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Los 'bodamaniacos' toman las calles de Londres: "Resistiré aquí llueva o nieve"

       
  • Decenas de personas duermen frente a Westminster y cerca de Buckingham
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  • Los fans de la boda se dividen entre los que apoyan a Lady Di o a la monarquía
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  • Ha llegado gente de Australia, Canadá y hasta países de Latinoamérica

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Ensayos y últimos retoques en Londres

Nada más bajar del avión, en el aeropuerto londinsense de Heathrow, una alfombra roja recibe a los turistas como si fueran estrellas de cine. Y en cierto modo, hasta el viernes, el día de la boda real, ellos y los fans de la monarquía son los verdaderos protagonistas de las calles de Londres.

Todos los flashes, todos los micrófonos les buscan a ellos. A los que viven la boda como el acontecimiento más imporante de sus vidas. A los que son capaces de dormir a la intemperie para estar en primer fila el próximo 29 de abril.

"Mi familia y mis amigos piensan que estoy loca, pero esto es una vez en la vida, es una oportunidad única y pensé ¿por qué no?". Y con su tienda de campaña, Jane, una joven londinense, esperará hasta el viernes para ver al príncipe Guillermo y a Kate Middleton salir como marido y mujer frente a la abadía de Westminster.

Frente a la iglesia es donde más se vive la bodamanía. El ambiente de la royal  wedding lo inunda todo. Decenas de personas han establecido allí su campamento con todo tipo de souvenirs, imágenes de la pareja y banderas.

No estoy loca, ¡Solo quiero ver el vestido de la novia!

"No estoy loca. ¡Solo quiero ver el vestido de la novia!", reza un  cartel colgado en una silla de una risueña canadiense que está deseando  que llegue el viernes.

"Es algo que no me puedo perder. Llueve o nieva me da igual, aquí aguantaré", asegura Astrid, una colombiana de 40 años que junto a tres amigas se han situado en el Mall, la inmensa avenida que recorre el parque de St James desde el palacio de Buckingham hasta Westminster. "Es el mejor sitio, desde aquí veremos a William salir de Clarence House, después a la pareja cuando realice el recorrido nupcial, y el saludo desde el balcón", explica.

Por el momento, el tiempo acompaña. Parece que el clima se ha aliado  con los entusiastas de la boda y ha salido un día soleado en Londres que  ha permitido a los turistas y residentes tumbarse en los parques a coger algo de bronceado. Pero la mayoría son realistas y no confían en que el buen tiempo dure hasta el día del enlace.

Desde México hasta Australia

Astrid está acompañada de tres amigas, Juliet, que ha venido desde Australia para ver la boda, Margaret  y Sheila. Las tres rondan los 70 años y se confiesan deeply royalists, es decir, "profundamente monárquicas".

"Amamos a la familia real porque son muy especiales y queremos participar con ellos en un día tan feliz. Son maravillosos y se merecen que el pueblo les demuestre su cariño", afirma Margaret, que muestra su kit de supervivencia para estos días: tienda de campaña, paraguas, camping gas, una tetera y comida.

Desde Australia ha llegado a Carleen, de 80 años, para reencontrarse con Bill, un amigo canadiense al que conoció el verano pasado de vacaciones y al que le une su "amor a la monarquía".

Vengo desde México porque quiero formar parte de la historia

"Esta será la séptima boda real que vea. La primera fue la de la princesa Margarita en 1960 y fue una gran experiencia. Yo creo que los países con monarcas son mejores que las repúblicas", asegura Carleen.

Pero también han llegado muchos seguidores de la boda real desde Sudamérica. "He venido aquí desde México para formar parte de la historia", declara una joven.

"Esto es un acontecimiento histórico y somos muy afortunados por verlo de cerca", considera Esmeralda, una venezolana que está de viaje en Londres con toda la familia.

"Lo verdaderamente histórico es el partido del Madrid-Barça

"Más histórico es el partido entre el Real Madrid y el Barça de esta noche", la corrige su hijo.

Dianistas contra Carlistas

Entre los seguidores de la familia real, hay dos grupos. Los que se confiesan "monárquicos de pies a cabeza" y los "seguidores de Lady Di". Los primeros tienen claro que "el príncipe Carlos es el sucesor natural de la reina Isabel II y debe respetarse el orden constitucional", defiende una royalist.

"William tiene que ser el próximo rey. Es un buen chico, un ejemplo para la juventud. Y el hijo de Diana. Él es el que tiene el cariño del pueblo", sentencia Faith Nicholson, que lleva ya dos días frente a Westminster, donde ha montado un santuario en honor a la memoria de Lady Di.

Entre la marabunda de turistas, londinenses y periodistas, de vez en cuando se cuelan las voces de los españoles, inconfundibles por ese tono de voz casi siempre algunos decibelios por encima de la media.

"Esto es un evento histórico que no se va a repetir. Me encanta cómo está todo decorado, se respira un ambiente muy festivo. Viendo la gente que hay hoy, me da miedo pensar lo que será esto el viernes. Habrá que empujar un poco para estar en primera fila", afirma Beatriz Rosas, una malagueña de 19 años que lleva tres semanas en Londres estudiando inglés.

Españoles en Londres

Sin embargo hay a quién la boda le ha trastocado los planes. Juana y Ana una pareja de cántabros han adelantado su vuelta a España porque la policía les ha asegurado que "el día del enlace Londres se va a paralizar".

"Aunque la ciudad está colapsada, la verdad es que el  ambiente es fantástico y da envidia como viven la monarquía y cómo la  valoran", valora Ana.

Una familia riojana es más crítica. "Cogimos el viaje hace varios meses y no sabíamos qué nos tocaba la boda aquí. Si lo llegamos a saber no venimos. Se han vuelto locos. Esto es un circo".

La otra cara es la de los que les toca trabajar el día de la boda, como a Rachel, una filipina que estará el viernes de guardia en su hospital. "Por lo menos me pagan el doble y lo podré ver en la tele o por Internet el día siguiente".

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