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Ana María Matute, la 'niña asombrada' y fabuladora

  • Está considerada una de las mejores novelistas de la posguerra
  • Recibió numerosos premios, como el Cervantes y el Nacional de la Crítica

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Ana María Matute, la fabuladora

A la novelista y académica Ana María Matute la muerte le ha sorprendido trabajando en una última obra literariaDemonios familiares, que se publicará en septiembre. A sus 88 años, Matute, que recibió el Premio Cervantes en 2010, tenía a sus espaldas una extensa trayectoria literaria caracterizada fundamentalmente por su visión de la Guerra Civil y la posguerra desde una perspectiva infantil y adolescente.

No en vano, perteneció a la denominada generación de los niños asombrados que vivieron y quedaron marcados profundamente por ese aciago periodo histórico.

Matute estaba considerada como una de las mejores novelistas de la posguerra española, pero, a la par que denuncia social, su obra está imbuida de un mensaje poético y penetra en mundos líricos ambientados frecuentemente en el universo de la infancia y la adolescencia, eso sí.

No en vano, su posición preferente en la literatura infantil y juvenil le reportó multitud de prestigiosos premios literarios infantiles, aparte de 'adultos' como el Premio Nacional de la Crítica (1959) y el Premio Nacional de las Letras Españolas (2007).

Así, además de experta en narrativa infantil, estaba considerada por la crítica literaria como prosista de una gran capacidad de fabulación. Su temática gira en torno a tres ejes: los niños, la incomunicación humana y el paraíso imposible.

Además era académica de la Real Academia Española -la tercera mujer que accedió a un sillón-, y profesora invitada en varias universidades estadounidenses, como las de Oklahoma, Indiana y Virginia. Sus libros están traducidos en 23 idiomas.

De toda su trayectoria literaria habló con RTVE.es en una entrevista en profundidad inédita hasta ahora, en la que confesaba que la literatura había sido "una de las pocas cosas" en las que no se equivocó.

En octubre de 2011, Ana María Matute abrió las puertas de su casa al Lab de RTVE.es para conversar sobre su vida tras ser galardonada con el Premio Cervantes. En esta entrevista inédita, repasa sus inicios en la literatura en una época sin oportunidades para las mujeres y aborda su mundo interior en el que se refugiaba desde pequeña. Además, relató cómo vivió uno de los momentos más duros de su vida, cuando se separó y tuvo que vivir un tiempo separado de su hijo, con el que ha vivido hasta su muerte. GUION: MIRIAM HERNANZ / REALIZACIÓN: CÉSAR VALLEJO Y OSCAR VILLEGAS

Una niña marcada por la guerra

Ana María Matute nació el 26 de julio de 1926 en Barcelona de madre castellana y padre catalán, una familia de la pequeña burguesía catalana. A los cinco años estuvo a punto de morir de una infección de riñón y escribió su primer relato, y a los ocho volvió a padecer otra grave enfermedad que supuso su traslado a Mansilla de la Sierra (La Rioja), donde vivió con sus abuelos.

A unos días de cumplir 11 años en julio de 1936, estalló la Guerra Civil y el odio, la violencia, la miseria, la muerte y la pobreza que trajo consigo en la posguerra la marcarían inevitablemente.

Se educó en un colegio religioso en Madrid, estudió Bachillerato y posteriormente música y pintura. A la edad de 17 años escribió su primera novela, Pequeño Teatro, publicada once años después y con la que obtuvo el Premio Planeta en 1954. Después llegó Los Abel, novela finalista del Premio Nadal en 1947 que empezó a hacer conocida su creación literaria.

Premios a su carrera

En 1952 ganó el Premio Café Gijón por Fiesta al noroeste, galardón al que siguieron los Premios Nacional de Literatura Miguel de Cervantes y de la Crítica por Los hijos muertos (1959). Ese mismo año obtuvo también el Premio Nadal por Primera memoriaprimer libro de su trilogía titulada Los mercaderes y seguida con Los soldados lloran de noche (1964) y La trampa (1969).

A principios de los sesenta editó dos libros de carácter autobiográfico, A mitad del camino (1961) y El río (1963), en los que evoca las experiencias de su niñez en el ambiente rural de Mansilla de la Sierra.

