que hizo a la orilla del mar. Allí sentado, y señalando con su bastón, dijo: “Quién pudiera vivir ahí, tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación”. Esa emoción que invade los días en Colliure es, desde la salida de Madrid hasta Rocafort y Barcelona, una emoción azulada, que nos parecía absolutamente descriptiva para esos tres últimos años del poeta. De ahí el título que, como es lógico, remite a esos versos finales encontrados en el gabán del poeta por su hermano José”.

Portada de 'Antonio Machado. Los días azules'

“Machado es la humildad”

Josep Salvia (Mollerussa,1981) ha destacado estos últimos años por otros dos cómics sobre la Guerra Civil (Cisco y Una caja de galletas). El dibujante nos comenta cómo surgió el proyecto: “Cecília tuvo la idea, pero Machado ha formado parte de nuestra biblioteca personal durante muchos años. Al principio profundicé en los textos y en la figura de poeta a través de Cecília, pero luego me dejé llevar. El proyecto me pareció apasionante desde el primer momento y era una oportunidad para que ella se sumergiera en la literatura. En este descubrimiento, que surgió a medida que trabajamos en la documentación, nació mi interés por la figura del poeta durante esos últimos tres años, una época de nuestra historia que me apasiona”.

“Para mí, Machado es la humildad –continúa el dibujante-. La anécdota de la caña de azúcar me parece conmovedora. Su relato y su reflexión en Los complementarios es para mí un aprendizaje básico, tanto para los adultos como para los niños, que debería formar parte de uno de nuestros principales valores como sociedad. Saber apreciar la belleza en las pequeñas cosas, la naturaleza, los paseos al aire libre... A pesar de que tenía una personalidad compleja (como no podía ser de otra manera), los valores de Antonio Machado como ser humano me conmovieron. Trabajar en esta obra me ha enseñado mucho a valorar las cosas pequeñas. Ha sido un viaje emocional que, sin duda, ha cambiado mi manera de entender la vida”.

Esa humildad y la sencillez que se refleja en la poesía de Machado han sido fundamentales para trabajar en el cómic -añade el dibujante-. Tanto la narrativa como el dibujo persiguen ese cometido. Afortunadamente, su poesía lo dice todo de él y junto a su biografía, son los elementos que me han ayudado a configurar el relato y el dibujo. Sus emociones, expresadas a través de la poesía, junto a los hechos, son todo el material sensible que necesitábamos para trabajar. E incluso mucho más del que habríamos podido soñar”.

Los hermanos Machado en la placeta de Collioure

El poeta del exilio

El cómic se centra en los últimos tres años de Machado, que coinciden con la Guerra Civil (1936-1939) y durante los que el poeta nunca dejó de luchar. “Teníamos una fecha muy cercana y era el 80 aniversario de la muerte del poeta –asegura Cecília-. Y aunque la vida y la obra del poeta son apasionantes en toda su magnitud, es evidente que esos tres últimos años marcaron el enlace definitivo y se vivieron de manera acompasada con uno de los períodos más dolorosos de nuestra España reciente”.

Antonio Machado es el poeta del exilio –continúa la guionista-, porque como poeta del pueblo, cruzó la frontera como cientos de miles de españoles. Él no quería irse de Madrid y quizá ese sentimiento de “culpabilidad” estuvo con él hasta el final de sus días. Nos preocupaba reflejar esa circunstancia, el drama del exilio y la lucha de Antonio Machado, a través de su pluma y hasta las últimas consecuencias. Centrarnos en esos tres últimos tres años nos permitía, además, ir relatando algunos acontecimientos de la Guerra Civil, en el que nos parece un viaje tan trepidante como doloroso”.

Por eso, el cómic también es un homenaje a las víctimas y los exiliados de la Guerra Civil. “Por supuesto –afirma Josep-. Hace unos días participamos en los homenajes en Colliure, haciendo el mismo recorrido que hizo Machado y todos los españoles que escapaban de la barbarie fascista. Recorrer esos lugares (Port-Bou, Coll dels Belitres, Cerbère…) es una experiencia triste y dolorosa como pocas. Nunca habrá homenajes suficientes para esos centenares de miles de españoles (mujeres, hombres, niñas y niños) que cruzaron la frontera en unas condiciones infrahumanas y que soportaron el dolor del exilio y la privación de su libertad”.

La vida de Machado en Rocafort

“Machado es el símbolo de la dignidad”

“La guionista confiesa que Machado ha marcado sus vidas: “Desde que descubrí y conocí a fondo la figura y la obra de Antonio Machado en la universidad, el poeta ha formado parte de mis días y bibliografía esencial. Decía el poeta, “mi verso brota de manantial sereno” y así es. Los textos de Machado son, pese a su aparente sencillez, poesía clara, natural… directa al corazón. Para mí, Machado es el símbolo de la dignidad, de la lucha constante y de la bondad (Soy en el buen sentido de la palabra bueno). Hablando con la gente nos damos cuenta que nuestro poeta sigue siendo un hombre querido, respetado y vivo a través de su poesía”.

