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El extraño caso del pionero de los antivirus John McAfee y sus problemas con la justicia

  • Lleva semanas huido de la justicia de Belice, acusado de homicidio
  • Ha creado un blog y una cuenta de Twitter para explicar lo sucedido
  • Se hizo millonario en los 90 y llevaba una vida retirada pero "caótica"

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Este es el aspecto de la página de Facebook de John McAfee, acusado de haber asesinado a un compatriota estadounidense en el pequeño país de Belice, dándose a la fuga cuando la policía fue a buscarle para detenerle. AFP Photo / Karen Bleier

Esta es una historia extraña. Involucra a personajes superdotados, millonarios y pioneros del mundo de la tecnología. También a los oscuros mundos de las drogas de la jungla, la corrupción gubernamental y los asesinatos premeditados -ingredientes propios de una novela de intrigas. Por si fuera poco, y para enmarcarlo todo en un círculo de ficción, la historia se está desarrollando todavía en tiempo real, casi como en la película Asesinos natos de Oliver Stone.

El protagonista es John McAfee, un programador de 67 años. Quizá sea de los pocos reconocido en el mundo entero por su apellido: no en vano millones de ordenadores arrancan con su antivirus cada día -generalmente avisando de potenciales peligros o intentando arañar una actualización de pago. Trabajó para la NASA, Xerox y otras empresas antes de fundar su propia compañía, con la que se hizo millonario vendiéndola en la década dorada de los 90.(Y aunque desde entonces no tiene relación con ella, los propietarios decidieron seguir usando su icónico apellido como marca.)

En el momento en que surgió esta historia, la fortuna de McAfee todavía ascendía a varios millones de dólares: se ha calculado que pudo llegar a estar valorada en unos 100 millones antes de la crisis. Vivía desde hace un par de años afincado en Belice, el pequeño país centroamericano situado entre México y Guatemala cuya economía se basa principalmente en el turismo. Los altos niveles de deuda, paro, SIDA y los crímenes relacionados con el tráfico de drogas de la zona son historias comunes por allí.

La vida de McAfee en Belice era un tanto peculiar. Según relataba Jeff Wise para el blog Gizmodo el comportamiento del empresario se había vuelto impredecible y extraño: se le asociaba con bandas mafiosas de la droga y con la investigación acerca de la purificación de sustancias psicoactivas y «medicinas de la jungla». A veces ocultaba su identidad en foros de internet temáticos para lanzar preguntas al respecto.

A mediados de noviembre la policía local de Belice fue a buscar a McAfee tras encontrar a uno de sus conocidos, Gregory Faull, asesinado y sobre un charco de sangre a consecuencia de un disparo. Al parecer se conocían desde hacía tiempo y habían tenido sus más y sus menos; incluso había habido denuncias cruzadas previas. La policía dijo tener pruebas como para acusarlo de homicidio. Entonces sucedió lo inesperado: John McAfee huyó.

Hechos confusos

Los hechos a partir de aquí son confusos: se contó que McAfee pasó varias horas escondido bajo la arena de la playa de su casa cuando los policías llegaron a registrar la vivienda -consiguiendo burlarlos; luego que buscó un sitio en el que refugiarse, siempre portando armas. En algunas versiones de la historia va a acompañado de su novia de 17 años, en otros el propio McAfee dice que se llama Samantha, que tiene 20 años y que es "una mujer muy valiente".

El caso recuerda un poco a la historia de Hans Reiser, otro programador superdotado, conocido por haber participado en el desarrollo del sistema de ficheros de Linux. Reiser asesinó a su ex mujer rusa, madre de dos niños, y la enterró ocultando meticulosamente todas las pruebas en la vivienda y el coche -aunque dejó muchas otras pistas de lo sucedido. Tras ser juzgado con cierto interés mediático entre los aficionados a la tecnología y declarado culpable -a pesar de que el cadáver no había aparecido- acabó confesando años después haberla enterrado cerca de la casa. Todavía cumple una sentencia de 15 años en la cárcel.

De lo sucedido con McAfee estamos informados por las noticias policiales, a través del artículo de Jeff Wise en Gizmodo y de otro publicado por Joshua Davis en Wired, la revista del mundo digital por excelencia. A McAfee se le califica en ellos de "persona volátil, pero lúcida y razonable". "Posteriormente se ha sabido que Wise es un viejo conocido de McAfee con quien también ha tenido rencillas y que Davis, el periodista de Wired, le entrevistó en persona dos veces en Belice, alguna de las cuales acabó un poco «asustado» por la situación."

Un caso tecnológico

No menos curioso es que de muchas de estas cosas nos estamos enterando de boca del propio McAfee: cuando comenzó la persecución abrió The Hinterland, su blog personal oficial. A pesar de lo poco recomendable que puede ser para un fugitivo conectarse a Internet e ir contando su historia con todo detalle -nada más fácil de interceptar y localizar para las autoridades- eso precisamente es lo que está haciendo, aprovechando sus habilidades tecnológicas. En un arrebato de hiperactiva creatividad ha comenzado por enlazar todas las noticias relacionadas con su caso, dando su versión de los hechos, del intento de detención, de la huída y de los diversos protagonistas de la historia.

En su blog hay todo tipo de relatos, más o menos inconexos, así como transcripciones de grabaciones. En él se explica el porqué de su actitud: no confía en la justicia de Belice, ni en la policía ni en el sistema judicial del país en que vive: según él, la corrupción generalizada afecta a todos los niveles de la sociedad, y no habría garantías de que entregándose consiguiera un juicio justo. «Aunque me capturaran, este blog continuaría. He escrito material suficiente como para publicar durante todo un año, y la persona que lo administra ha recibido todas las instrucciones necesarias», dijo el otro día.

La historia de las acusaciones y la huída de John McAfee es sin duda -casi a la par con la de Hans Reiser- una de las más extrañas que ha vivido el mundo de la tecnología últimamente, y el hecho de que se esté todavía desarrollando en tiempo real, en artículos que crecen día a día, en un blog y -naturalmente- en la cuenta de Twitter @officialmcafee, hacen que parezca casi irreal. Pero está sucediendo.

Algo perdurará de todo esto: cuando mañana aparezca de nuevo la ventana del antivirus McAfee en la pantalla del ordenador mucha gente la verá con otros ojos: como el nombre de una persona real metida en un rocambolesco lío digno de película de Tarantino y cuya historia todavía está por terminar de escribirse.

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