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Salto desde la estratosfera

Los tres récords de Felix Baumgartner

  • Están pendientes de ratificación por la Federación Aeronáutica Internacional
  • En algunos se supera a si mismo, otros llevaban vigentes 50 años
  • Los de su mentor Joe Kittinger son oficiosos

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Así fue el salto estratosférico de Felix Baumgartner

A falta de que la Federación Aeronáutica Internacional revise y confirme los datos obtenidos por la instrumentación de la cápsula y del traje de Felix Baumgartner, todo parece indicar que este domingo él y su equipo consiguieron establecer tres nuevos récords.

Según reza la solicitud presentada a la FAI el primero de ellos sería el de velocidad vertical máxima sin usar paracaídas guía, y ya se sabe lo importantes que son los matices en los récords, con 1.324,8 kilómetros por hora, o lo que es lo mismo, 1,24 veces la velocidad del sonido.

Es importante resaltar el hecho de que la velocidad del sonido en la atmósfera depende de la temperatura de esta y que en la estratosfera, con temperaturas bajo cero, la velocidad del sonido baja, así que esos 1.324,8 kilómetros por hora serían apenas Mach 1,07 al nivel del mar, aunque sería imposible que Felix pudiera haber alcanzado esa velocidad al nivel del mar.

En este récord se supera a sí mismo, pues lo poseía desde el 15 de marzo de 2012, con una velocidad ratificada por la FAI de 586,92 kilómetros por hora obtenida precisamente en su salto de preparación para el estratosférico de Roswell desde los 22 kilómetros de altura.

El segundo récord que reclaman es el de altura de salto, con 39.045 metros, en el que de nuevo se sucedería a si mismo, pues es un récord que reclamó tras su salto de pruebas del 26 de julio desde 29.610 metros.

El tercero y último es el de caída libre más larga en distancia, de nuevo sin paracaídas guía, que hasta ahora poseía Yevgeny Andreyev, quien el 1 de noviembre de 1962 saltó desde los 25.460 metros para caer 24.500 metros antes de abrir el paracaídas. Su compañero Pyotr Dolgov saltó aquel día con él desde una altura de 28.640 metros, por lo que podría haber obtenido el récord de no haber muerto a causa de la descompresión de su traje después de que su casco golpeara la góndola del globo al saltar.

Récords oficiosos

Si hay un nombre ausente hasta ahora en estas notas sobre los récords que reclama Felix Baumgartner es obviamente el de Joe Kittinger, su mentor en este logro, y eso es porque la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en la que servía Kittinger cuando hizo su salto, nunca solicitó a la FAI la ratificación de sus récords, así que estos son oficiosos con 988 kilómetros por hora de velocidad vertical y 31.333 metros de altura de salto.

Kittinger tiene otro récord oficioso, que es el de la caída libre más larga, pues saltaba de espaldas debido al os 60 kilogramos de instrumentos que llevaba colgando de ella. Así su velocidad punta fue menor que la de Baumgartner y aunque cayera menos distancia antes de abrir el paracaídas lo hizo durante más tiempo, 4 minutos y 30 segundos. De hecho este es el único récord que se les escapó ayer a Baumgartner y al equipo de red Bull Stratos, pues unos 10 segundos antes de superarlo, y más de un minuto antes de lo previsto, Felix decidió abrir su paracaídas.

La explicación oficial es que Felix tomó la decisión de abrir su paracaídas porque el visor de su casco se había empañado por completo al fallar su calefactor, algo que de hecho estuvo a punto de acabar con el intento de salto de ayer durante la subida cuando detectaron el problema, aunque al final decidieron seguir adelante.

La explicación romántica es que Felix decidió hacerlo para dejar a Kittinger uno de sus títulos.

Datos reales

Del salto del domingo se podrán obtener datos reales de las reacciones fisiológicas de Felix a la exposición a las bajas temperaturas y presiones, así como a la tensión del salto, algo que no se puede emular en una cámara hipobárica.

Estos datos podrán ser usados tanto en entrenamiento de tripulaciones de aeronaves como a la hora de diseñar los requerimientos y posibles procedimientos de emergencia para los vuelos turísticos al límite del espacio, entre otras cosas.

También se podrán obtener nuevas ideas para modernizar los trajes de los pilotos que vuelan a mucha altura y los de los astronautas, que de hecho usan trajes cuyo diseño tiene ya varias décadas.

Y, en cualquier caso, ha demostrado que siempre que se nos pone una barrera por delante, los seres humanos intentamos franquearla, lo que también es extremadamente importante.