Por eso quisieron reflejar esos tres años de lucha poética: “El viaje de esos últimos tres años es un viaje triste, en el que podemos observar el avance de la enfermedad del poeta, su deterioro físico. Las fotos que se conservan lo dicen. La última, tomada en Port-Bou por su amigo Corpus Barga, es una instantánea demoledora de las consecuencias de ese exilio que empezó en Madrid”.

Pero, a pesar de las calamidades y la cercanía de la muerte, Machado luchó hasta el final. “Machado conservó ese espíritu de lucha hasta el último día y tuvo satisfacciones –afirma Cecília-. Fue un hombre querido por sus amigos y siguió escribiendo para su pueblo. Esa lucha también se refleja en el cómic, porque creemos que era indispensable y justo reflejarla. Creo que el dibujo de Josep consigue su cometido a la hora de retratar al poeta, su rostro, su silencio, su reflexión, su tristeza… Dar espacio a esas emociones fue una prioridad para nosotros”.

“El último artículo que entregó fue estando en Barcelona –añade Josep-. A partir de ahí comenzó el duro y verdadero viaje al exilio, siempre con una actitud valiente y resignada, sin perder de vista a esa España que dejaba atrás y su voluntad de permanecer con el pueblo”.

Refugiados una noche de lluvia en un vagón de la estación de Cerbere

Los dos grandes amores de Machado

La mujer y la madre de Machado también están muy presentes en el relato, como nos comenta Cecília: “Tal como relata José Machado en sus memorias (Últimas soledades del poeta Antonio Machado) los dos grandes amores de Antonio Machado fueron Leonor Izquierdo, su esposa, y su madre, Ana Ruiz. La herida de su esposa fallecida es tan grave que probablemente hizo nacer los más bellos poemas. Nos parecía fundamental que Leonor apareciera, como una aparición/premonición, en la que ofreciera de nuevo su mano (como lo hizo en sus paseos a orillas del Duero) en ese tramo final de la vida de Antonio”.

“Por otra parte –añade la guionista-, doña Ana viajó con la familia hasta Colliure. La conexión entre ambos era tan importante, que hemos querido dedicar algunos instantes de complicidad y profunda armonía entre ámbos. La primera, estando inmerso Antonio en una lectura, se encuentra con los ojos pequeños, vívidos y cariñosos de su amada madre; en la llegada a Colliure, estando ya desorientada, es fundamental la mirada apenada del hijo cuando pronuncia esa famosa frase de ¿Cuándo llegamos a Sevilla?”.

“Por último, su despertar de un coma profundo, en el momento justo en el que el cadáver de su hijo Antonio era trasladado, para preguntar qué sucedía con Antonio y llorar, como una niña, al saber que José no le decía toda la verdad sobre el estado de su hijo. Tanta era la conexión que murió apenas tres días después y hoy descansan juntos para la eternidad. No podíamos dejar escapar esa maravillosa historia de amor entre los dos” –concluye Cecília-.

Antonio Machado y Leonor Izquierdo a orillas del Duero en una ensoñación del poeta

Una estupenda documentación

Como admiradores del personaje ambos se han documentado profusamente. “Hay muchísima literatura sobre los últimos días de Machado –afirma Cecília-. Para la documentación hemos trabajado con las principales fuentes: Ian Gibson, Jacques Issorel, Monique Alonso, José Machado… Ellos se encargaron de hacer un trabajo de ciclópeas dimensiones. Nos parece especialmente interesante el testimonio de José, que narra en primera persona cómo fueron aquellos días y otras cuestiones relativas al carácter del poeta, que son muy curiosas y que definen muy bien la psicología del hombre que fue Machado. Más allá de que esos pequeños detalles estén incluidos o no en el cómic, es evidente que nos ha ayudado muchísimo para aprender y caracterizar la personalidad del poeta”.

“La obra de Machado –continúa la guionista- fue inspiración pura, toda ella, para mí… para escribir y desarrollar la novela… como lo es para vivir. En su poesía y en sus textos filosóficos encontramos el valor de la sencillez y la delicadeza, que creo que son fundamentales para explicar la vida del poeta. Era imprescindible hacerlo con respeto, sí, pero también dejar espacio para la reflexión y la emoción. Las cosas sencillas son, al final, aquellas que llegan directamente al corazón. Y es a través de esas emociones que quisiéramos llegar al lector”.

“El trabajo de documentación ha sido conjunto con Cecília –añade el dibujante-. Hemos pasado muchos meses planificando la narrativa, para que fuera fiel a lo que ocurrió y no hemos dejado espacio a la divagación innecesaria. A inventar conversaciones o situaciones que no tuvieron por qué darse, más por pudor y respeto. Además de la labor que ya ha comentado Cecília, me gustaría añadir que vamos todos los años a Colliure. Ese es nuestro destino desde hace más de una década y allí también nos documentamos. Eran fundamentales las perspectivas… saber qué pudo ver y sentir Antonio en ese último tramo vital”.

