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'Ojos verdes' recorre los momentos claves de la vida de Miguel de Molina, en el Teatro Fernán Gómez

  • La producción dirigida por Marc Vilavella cumple cinco años en escena
  • Cuatro actores interpretan éxitos de la canción popular española

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Los cuatro actores del musical 'Ojos verdes' TEATRO FERNÁN GÓMEZ

"Soy auténtico, cuando nací rompí el molde", declaró un día Miguel de Molina (Málaga, 1909-Buenos Aires, 1993), considerado por muchos el mejor intérprete de canción popular española del siglo XX.

Por su importancia artística y su biografía -sufrió en carne propia el revanchismo del bando vencedor de la guerra civil y tuvo que exiliarse- encarnar o simplemente ilustrar su figura no es tarea fácil.

'Ojos verdes, Miguel de Molina in memoriam", el viaje musical que por su vida nos propone el grupo teatral La Barni, en la Sala Dos del Teatro Fernán Gómez, hasta el 2 de octubre, es un intento muy meritorio...con grandes logros (el más importante conseguir un ameno espectáculo musical, con mínimos medios) pero que también incurre en algunos excesos, como la excesiva parodia del personaje protagonista.

Se trata de un musical de mediano formato, muy minimalista y esencial, que pretende ser muy cercano y tocar la piel del espectador", apuntó en la presentación del espectáculo en Madrid, Marc Vilavella

Episodios clave de una vida complicada

Marc Vilavella es el director de esta producción y uno de sus actores (el que encarna en primera persona a Miguel de Molina). Con él y tres actores-cantantes más (que encarnan sucesivamente a distintos personajes relacionados con la vida de Miguel de Molina) recrean episodios clave de la biografía real de Míguel de Molina.

De hecho, fue una amiga la que un día le dijo a Vilavella "tú tienes que ser Miguel de Molina". Así él descubrió el personaje, leyó su biografía, escuchó sus grabaciones y finalmente, concibió esta obra que fue su trabajo de fin de carrera. Una producción que cosechó dos premios (mejor protagonista y mejor actor de reparto para Albert Mora) en los Premios de Teatro Musical 2010.

Podemos ver recuerdos agridulces de la infancia de Miguel de Molina en Málaga, cuando su madre fregaba escaleras y trabajaba en dos casas y llegaba de noche, con algún alimento que había dejado de comer para llevárselo a su hijo. De canción en canción ("Compuesto y sin novia", "Ojos verdes", "Ay, Carmela" y "La bien pagá", entre otras) se van sucediendo, como iluminaciones, capítulos más o menos decisivos de la vida del artista.

Su primera actuación, su trabajo como encargado en un burdel, su noche de pasión con un camarero árabe que ejerce la prostitución,  la llegada de la guerra, el reclutamiento forzoso por parte del ejército republicano, los problemas para trabajar en la nueva España nacional, las amenazas, la noticia de la muerte de García Lorca, el paseíllo, la partida...

Uno de los episodios más destacados es su encuentro con un coronel republicano que le dice que "el teatro es para maricones, yo voy al fútbol y al boxeo" y que, acto seguido, después de reconocer que su mujer no deja de cantar las canciones de Miguel de Molina, le dice que actuará, pudiendo ir vestido de civil ( "o de lo que sea", dice mirando de arriba a bajo el estrafalario atuendo del artista)  en la retaguardia y el frente.

"Lo del frente, no me gusta mucho", dice Miguel de Molina, pero, añade "imagino que no puedo negarme, dadas las circunstancias". "Pues no", réplica contundente el militar.

La música

La música seleccionada para la ocasión pasa por temas emblemáticos de Miguel de Molina al que también se le hace cantar en la función otros muy conocidos como 'El gazpacho' de Juanita Reina o 'El emigrante' de Juanito Valderrama, al final del espectáculo. También suenan  canciones de guerra como ''Ay Carmela!' o dos temas ligados a Federico García Lorca, 'Anda jaleo' y 'Nana de Sevilla'.

Las canciones se dividen en dos: las que interpreta solo Vilavella de un modo más fiel a como lo hacía Miguel de Molina y las que reciben un tratamiento más libre y moderno, más pop, con arreglos que cantan los cuatro actores y que tienen una función más narrativa.

Tanto Vilavella como Marc Sambola, director musical -que acompaña las coplas con la guitarra y el oboe en la función, junto al piano de Gerard Alonso- han insistido en  Madrid que no han pretendido en ningún caso hacer "arqueología" con la figura de Miguel de Molina sino simplemente "transmitir lo que él quería transmitir"

 "Sólo somos unos catalanes enamorados de él", concluyen Vilavella y Sambola, quienes junto al resto de actores mantendrán un encuentro con el público, este jueves 15, al término de la función.

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