Durante el curso 1965-1966 fue lectora en la Universidad estadounidense de Indiana, labor que también desempeñó en la Universidad de Oklahoma y en Europa.

La Universidad de Boston instituyó la Colección Ana María Matute, a la que la escritora cedió sus manuscritos y otros documentos.

En 1965 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil Lazarillo por El polizón de Ulises y, en 1969, el Fastenrath de la Academia de la Lengua con Los soldados lloran de noche. En la década de los años 80 fue distinguida con el Premio Nacional de Literatura Infantil por Solo un pie descalzo (1984).

Otras obras suyas son En esta tierra (1955), El tiempo (1954), Tres y un sueño (1961), El arrepentido (1961), Historias de la Artamilla (1961), Libro de juegos para los niños de los otros (1961), Algunos muchachos (1968) y La torre vigía (1971). Asimismo, ha escrito los libros infantiles El país de la pizarra (1956); Los niños tontos (1956); Paulina, el mundo y las estrellas (1960); El saltamonte verde (1961); El caballito loco (1961); y Carnavalito (1972).

Se casó en 1952 con el escritor Eugenio de Goicochea, padre de su hijo Juan Pablo (nacido en 1954 y al que está dedicada gran parte de su obra infantil) y de quien se separó en 1963.

Literatura medieval y propuesta para el Nobel

Con La torre vigía (1971) su obra da un giro histórico hacia el periodo medieval, en el que se incluyen títulos más recientes como el cuento de hadas Olvidado Rey Gudú (1996), que le valió el Premio de RNE Ojo Crítico Especial en 1997, y Aranmanoth (2000).

En 1976 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura y en 1988 su obra fue seleccionada para participar en la exposición bibliográfica
celebrada en "París Libros de España: 10 años de creación y de pensamiento".

En 1993 recibió el galardón Letras de Oro de la Universidad de Miami y el primer premio del Concurso Antonio Machado de Narraciones Breves por De ninguna parte.

Ya recuperada de una enfermedad depresiva, que motivó un periodo de silencio, regresó al mundo literario con la publicación de la total versión original de Luciérnagas (1993), una de sus primeras novelas, editada por primera vez a finales de la década de los 40 y mutilada por la censura, que no respetó el título original. A la misma siguió el libro infantil La oveja negra (1994).

Acadmémica de la Lengua y Premio Cervantes

En 1996 fue distinguida, junto con José Agustín Goytisolo, con el Premio Ciudad de Barcelona en el apartado de literatura en lengua castellana y el 26 de junio fue elegida miembro de la Real Academia Española de la Lengua para ocupar el sillón K (vacante de Carmen Conde). Ingresó en esa institución dos años después (18 enero) con el discurso 'En el bosque'.

Discurso de Matute: El bosque

La autora recibió en 1999 el título de Colegiada de Honor del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Castilla-La Mancha y, en 2000, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y la Pluma de Oro del Club de la Escritura.

En 2001 recibió la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander (UIMP) y, en 2002, vieron la luz sus Cuentos de infancia, una recopilación de nueve cuentos e ilustraciones que Ana María Matute escribió cuando tenía entre cinco y 14 años.

En 2003 y 2005, reeditó el Libro de juegos para los niños de los otros y su trilogía medieval, respectivamente.

El 22 de noviembre de 2007 fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras Españolas, que concede el Ministerio de Cultura, en reconocimiento a su obra.

El Cervantes y su 'gasolina', los gin tonic

El premio más importante de su carrera literaria le llegó en 2010, el Premio Cervantes, convirtiéndose en la tercera mujer en conseguirlo. Minutos antes de recogerlo, alrededor de las 11.00 de la mañana del 27 de abril, la escritora 'repostaba' su combustible particularel gin tonic que tanto le gustaba tomar, pese a la estrecha 'vigilancia' a la que le sometía su hijo: "El motor sin gasolina no funciona".

En un emotivo y bello discurso pronunciado en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, la novelista repasó una vida dedicada a la literatura, de la que dijo que, "como en la vida, se entra con amor y lágrimas". Con lágrimas se despide también de ella hoy su amada literatura.

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