El último tren de los Machado, de Cerbere a Collioure

Dibujando a Machado

En cuanto al dibujo, Josep asegura que: “El estilo surgió de forma automática. La historia nos llevó hasta aquí. No intenté crear una caricatura, ni tampoco hacer algo realista, en lo que seguramente no me hubiera sentido cómodo. El color fue un añadido, porque yo no contaba con ello… pero hice unas cuantas pruebas, y junto con Cecilia decidimos que fuera a color. El color en estos días azules lo era todo, claro…”

“Sobre las expresiones y las formas del cuerpo –añade- intenté que fueran algo más estáticas que en Una Caja de Galletas, donde todo era más redondeado, había movimientos más bruscos y exagerados… Esta no es una historia con tanta acción. La obra debía reflejar más sentimientos en cada plano: era más importante contar las emociones, que llevar a cabo una narrativa veloz. En definitiva, la historia no lo pedía”.

Destacar un bello recurso: cuando el poeta hace un surco en la tierra con su bastón, los personajes surgen de él haciendo continuar la historia. “El movimiento del bastón surge de una de las últimas fotografías que nos quedan del poeta –comenta Josep-. Se trata de la que aparece en Can Santamaría, dibujando en el suelo con su bastón, en un momento de reflexión absolutamente trascendente, dada la situación (últimos días en España). Ese mismo movimiento lo hemos observado en algunas personas mayores. Una de las más cercanas era el abuelo de Cecília, que lo hacía muchas veces con el bastón. Nos pareció que eso sería algo muy común en personas de avanzada edad. Ese gesto inspiró en nosotros profunda tristeza. ¿Qué dibujaría el poeta sobre la tierra en esas horas angustiosas?”

Una de las últimas imágenes de Antonio Machado de camino a la frontera

“Machado forma parte de nuestras vidas”

Antes nos comentaba Josep que habían participado en los actos del 80 aniversario de la muerte de Machado; algo que no es un hecho puntual. “Intentamos rendir homenaje a Machado todos los años, coincida o no con el aniversario de su muerte. Él ya forma parte - ahora más que nunca - de nuestras vidas en común y es un verdadero orgullo. Los actos de homenaje de este 80 aniversario fueron especialmente emocionantes. Allí estuvimos con nuestros prologuistas, Miguel Barrero y Verónica Sierra, y conocimos a personas tan importantes en los estudios machadianos como Jacques Issorel”.

Josep también nos comenta algunas cosas que se están haciendo para mantener vivo el legado de Machado: “Desde Colliure y bajo la dirección de Verónica en el archivo se está haciendo un trabajo enorme para mantener viva la memoria del poeta. Machado tiene un buzón en su tumba al que llegan miles de cartas y documentos valiosísimos, que nos dicen que el poeta sigue vivo. Además, es emocionante ver cómo el pueblo español sigue rindiéndole sus homenajes. También los hijos de los exiliados que viven en Francia”.

Para todos los públicos Crónicas - Antonio Machado. Yo voy soñando caminos - Ver ahora
Transcripción completa

"Estos días azules y este sol de la infancia".

Pisadas

"Yo voy soñando caminos de la tarde".

"Las colinas doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas".

"¿Adónde el camino irá?".

(SERRAT)Mi patria son recuerdos

de un patio de Sevilla

y un huerto claro,

donde madura el limonero.

La historia de este soñador de caminos comienza en 1875.

Desde los 8 a los 32 años,

he vivido en Madrid.

Me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza

y conservo gran amor a mis maestros.

-Antonio y Manuel, los hermanos Machado Ruiz,

nacieron en una familia

que podríamos llamar "liberal", pero en el concepto del siglo XIX.

En este siglo, el liberalismo significaba la ruptura,

la ruptura del sistema absolutista.

Y es curioso.

Una de las figuras importantes de esta época

es el abuelo de Antonio Machado,

Antonio Machado Núñez.

Fue uno de los promotores de la Institución Libre de Enseñanza.

La Institución Libre de Enseñanza es una institución

de catedráticos, de profesores, que han sido perseguidos por la Iglesia

y que quieren tener libertad para enseñar

en un país donde nunca ha habido mucha libertad.

-En 1906, hice oposiciones a cátedra de francés

y obtuve la de Soria.

El Machado que viajaba a Soria era un ser cosmopolita y bohemio.

Había estado en el París de la "belle époque".

Ya tenía un libro de poemas y había probado fortuna como actor.

Antonio Machado compartía con Miguel de Unamuno,

Azorín y Ortega y Gasset, entre otros,

el denominado "espíritu del 98",

es decir, la preocupación por la decadencia de España

tras perder sus últimas colonias

y la búsqueda de una vía regeneracionista

para sacar al país de su postración.

Les dolía España

por su aislamiento.

Querían una España integrada en Europa, en contacto con Europa.

Y...

Creo que el impacto de la institución

fue tremendo.

La residencia de estudiantes, donde estuvieron

Buñuel, Dalí, Lorca y mucha gente más,

fijó la Institución Libre de Enseñanza,

viene de allí.

Todo termina con la Guerra Civil.

Voces de niños

Tengo un gran amor a España

y una idea de España completamente negativa.

Todo lo español me encanta

y me indigna al mismo tiempo.

