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El EGO de Cibeles: "Diez ilusiones, diez ganas de comerse el mundo"

Ver también: Especial Cibeles Madrid Fashion Week

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Bohento en Cibeles Madrid Fashion Week

Sube el telón, con miedo, con nervios. Por primera vez los novatos, los más jóvenes, son los encargados de abrir la Cibeles Madrid Fashion Week. Son diez diseñadores, diez ilusiones, diez ganas de comerse el mundo..., son EL EGO de Cibeles.

Se encienden las luces y vemos que la pasarela tiene forma de "X ", también las siluetas del desfile de Beba's Closet . Su colección tiene estampados sencillos, en tonos relajados, muy naturales: crudos, y verdes del jardín. Un jardín en el que destacan pétalos en rojo intenso que bailan con la brisa que forman los volantes de las prendas al caminar. La novia, un ejercicio de sencillez.

Seguimos en el campo,  la paleta cromática de Bohento. Tonos neutros y apagados permiten con elegancia que la ropa se luzca por su diseño delicado. Destacan los detalles en hombros y bolsillos, y los lazos que aprietan para crear siluetas divertidas.

Seguimos con buen humor porque Esther Lebrato propone estampados gigantes que hacen de las prendas murales en movimiento en los que contarle al mundo algo tan sencillo como "Hoy me siento bien".

Los ochenta y la naturaleza

¡Ojo!, el verde viene con mucha fuerza y se llevará en tono hospital y menta, refrescantes y muy veraniegos. Este color tiñe el sueño de Cati Serra con tejidos que se vuelven gráciles, cristalinos, y dejan ver el esqueleto de las prendas. El blanco, radiante, se hace imprescindible en la tarde combinado con camel y café. Luego los ignora para aliarse con el oro y brillar en la noche.

Apagamos y encendemos los focos. Es el turno de Cruz Castillo, que recuerda a Carlos Díez. Ochentero y tímidamente atrevido, tanto que no se corta con la tijera para conseguir camisetas escalonadas. Cree en las superposiciones y adora los estampados.

Por fin algo distinto: María Ke Fisherman . El punto en varias versiones tricota una escalera de colores chicle y decorados con ositos.

Cambio de tercio, llegan los amarillos intensos, casi en azafrán. Es el turno de Diana Dorado que se ha inspirado en la cultura griega para una colección que respira costura pero que se deja llevar. Plisados, pliegues y volantes revolotean en la pasarela pidiendo un aplauso, a veces merecido.

American Pérez colorea su verano con rojos y blanco, lo alegra con rayas, lo decora con lazos y lo vuelve pícaro con transparencias que dejan ver lo justo. A veces estampados salvajes que alegran la vista.

Maya Hansen, premio L'Oreal

Maya Hansen apuesta por el corsé, prenda que lucha por salir de la oscuridad para adueñarse del día, eliminando miedos y convencionalismos. Se ha inspirado en los pájaros y su apuesta ha sido galardonada con el premio L'Oreal a la mejor colección de un joven diseñador. Un galardón dotado con 6.000 euros.

El telón lo ha bajado Lluis Corujo, con poderío y con glamour. Paradójicamente su desfile para el verano ha sido otoñal, tanto que hojas brillantes caen sobre faldas y chaquetas que destacan sobre vestidos en negro y crudo. Los cristales bordados y los tejidos en plata lanzan destellos desde la pasarela y levantan el aplauso. Merecido, claro que sí.

Los jóvenes tienen talento pero también buen gusto y ganas de trabajar.