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'Nada', un cómic que niega el relato

  • Esteban Hernández vuelve a optar por la autoedición en su nueva obra
  • Un tebeo en el que sigue ampliando su particular universo personal

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Fragmento de la portada de 'Nada'
Fragmento de la portada de 'Nada'

Esteban Hernández (Ciudad Real, 1979) es uno de los autores de cómic más personales y originales del cómic español y en cada uno de sus trabajos intenta buscar nuevos caminos para las viñetas. Desde hace años dibuja el fanzine Usted (Mejor Fanzine en el Salón del cómic de Barcelona 2012) y últimamente ha optado por autoeditarse sus cómics. Su último trabajo se titula Nada.

“Nada –nos comenta Esteban- cuenta la vida de un semi asceta, pero el argumento no revela gran cosa. Desde las primeras páginas y desde el sentido común esta novela gráfica niega el relato. La historia arranca con el protagonista, futuro asceta todavía joven, dirigiéndose al lector y avisándole de que en lo que va a leer apenas hay historia. Que, como en todo lo que habita la tierra y tomando prestado lo determinista, el mismo primer extremo de lo que ha empezado a decir se debe a un trenzado imposible de inercias, a un encadenado de efectos de cuyas causas nadie conoce el origen”.

“La historia –continúa Esteban- acaba con el mismo personaje en un hospital, anciano y enfermo de cáncer, recordándole a su sobrina (su principal interlocutor) que nunca hubo arco argumental y que todo lo que pasó en el comic -en su vida- y ha leido el lector no significa nada. Una nada llena, eso sí. Neta".

“La coartada que utilicé para suscitar en el lector la evidencia de esa nada plena, luminescente y exponerla a lo largo del cómic fue presentar al protagonista como un buen traductor profesional, sugerirlo como un exigente lector y por último convertirlo en un eremita de campo que regresa unas semanas a la ciudad” –asegura Esteban-.

“No es un personaje autobiográfico”

Esteban profundiza un poco más en este curioso personaje: “Es alguien especialmente consciente. Como dije, él es traductor, y tras ahorrar e invertir en infraestructuras, con un huerto invernadero, las ciencias de Tesla y la buena suerte de un pozo de agua potable, pasa su vida en un terreno de su propiedad en el campo”.

Esteban Hernández y la portada de 'Nada'
Esteban Hernández y la portada de 'Nada'

Esteban Hernández y la portada de 'Nada'

“El personaje –continúa Esteban- no busca, más bien reformula lo que ya sabe y habita el poema, así que desde sus parámetros y sus perspectivas queda a menudo brutalmente asombrado por lo extraño del mundo siendo en tanto que mundo; de sus particularidades y a menudo de sus sinsentidos”. En sus palabras: “Antes de mi vida asceta en las afueras no entendía nada. En el campo, en profundidad, igual, no sabía gran cosa, y al volver a la ciudad seguía sin comprender. Así, todo estaba en orden en cualquier parte”.

Esteban puntualiza que “El protagonista de Nada no soy yo. Como mucho es el registro de lo que tenía en la cabeza cuando escribí el guión, de lo aprehendido de lo que leí entonces. Este título está acabado desde septiembre del año pasado. Si le calculas 8 meses extra de elaboración puede que el guión tenga más de dos años.”

“No es autobiográfico, pero tampoco me pongo máscaras en lo que dibujo y soy bastante exhibicionista –confiesa-. En cualquier caso, más allá de quien soy y del pretendido realismo de una autobiografía, los tebeos de mis fanzines, mis novelas gráficas o cualquiera de los dibujos que hago responden a un código que no es, en sí mismo, mi realidad; obedecen a un sistema de representación. Mi identidad, mis recuerdos, mis textos y los cómics que hago son diferentes entre sí en la medida en la que yo no soy una novela gráfica. La contingencia del libro es el libro mismo. Como mucho debería responderte quien me haya conocido y leído”.

Entonces, ¿El cómic es un ejercicio de comprensión de uno mismo? “Para contestar a esa pregunta –asegura Esteban- tomo de Rimbaud su "Yo es el otro". Suelo decir que a mis cosas no les hago falta. Que si dibujo alguna de mis anécdotas no es porque busque al mejor psicólogo, sino porque entiendo algo de la pura exterioridad que el lector trasciende del anecdotario de mi vida, de la del personaje y de la propia”.