-El Antonio Machado que llega a Soria es el profesor

que viene a su instituto,

pero ya es un poeta de gran prestigio y también es un pensador.

De Soria le va a impactar la belleza de su paisaje,

también la decadencia de la ciudad, que es medieval,

y le va incrementar su patriotismo.

Antonio Machado siempre plantea una cierta ambivalencia

en relación con España.

Tiene un poema, que pertenece a "Proverbios y cantares",

muy significativo que dice:

"Hay un español que quiere vivir y a vivir empieza".

(SERRAT)Españolito, que vienes al mundo,

te guarde Dios,

que una de las dos Españas

ha de darte el corazón.

Españolito, que vienes al mundo,

te guarde Dios.

Ya un maestro regeneracionista como Joaquín Costa,

de la Institución Libre de Enseñanza,

decía que el remedio de España se basaba en la escuela

y en la despensa.

Eso lo coge Antonio Machado.

Y va a decir que la regeneración de España,

para transformar el carácter español,

consistía en cultura y trabajo.

"Mediaba el mes de julio".

"Era un hermoso día".

"Yo, solo,

las quiebras del pedregal subía

buscando los recodos de sombra lentamente".

-En este poema vemos la excursión

que hace Antonio Machado, paseante por las afueras de Soria,

en el paisaje.

Entonces, asciende a los montes.

-"Un buitre, de anchas alas, con majestuoso vuelo,

cruzaba solitario el puro azul del cielo".

"Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo

y una redonda loma, cual recamado escudo,

y cárdenos alcores sobre la parda tierra".

-En él se refleja un paisaje

y hará una observación del concepto de Castilla.

El mito de Castilla es el tema de España.

Es Castilla la que hace a España.

Y, en este sentido, Soria y el paisaje de Soria

va a tener ese papel de guardián de este mito de Castilla.

-"Oh, tierra triste y noble,

la de los altos llanos y yermos y roquedas,

de campos sin arados,

regatos ni arboledas".

"Decrépitas ciudades,

caminos sin mesones,

y atónitos palurdos sin danzas ni canciones,

que aún van abandonando el mortecino hogar,

como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar".

-Este paisaje

va a ser reflejo, como digo, de la historia,

que él la plantea con una visión de lo que ha sido el pasado histórico

y glorioso de Castilla.

Él lo va a contraponer con el presente actual.

-"Castilla miserable,

ayer dominadora, envuelta en sus andrajos,

desprecia cuanto ignora".

"Sobre sus campos,

aún el fantasma yerra de un pueblo

que ponía a Dios sobre la guerra".

Fue durante las fiestas de Soria

cuando la vida de Machado dio un vuelco

al conocer a Leonor Izquierdo,

una adolescente soriana con la que se llevaba 19 años de edad,

que acabaría siendo su esposa.

-Lo que se produce ahí es un flechazo.

Se produce un enamoramiento

en el que no faltarán los celos.

Eso lo reflejará Machado.

"La niña que yo quiero preferiría casarse con un mocito barbero".

Lo que veremos es que se produce un cambio

en la escritura de Machado.

Antonio Machado, a partir de ahora, hará unos poemas

que no van a ser tristes, oscuros,

sino que van a ser unos poemas más cálidos y más agradables

con la tierra y con la gente de Soria.

-"Estos chopos del río, que acompañan con el sonido de sus hojas secas

el son del agua, cuando el viento sopla,

tienen en sus cortezas grabadas

iniciales que son nombres de enamorados,

cifras que son fechas".

"Álamos del amor,

que ayer tuvisteis de ruiseñores vuestras ramas llenas,

álamos, que seréis mañana liras del viento perfumado en primavera,

álamos del amor, cerca del agua, que corre y pasa y sueña,

álamos de las márgenes del Duero,

conmigo vais,

mi corazón os lleva".

-Y en ese tiempo de tranquilidad va a venir un acontecimiento.

A Antonio Machado le otorgan una beca para ampliar estudios en Francia.

Es la tercera que Antonio Machado regresa a Francia y va con Leonor.

De algún modo,

esa felicidad se va a colmar con el nuevo viaje de la pareja

al París que él había conocido en otros momentos.

Pero la felicidad se truncó pronto.

En París, a Leonor le diagnosticaron tuberculosis,

enfermedad incurable en aquella época.

En este tiempo de recuperación,

le han recomendado que tome el sol y el viento.

Machado lleva a Leonor

le lleva en un carrito y la pasea por el camino del Mirón.

Ahí es donde va a ver también reflejado en un olmo,

va a ver simbolizado lo que es Leonor,

el olmo que está enfermo

y Leonor también enferma.

-"Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido".

"Con las lluvias de abril y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido".

Algunas hojas verdes le han salido.

El olmo centenario...

-"Antes de que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecita".

-"Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera".

Otro milagro de la primavera.

-Eso es la primavera.

Es el resurgir de la vida.

Y eso desea para su Leonor, enferma de tuberculosis.

-"Adiós, tierra de Soria".

"Adiós, el alto llano, cercado de colinas y crestas militares,

alcores y roquedas del yermo castellano".

