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Aviones robóticos autónomos que pueden volar sin GPS

       
  • Equipados con sensores y láseres, estos pequeños aviones de radiocontrol vuelan solos sin chocar
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  • Durante su trayectoria calculan un mapa 3-D del entorno y los obstáculos
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  • Pueden hacer maniobras sin problemas a 35 Km/h

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Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (M.I.T.) han mostrado al público los avances en los que están trabajando en sus laboratorios relativos al control de aviones autónomos. Empleando pequeños helicópteros de radiocontrol y aviones a hélice, así como diversos sensores y sistemas de guiado han logrado mejorar la precisión de estos aparatos, que habitualmente se usan en el campo de la industria militar, la cinematografía y algunas situaciones de emergencia.

Uno de los equipos del MIT ganó este verano una de las competiciones de sistemas robóticos utilizando diversos algoritmos (fórmulas matemáticas) para controlar un pequeño avión de alas rígidas. Originalmente habían trabajado con helicópteros, más manejables, pero el avión tenía más autonomía y «era un problema más interesante» según contaron.

Las fórmulas que se emplean tienen en cuenta valores como la orientación física del avión, su velocidad y aceleración. Al mismo tiempo, permiten al aparato crear una especie de «mapa virtual» de su entorno para saber hacia donde dirigirse. Para además conseguir el «más difícil todavía» uno de los recorridos de pruebas planteados era un aparcamiento lleno de coches, lo que complicaba las maniobras.

Curiosamente, estos aviones no emplean GPS para su guiado: las señales serían demasiado lentas y a algunos lugares interiores ni siquiera llegarían. En vez de ello utilizan lo que captan a través de sensores como acelerómetros y giroscopios que van abordo, así como un láser que calcula la distancia que hay hasta los diversos obstáculos del camino. En total se captan unos 15 valores importantes a cada instante.

La parte complicada son seleccionar las fórmulas adecuadas y poder hacer los cálculos en tiempo real, puesto que algunas requieren analizar muchos datos. Sin embargo, con la capacidad de los procesadores de bajo consumo con que pueden equiparse estos artefactos es algo que entra dentro de lo posible. En el caso del avión del M.I.T., no solo puede almacenar un mapa 3-D de su entorno sino además ir calculando todas las trayectorias posibles en tiempo real, la probabilidad de éxito de cada alternativa y ajustando la potencia de su motor realizar los giros adecuados para no chocar.

En el vídeo facilitado por el M.I.T. puede verse al avión en vuelo y cómo se han ido desarrollando los experimentos; a partir del minuto 02:00 también se puede ver su comportamiento en un entorno real: un aparcamiento lleno de coches, por el que vuela a 35 kilómetros por hora realizando figuras sin ningún tipo de problema. Difícilmente un piloto humano podría hacer lo mismo con tanta precisión en esas condiciones tan delicadas.

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