Un retorno al campo

En un momento dado, el protagonista del cómic decide volver al campo. “Para el protagonista –afirma Esteban- la experiencia de la desocultación de las cosas en la ciudad es la completa fascinación. En el campo es sosiego. Y aunque de ambas consecuencias se desprende la vida viva y están hermanadas, él regresa al campo porque (romanticismo decimonónico aparte) allí el ojo que mira a lo largo del libro es pacifico y habitable. Él, de la ciudad, lo confiesa en el hospital: "Estuve dándole muchas vueltas a aquel ojo, muchas, y no significaba nada. Era ella, precisamente.”

“En mi opinión, el asombro que suscitan las cosas en su desnudez es más amable en un contexto favorable y también están más a mano. En el cómic hago volver al protagonista al campo, pero más allá de lo que pasa en Nada, para quien no está distraído, para quien vive enfocado, el campo no importa. Se puede habitar cualquier lugar en los mismos términos. Es mi experiencia y es el ejercicio que le entendí a El extranjero de Albert Camus”.

Páginas de 'Nada'
Páginas de 'Nada'

Páginas de 'Nada' Esteban Hernández

Metáforas visuales

En el cómic, Esteban también nos ofrece imágenes curiosas como las piezas de un puzzle o un perro que tiene un ojo en el ano. “Lo del puzzle –asegura el joven autor- es un tanto inocente. Cualquiera dispone de las piezas de su vida bien cuando poco a poco le son dadas o cuando las encuentra de un modo u otro. El puzzle completo constituye quien es cada cual en su formación. En Nada la introducción al personaje está capitulado con una pieza a cada anécdota. El gorro invernal con el estampado de puzzle que después lleva puesto el protagonista acaba con la sucesión de escenas, es el resultado. Explica cierto orden en él y el paso del tiempo”.

“Lo del ano del perro es mucho más tonto. Es una broma. Un ojo pestañea, así que ¿qué tal que parpadee un ano? Todos mis personajes en la mayoría de mis cómics pasan por algún desconcierto y bueno, creo que algunos perros de espaldas son sino inquietantes, un tanto desagradables. Sólo até cabos. Otra cosa es que lo casi escatológico aquí me sirva de metáfora de esa oscuridad desde la que mira la nada. Es importante explicar que este juego no tiene nada que ver con ningún excremento. Se trata más bien de lo obscuro, de su rigurosa fisicidad, y de ese vacío profundo que a veces nos devuelve la mirada. Pasa por ahí. Creo que lo que hacemos con esa mirada nos define; somos aquello con lo que parcheamos lo incognoscible. Somos fundacionalmente nuestra relación con él. Al protagonista de Nada todo esto le es familiar, lo reconoce de una manera u otra”.

Un universo fascinante

De lo que no cabe duda es que Esteban ha conseguido construir un universo personal original y muy diferente de lo que se puede encontrar en el cómic actual. “Lo que pretendo está en otro canal –asegura-. Que un poemario o un ensayo sea personal es secundario bien porque lo personal se da por sentado o porque al lector cabal no le importa cómo se sentaba el autor al escribir, donde veraneaba, o si se comía con pan la ternera, el pollo o el cerdo. En otros términos, pese a la necesidad de nuevos mitos, igual: A la excelencia de la obra, si la hay, le da igual que el autor sea manco, homosexual, esquizofrénico, indigente o lo contrario”.

Nada no es una cripta –continúa-. Hice un serio esfuerzo en el libro por dejar claro que, por ejemplo, ahora el lector está traduciendo este texto en tanto que, en su frontalidad, solo es negro sobre blanco. Sólo de eso va Nada. El libro deconstruye evidencias y fomenta el asombro por las cosas en su sencillez”.

“Algunos editores alabaron el título pero no quisieron publicarlo –confiesa-. No llegué a entenderlo pero capitulando debo confesar que no sé de ninguna línea editorial en esta Españita del tebeo que publique según qué contenidos. Ojo, que no digo que mi libro sea excelso, y oh pobrecito de mí, tengo que autoeditarlo. No es eso en absoluto. Estas cosas las sufro porque el medio me flipa y apenas encuentro lo que me estimula en los cómics que leo. Es cierto que llevo casi dos años sin comprar uno y debería actualizarme, pero mi decisión es la consecuencia de andar buscando y acabar a menudo medio frustrado”.