"En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, Soria,

mi corazón se abreva".

"Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,

por los floridos valles, mi corazón te lleva".

"El uno de noviembre de 1912

fui trasladado a Baeza, donde actualmente resido".

"No tengo vocación de maestro

y menos de catedrático".

Los baezanos Antonio Tornero y Filomena Garrido

son dos enamorados de Antonio Machado y de su propia ciudad.

-"En la ciudad moruna, tras las murallas viejas,

contemplo la tarde silenciosa,

a solas con mi sombra y con mi pena".

-"El río va corriendo entre sombrías huertas y grises olivares

por los alegres campos de Baeza".

"Lejos, los montes duermen envueltos en la niebla".

-"Camino de los campos,

¡ay!,

ya no puedo caminar con ella".

-A veces, me reunía con amigos

en la rebotica de mi amigo Almazán.

Su propietario actual nos lo confirma.

"Aquí se reunía Antonio Machado", dice,

"con el señor Almazán y otros amigos e intelectuales de Baeza".

-"Es de noche".

"Se platica al fondo de una botica".

-"No sé, don José, cómo son los liberales tan perros, tan inmorales".

-"Tranquilícese usted".

"Pasados los Carnavales, vendrán los conservadores,

buenos administradores de su casa".

"Todo llega y todo pasa, nada, eterno, ni Gobierno que perdure,

ni mal que cien años dure".

-Yo no conocí a Machado.

Cuando llegué en el año 1922, don Antonio ya no estaba aquí.

Pero la rebotica está igual que en aquella época.

Venimos aquí porque, en la lista de socios del casino del 14,

Machado tenía el número uno como socio transeúnte.

Y también estaban el director del instituto, Leopoldo Urquía,

estaba también Almazán...

Con estos se juntaba en la rebotica. -Claro.

Con los que tenía diálogo. -Claro.

Y es curiosa una cosa.

Han dicho que Machado no era sociable.

Y creo que era mucho más de lo que creíamos.

-"Este hombre del casino provinciano, que vio a Carancha recibir un día,

tiene mustia la tez, el pelo cano, ojos velados por melancolía".

-"Bajo el bigote gris, labios de hastío

y una expresión que no es tristeza, sino algo más y menos".

-"El vacío del mundo en la oquedad de su cabeza".

-"Tres veces heredó".

"Tres ha perdido al monte su caudal".

"Dos ha enviudado".

-Estamos aquí en el casino Amistad Numancia.

Y es un sitio adecuado

para rememorar en él

el poema de "El pasado efímero",

en el que Antonio Machado nos está hablando

del hombre del casino provinciano.

Es un hombre que él ubica ya en la etapa de Baeza.

Es el señorito andaluz, en ese caso, el tema que está tratando aquí.

Pero muy bien pudiera ser el cacique castellano

que es su equivalente.

Solo se anima ante el azar prohibido,

sobre el verde tapete reclinado.

Al evocar la tarde...

Machado afirmó que las ruinas provocadas por la ruleta

generaban absentismo agrario, uno de los grandes males de España.

"Este hombre no es de ayer ni es de mañana, sino de nunca".

-"De la cepa hispana no es el fruto maduro ni podrido".

-"Es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido".

-"Esa que hoy tiene la cabeza cana".

-"Este hombre no es de ayer ni es de mañana".

Desgraciadamente, es del momento actual.

Con ese momento político que atravesaba España,

el de la restauración,

el de la generación del desastre,

de la degeneración de España en todos los índoles:

en el político, en el económico, en el cultural, en el moral.

Y debía irse.

Antonio Machado soñaba, como su maestro Giner de los Ríos,

para España, un nuevo florecer de España.

-"Mi corazón está vagando,

en sueños".

-"¿No ves, Leonor, los álamos del río

con sus ramajes yertos?".

-"Mira el Moncayo". -"Dame tu mano y paseemos".

-"Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos,

voy caminado solo, triste".

-"Cansado, pensativo y viejo".

En 1919, siete años después de la muerte de Leonor,

Machado fue destinado al instituto de Segovia.

"Yo, para todo viaje,

siempre sobre la madera de mi vagón de tercera,

voy ligero de equipaje".

Machado se alojó en una pensión de la calle de los Desamparados,

regentada por doña Luisa Torrego.

Toca la campana

Campana

-Don Antonio Machado

subía la escalera

y colgaba el sombrero en la primera percha que encontraba en la casa.

Esta es la habitación de don Antonio Machado.

Y esta es la cama donde dormía.

En esta mesa escribió muchísimo

y rompió muchos papeles

en el cesto.

Y muchos me dicen que ojalá los hubiera guardado,

que quizá me pudiera pasear en coche.

Fumar, un horror, un horror.

Después de que se marchó,

fue cuando le dieron la importancia a don Antonio.

Se veía y se hablaba en casa

que era un hombre listísimo,

pero esto de ser poeta y todo eso,

hasta que no se fue de Segovia, no se supo nada.

En esta mesa comía don Antonio Machado.

Solo le sentaba bien si tomaba café.

