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Una leyenda llamada Enrique Morente

Ver también: Especial Enrique Morente

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Enrique, no tiene apellido en la distancia corta y mira de frente, con esos ojos de pillo, sin esquivar miradas. Desde que te conoce te trata como si te conociese de toda la vida, después no deja escapar la amistad, por eso es persona de muchos amigos que se han reunido hoy para despedirle.

Es, y eso le hace más grande aún, humilde, generoso, afectuoso y está dotado de un sentido del humor y una inteligencia natural que aprovecha para que los que le rodean se sientan especiales cuando el espacial es él.

Eso sí, también desde el primer encuentro percibes su condición de artista, artista comprometido consigo mismo y con el arte, con la excelencia y con el flamenco. Es un león infatigable, un toro curioso por todo aquello que se mueve.

Él todavía quiere aprender más por eso es un maestro, un grande, y desde ayer una leyenda.

Ese compromiso suyo del que les hablaba, lo tiene con las formas pero aún más con los fondos. Es un genio, créanme, un icono, un faro, un manantial de honestidad y de conocimientos. Pero también es un poco utópico de la libertad, y claro, esta condición no apta para oprimidos, a veces le ha costado alguna persecución.

Este es de los que arriesgan, y tras saltar al vacío, o el acantilado o la gloria. Por eso cada actuación o cada grabación suya es una sorpresa y algo irrepetible ya que este amigo granaíno es persona huidiza de tópicos y de andar caminos ya transitados.

Enrique, es incomparable y está tan cercano a la cultura popular como a los poetas cultos, a la tradición como a la vanguardia, a las peñas flamencas como a las universidades, a los cabales como a los roqueros.

Su evolución personal ha acabado haciendo de él un intelectual de la cultura española trascendiendo su condición de músico. Él quita importancia a todo esto, pero además hay que contar que es un cantaor insustituible en la historia flamenca pues sólo en su obra se dan cita, por transmisión oral, el cante del siglo diecinueve con el del siglo veintiuno.

Es un genio, créanme, un icono, un faro, un manantial de honestidad y de conocimientos.

Él todavía quiere aprender más, por eso es un maestro, un grande, y desde ayer una leyenda.

Volveremos a escuchar, incluso a estudiar, su colosal, prolífica y variada obra. Una obra inacabada que afortunadamente está en buenas manos, su legado nos llegará pronto y durante mucho tiempo porque Estrella, Soleá , Enrique y sus nietos, su familia, lo llevan dentro.

Desde el Bar el 9, cerca de la SGAE de Madrid un catorce de diciembre de 2010. Teo Sánchez. 

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