Páginas de 'Nada'
Páginas de 'Nada'

Páginas de 'Nada' Esteban Hernández

La autoedición en España

Esteban es uno de los ejemplos más destacados de los autores que, últimamente, están optando por la autoedición. “Te daré cifras. Spleen fue mi anterior novela grafica autoeditada. Llevo vendidos unos 500 ejemplares (casi lo mismo que Planeta De Agostini ha vendido de Suéter en seis años) y el libro cuesta 8 euros. Aún restándole el gasto de impresión del libro y el porcentaje que se llevan las tiendas físicas a las que distribuyo por correo, el total recaudado hoy día es casi la misma cantidad que paga una editorial mediana en España. La pregunta por el dinero la haces en relación a la autoedición, pero podrías hacérsela al circuito editorial de narrativa, poesía, o a la escena de músicos considerados profesionales (a caballo entre lo emergente y lo consolidado, digo) bien sean de cámara, de jazz, o de pop. Hay que tener en cuenta, además, que yo no soy del todo rentable, que de ninguno de mis libros se han hecho reimpresiones ni se han publicado fuera del país. Así que hasta hoy la diferencia editorial para mí estriba en que autogestionándome, el dinero lo recibo por goteo y el libro cuesta ocho euros. Del otro lado, casi cualquier editorial paga el adelanto encima de la mano a la entrega del libro pero el precio de portada ronda los veinte euros”.

“Con un puñado de trabajos autoeditados sigue sin haber dinero -continúa-, pero del total reflota el siguiente título, y así, suma y sigue. Yo soy ilustrador y principalmente hago libros para la ESO, con eso pago facturas y ni siquiera, la verdad, porque los descomunales 300 euros mensuales de autónomos me dejan tieso. Ser ilustrador y/o autoeditarse es una PYME (pequeña y mediana empresa). Sólo eso. Y aún trabajando duro a diario, yo y muchísimas personas, mejor o peor, ilustradores o lo que sea, sólo capeamos el temporal. La gente le debe dinero al banco por una hipoteca, al estado por trabajar, a un familiar por afecto, o a un colega por un favor. Y aún así conozco casos que aguantan en la autoedición desde hace años; en una vida sin dentistas, claro, en pisos de alquiler compartidos, por debajo del salario mínimo profesional, pero, eso sí, con unas psicologías indestructibles”.

“Leí no se donde, hace mucho tiempo que nadie gana dinero trabajando, que se gana dinero siendo un cínico. Misántropo de mí pontificaría que si no en el mundo, en este país se gana mucha más pasta pisando cuellos que dibujando tebeos. A veces, según casos, de tan evidente es ridículo sólo verbalizarlo. Ahora bien, y juro que desde ningún podio moral, otra cosa son las metas de destino de cada cualquiera. Escribí en otro sitio que lo que hacemos con el mucho o poco dinero que nos sobra también nos define”.

Sus proyectos

Esteban nos comenta que el blanco y negro del cómic no es solo una cuestión económic: ”Hablé hace mucho con Martín López, buen autoeditor y amigo, acerca de que si en tu historieta el color narra, entonces colorea. Pero si lo quitas y la historia no cambia, entonces el color no importa”.

En cuanto a sus proyectos, Esteban nos avanza que: “Tengo dos fanzines más, dos títulos. Mister: una recopilación de dibujos del natural y prosa poética; y Usted: un fanzine de historietas cortas en el que según el número pido colaboraciones o lo hago solo. Si quien lea esto tiene especial interés en verlos pueden visitar estebanhernandez.net/tienda. Allí todo lo que autoedito también está a la venta”.

“De ambos fanzines tengo el siguiente número ya dibujado, pero mi proyecto es publicarlos cuando se enfrie Nada. Hace bien poco acabé tres propuestas de novela gráfica, y además, de entre lo editado y lo autoeditado en España tengo otros cuatro libros acabados de unas cien páginas cada uno. Así que como ya tengo, de lejos, una carpeta sólida que ofrecer dibujaré cuando, por ejemplo, esté bien acompañado de noche y a gusto en la terraza de algún bareto. Y si no, por dinero. Creo que de momento se acabó lo compulsivo. Entre tanto aún dura mi webcomic mensual e infantil (en estebanhernandez.net/webcomic) titulado Mik i Kim, y sigo publicando periódicamente en Aces Weekly, la revista digital de David Lloyd (V de Vendetta)”.

Montaje de imágenes de 'Nada'
Montaje de imágenes de 'Nada'

Montaje de imágenes de 'Nada' Esteban Hernández