Y la mandaba a esta a por él.

Y un día le dije:

"Si quiere, le hacemos café aquí".

"Ay, señora", me dijo.

"No lo pedía por no molestar".

"Usted no molesta".

Venía, comía

y se iba a su cuarto hasta la hora de marchar al instituto.

Don Antonio, como silencioso, el que más.

Deben darse los "buenos días".

Y decía: "No me he dado cuenta".

-Cuando uno entra en la pensión, estremece por su modestia.

Una de las pensiones más humildes que había entonces en Segovia.

Él no se podría permitir otra cosa.

Ligero de equipaje.

"En Segovia, una tarde de paseo,

por la alameda que el Eresma baña".

Era un paseo cotidiano para don Antonio.

Él siempre estaba ligado a la naturaleza.

Por eso, el río y esta alameda preciosa,

que no ha cambiado nada desde que estuvo él,

solo que los árboles son más grandes,

eran un paseo obligado cada tarde.

Durante los años de Segovia,

apareció otra mujer en la vida y obra de Antonio Machado,

Guiomar, en sus versos, y Pilar de Valderrama, en la vida real.

Era una mujer casada.

La relación de Machado con Guiomar, con Pilar de Valderrama,

es en Segovia, en esta casa y por la ciudad,

en las venidas siempre del tren.

Los fines de semana va y viene.

-"Conmigo vienes, Guiomar".

"Nos sorbe la serranía".

"El tren devora y devora vía y riel".

"Una diosa y su amante huyen juntos,

jadeante los sigue la luna".

-Guiomar fue

una aparición en la parte final de su estancia en Segovia.

Era un amor platónico.

No fue nunca un amor carnal.

Quizá, por eso, a mí no me resulta excesivamente antipático.

Ella misma también es fruto

de esa hipocresía que había en la época.

Ella estaba casada, no quería traicionar a su marido,

pero admiraba a Machado.

Guardamos muy bien el secreto, los dos.

Mi situación lo imponía.

Él hubiera querido otra cosa. No pudo ser.

Es algo imposible.

Pero es una mujer en su vida.

Y desde ese momento hasta su muerte

Pilar Valderrama, a quien le pone el nombre de Guiomar,

es la musa.

Él me llamaba

mi diosa, mi reina, mi musa,

mi estrella.

Y a sí mismo se llamaba

"tu poeta".

Ellos se inventan un tercer mundo

donde se encuentran,

pero jamás tienen una relación,

no pueden tener una relación sexual.

Y es terrible.

Pero, al mismo tiempo, es mejor que nada.

-Guiomar.

Guiomar.

Mírame en ti castigado,

reo de haberte creado,

ya no te puedo olvidar.

El recuerdo de este amor incompleto

perdura en la estación segoviana del AVE.

El ayuntamiento necesita un nombre de mujer

que sea imaginado,

o sea, que no sea un personaje histórico,

en el sentido normal de la historia,

Guiomar es perfecto.

Es la musa de un poeta.

Y el tren es el enlace entre la musa y el poeta.

Gritos

Jaleo

Machado sigue en Segovia

cuando se proclama la república y cae la monarquía.

Machado es republicano.

Él iza la bandera en el balcón del ayuntamiento.

Él es un republicano que viene de una familia republicana.

Y es la llegada, lo dice Ortega,

el momento que esperaban todos ellos.

A raíz del desastre,

se produce en el año 31 y creen que ha llegado el momento.

Pero el momento que esperaban los republicanos acabó en guerra.

En este momento, Machado llevaba 4 años destinado en Madrid.

Testigo de aquella época, es su sobrina, Leonor Machado.

Durante la guerra, yo conviví mucho con él.

Muy pensativo y muy preocupado.

Preocupado siempre.

-"Madrid, Madrid,

qué bien tu nombre suena,

rompeolas de todas las Españas".

"La tierra se desgarra, el cielo truena".

"Tú sonríes con plomo en las entrañas".

Un día, la joven Leonor hizo enfadar a su tío.

Le pasó un recado de las Juventudes Deportivas y Militares.

Se enfadó porque unos muchachos de las Juventudes

nos vieron jóvenes a nosotras y nos dijeron:

"A ver si vuestro tío

os hiciera

un poema

dedicado a nosotros y tal".

Nosotras le dijimos: "¿Nos haces esto?".

"Niñas, tengo mucho que hacer".

Se enfadó un poco.

Pero los enfados que tenía él,

se daba la vuelta y ya se había olvidado.

"Alerta, alerta".

"Alerta, amigos, porque el tiempo es malo".

"El cielo se ennegrece, el mar se encrespa".

-"Alerta al gobernalle, al remo y la vela".

"Patrón y marineros, todos de pie en la nave".

"Alerta, alerta".

"En las encrucijadas del camino, crueles enemigos nos acechan".

En noviembre de 1936, el Gobierno de la República

propone a intelectuales y científicos

la evacuación de Madrid

para poner a salvo su vida.

Antonio Machado se opone, pero tiene que ceder.

Él se fue con su familia a Valencia.

Siempre dijo que no quería ir, que se quería quedar en Madrid.

Pero por el miedo a las bombas,

él decidió ir con la familia a Francia.

Lo pone en el "ABC" de entonces.

Pone "emocionadas palabras de Antonio Machado".

"Antonio Machado se expresó en nombre de sus compañeros".

-"Yo me voy a la fuerza de Madrid".

"Mi gusto hubiera sido morir en Madrid,

luchando al lado del pueblo que tanto amo".

"Toda mi vida ha sido una vida digna

y, repito, que mi gusto hubiera sido morir dignamente

luchando a vuestro lado".

La contienda lleva a la familia Machado a Valencia

y, de allí, a Barcelona.

El 22 de enero de 1939,

con las columnas franquistas a las puertas de Barcelona,

se produce una desbandada general de republicanos

hacia la frontera francesa.

Los Machado, Antonio, su madre, su hermano José, y su cuñada,

forman parte de esta retirada masiva.

Hubo gente, quizá, importante,

que se fue antes, en mejores condiciones.

Pero tío Antonio no era de aprovechar nunca nada.

Y ahí estaba y ahí quedaba.

Los que fueron a buscarlo en una ambulancia para llevarlo

le dijeron:

"Dense prisa, dense prisa ustedes".

"No se demoren, no se demoren", le dijeron.

Y dijo él: "¿Tienen prisa?".

"Porque yo no", les dijo, ¿sabes?, completamente categórico.

"No tengo prisa, me da igual ya".

-"La tarde más se oscurece

y el camino que serpea y débilmente blanquea

se enturbia y desaparece".

El hecho de Barcelona es una cosa

infernal.

Miles y miles y miles de personas,

decenas de miles de personas huyendo,

de la metralla italiana.

-Nos llevaban en camionetas.

Y nos decían que nos quitáramos las mantas que llevábamos blancas

porque hacíamos blanco para el mar.

Nos hacían bajar.

Y nos bajábamos todos en pelotón

para bajar a las cunetas y salir de los coches.

Días antes de que los Machado llegaran a la frontera,

el corresponsal británico, Henry Buckley,

informaba del caos formado en los pasos fronterizos.

Buckley era un corresponsal curtido

en las historias terribles de la Guerra Civil.

Ha habido una historia en toda mi vida

que hubiera preferido no tener que escribir jamás,

lo que sucedió aquel día que llegué a la frontera francesa.

Hoy sigo pensando que lo que mis ojos vieron ese día

no fue la realidad, que fue solo una pesadilla, un mal sueño.

La primera oleada de refugiados

llegó a un pequeño pueblo francés fronterizo el 30 de enero.

La carretera estaba atestada de carretas, camiones, ambulancias,

carros de mulas y cualquier vehículo de ruedas que uno pudiera imaginar.

Los franceses no dejaban pasar vehículos.

De ahí, el atasco.

Corría el rumor de que las tropas de Franco habían entrado en Figueras.

El rumor produjo una estampida de la gente a la frontera.

Yo no sabía lo que debía hacer.

Regresé a La Junquera y fui en busca del comandante.

Doce bebés habían muerto aquella noche por dormir a la intemperie.

La calle estaba llena de gente que dormía o había pasado a mejor vida.

-Llegan a la frontera y hace mal tiempo.

La frontera está cerrada.

No pueden seguir en el coche. Van en ambulancia.

Tienen que bajar del coche.

La madre está enferma. Y no sabemos lo que quisiéramos saber.

Nadie apuntó nada en aquellas circunstancias.

En ese momento, no puedes llevar un diario.

Fuera como fuese,

los Machado llegaron a la estación de Cerbère

y pasaron la noche en un vagón de tren.

Pasan una noche atroz.

La madre está desvariando.

No sabe qué pasa.

Se escapa y se pierde. Y luego la encuentran.

Son terribles el dolor y la angustia.

Los especialistas no saben exactamente

por qué los Machado se detuvieron en Collioure, muy cerca de Cerbère.

Georges es hijo de una de las primeras personas

que hablaron con los Machado en Collioure.

Esto era una mercería que regentaba su madre, Juliette Figueres.

Habla en francés

"Cierto día de enero de 1939,

al anochecer, me llamaron la atención los fuertes ladridos de mi perro".

"Al abrir la puerta, me encontré ante la presencia de 4 personas,

dos hombres y dos mujeres".

"Los hombres llevaban en brazos a una mujer muy anciana".

"Los cuatro parecían extremadamente cansados".

"Me pidieron hospitalidad

para recuperar fuerzas durante unos momentos".

"Accedí".

"Después de haber tomado café y haber reposado,

me preguntaron por un hotel".

"Les indiqué el hotel Quintana,

que está a 50 metros de mi tienda".

"Pero estaban tan fatigados que esa distancia les pareció mucho".

"Fue un taxi el que les acercó al hotel".

Casi nunca salían juntos.

Solo tenían dos camisas blancas, una cada uno.

Cuando lavaban la de uno de ellos, salía el otro con su camisa blanca.

Como yo era comerciante de tejidos,

logré que aceptaran algo de la ropa blanca que necesitaran.

-Esta fue su primera y última salida.

Fuimos a la playa.

Allí nos sentamos en una de las barcas que reposaban sobre la arena.

El sol del mediodía no daba casi calor.

Era un momento único

en el que se diría que el cuerpo entierra su sombra bajo los pies.

Hacía mucho viento.

Pero él se quitó el sombrero, que sujetó con una mano en la rodilla,

mientras que la otra mano reposaba en una actitud tan suya

sobre la cayada de su bastón.

Así permaneció absorto, silencioso,

ante el constante ir y venir de las olas

que, incansables, se agitaban como bajo una maldición

que no las dejara nunca reposar.

Al cabo de un rato, me dijo señalando

a una de las casitas de los pescadores:

"¿Quién pudiera vivir ahí tras una de esas ventanas,

libre ya de toda preocupación?".

Después, se levantó con esfuerzo.

Y, andando trabajosamente sobre la arena,

en la que se hundían los pies,

emprendimos el regreso en el más profundo silencio.

Sentía la muerte muy próxima.

Nunca se sabe si es mañana o dentro de un mes.

Pero la sentía.

Y captaba imágenes

y sensaciones.

Y alguna de estas imágenes y sensaciones,

bueno, pues las plasmaba

en algún papel, en algún verso.

-"Y, cuando llegue el día del último viaje

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,

casi desnudo, comos los hijos de la mar".

Campanas

-22 de febrero de 1939.

Antonio Machado ha muerto.

La lluvia azotaba Collioure.

Nos lo cuenta la dueña del hotel donde se refugiaron

enfermos y abatidos.

Habla en francés

Cuando llegue el día

del último viaje

y esté el partir la nave, que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo,

ligero de equipaje,

casi desnudo,

como los hijos...

Parecía que predijo su muerte.

"Cuando llegue el día del último viaje

y esté al partir la nave, que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar".

Y así fue.

Predijo su muerte.

Me acuerdo que oí la muerte de Machado en Francia.

Y me acuerdo de que le dije a mi mujer, María Teresa,

que había muerto.

Y le digo:

"Esta muerte de Machado quiere decir que la guerra se acabó,

que la guerra se ha terminado".

Habla en francés

-Mucha gente que visitaba la tumba

escribía y dejaba el trozo de papel sobre la lápida.

Era mensajes, expresiones de admiración...

Y lo dejaban sobre la tumba poniendo encima un pequeño guijarro.

Pero el papel desaparecía a causa del viento o de la lluvia.

Por esto el secretario de la fundación

propuso instalar este buzón al lado del sepulcro.

"Exvotos democráticos" denominan los miembros de la Fundación Machado

a los documentos recogidos en el buzón del cementerio.

A lo largo de décadas,

se han acumulado más de 14 000 en el archivo de la institución.

Creo que Collioure ha luchado para que perdure la memoria de Machado.

Y, más allá de la memoria,

para que los valores que defendía Machado

sigan siendo respetados

y puestos de relieve.

Si hoy, 75 años después,

todavía tanta gente visita la tumba de Machado,

es porque esta tumba ha llegado a ser un símbolo de democracia,

un símbolo de libertad,

un símbolo de Europa, diría yo.

Y estamos muy orgullosos de tener este símbolo en Collioure.

-"Caminante, no hay camino".

"Se hace camino al andar".

"Al andar, se hace camino y, al volver la vista atrás,

se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar".

"Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar".

Hace algún tiempo, en ese lugar,

donde hoy los bosques se visten de espinos,

se oyó la voz de un poeta gritar:

"Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar".

Crónicas - Antonio Machado. Yo voy soñando caminos - Ver ahora

Sus proyectos

Tras completar su trilogía sobre la Guerra Civil (Cisco, Una caja de galletas y Los días azules) preguntamos a Josep que si seguirá con este tema: “Lo cierto es que no era mi intención completar la trilogía. Al final ha surgido así… probablemente porque aquello que nos conmueve y nos emociona, forma parte de ese material sensible que son las ideas… y esas ideas llegan a transformarse en proyectos como Cisco, Una caja de galletas o Antonio Machado. Los días azules. Sin embargo, el nuevo proyecto en el que estoy trabajando ahora no está vinculado a la Guerra Civil. Todavía se encuentra en una fase muy prematura, pero puedo decir que estoy interesado en profundizar en el género del terror, el drama o incluso de la ciencia ficción. ¡Todo se verá!”

En cuanto a Cecília, de momento no tiene otros proyectos relacionados con el cómic o la literatura: “Por ahora no, aunque no puedo negar que surgen ideas interesantes. Yo siempre he trabajado con textos más técnicos y periodísticos, y trabajar en un proyecto literario basado en Machado era prácticamente un sueño. El empeño de Josep por llevarlo a cabo fue el motor de todo y aquí está. He descubierto, eso sí, que trabajar en esto es maravilloso, así que… no me importaría seguir con la literatura. Otra de mis grandes pasiones es Elena Fortún y su Celia. ¡Ojalá surjan proyectos nuevos. Yo pondré todo mi empeño!”

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