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El acusado del doble crimen de Vigo insiste en que mató a la pareja de gays en defensa propia

  • Vuelve a sentarse en el banquillo tras la anulación del primer juicio
  • Su abogado mantiene que actuó por "un miedo insuperable a ser violado"
  • El fiscal niega la defensa propia por la "brutalidad" del crimen y pide 60 años

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Comienza el juicio en Vigo por la muerte, hace 4 años, de dos homosexuales

Jacobo Piñeiro Rial ha vuelto a sentarse este jueves en el banquillo de los acusados por el asesinato de una pareja de homosexuales en Vigo en julio de 2006. Un jurado popular le absolvió el año pasado del delito de homicidio en un polémico veredicto. La sentencia de aquel juicio fue anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.

El acusado del doble crimen de la calle Oporto, para quien el fiscal pide 60 años, ha asumido este jueves la autoría de las muertes de Julio Anderson Luciano e Isaac Pérez Triviño, pero como ya hizo en el primer juicio ha vuelto a insistir en que actuó llevado por el "miedo insuperable" a ser violado y en legítima defensa.

El pasado 13 de julio Jacobo Piñeiro quedó en libertad tras cumplir los cuatro años de prisión provisional. Ante el tribunal de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha reconocido haber apuñalado a las dos víctimas, aunque no supo precisar el número de heridas, 57 en total según la autopsia.

El acusado ha incurrido en varias contradicciones. Ha afirmado que en todo momento que fue el primero en ser atacado y que se defendió a la vez que ha reconocido que ni Isaac ni Julio le habían apuñalado.

Como la primera vez que se sentó en el banquillo, en febrero de 2009, Jacobo Piñeiro ha negado haber acudido a casa de las víctimas para mantener relaciones sexuales. De hecho, ha negado haber mantenido nunca este tipo de relaciones con hombres.

Ha reiterado que iba "a una fiesta" y que había consumido alcohol y cocaína en las horas previas de cometer el crimen.

El acusado ha mantenido, en esencia, la misma versión que relató en el primer juicio y, al igual que pasó entonces, su declaración se ha vuelto confusa y contradictoria a la hora de relatar por qué asestó a los jóvenes tantas puñaladas, por qué lo hizo en dos momentos distintos (los volvió a atacar cuando ambos agonizaban) por qué les ató o por qué prendió fuego al piso en varios puntos y usando al menos dos acelerantes.

"No recuerdo haber abierto el gas, pero sí se que anduve con fuego, no sé con qué fin", ha aseverado.

Mientras, la defensa ha alegado que Jacobo Piñeiro actuó "en legítima defensa", ya que las víctimas trataron de agredirle y por "miedo a ser violado".

"Jacobo Piñeiro actuó en todo momento en legítima defensa por el miedo insuperable de ser asesinado y violado, y actuó bajo los efectos de alcohol y drogas, algo que se vio potenciado por la falta de alimento durante al menos dos días", ha señalado la defensa, que también alegó que el acusado presenta un "cociente intelectual límite".

Un crimen "bárbaro y cruel" según la Fiscalía

Tanto la Fiscalía como la acusación particular han calificado el crimen como "bárbaro y cruel" y han centrado sus intervenciones iniciales en desmontar las alegaciones de la defensa (intoxicación, legítima defensa y miedo insuperable), que supusieron en primer término un veredicto exculpatorio.

El fiscal David Calzada ha destacado la "frialdad" y la "brutalidad" con la que actuó el acusado. Según ha relatado en la vista oral, los cuerpos de las dos víctimas quedaron "como un coladero" tras recibir un total de 57 puñaladas.

El crimen, según el fiscal, fue "horrendo y despiadado" y la forma en la que el acusado, Jacobo Piñeiro Rial, asesinó a las víctimas "fue brutal", ya que asestó 22 puñaladas a una de las víctimas, Julio Anderson Luciano, y 35 a Isaac Pérez Triviño.

Ha añadido que las dos víctimas "estuvieron agonizando durante 15 minutos", según indicaron los médicos forenses.

Cinco horas destruyendo pruebas en el piso

"Las primeras puñaladas eran mortales por sí mismas y, aún así, el acusado continuó apuñalando a sus víctimas", ha afirmado Calzada, quien ha indicado en que aquella madrugada del 13 de julio de 2006, el acusado permaneció durante cinco horas, desde las 4 de la madrugada, cuando se produjeron los asesinatos, en el interior del domicilio "con una frialdad absoluta", dedicándose a "destruir pruebas" porque Piñeiro Rial "es consciente de que es culpable".

El fiscal ha pedido al jurado, integrado por diez personas, que para resolver este caso apliquen "su sentido común" y también recordó que "todas las puñaladas fueron recibidas hallándose las dos víctimas con vida".

David Calzada ha asegurado que Jacobo Piñeiro metió las pruebas "en una maleta, se duchó y quitó las manchas de sangre" y que amontonó ropa y sábanas sobre las víctimas para, después, rociarlas con alcohol y prender fuego.

A ello ha añadido que, antes de abandonar la vivienda donde se cometió el crimen, "abrió la llave del gas de la cocina" y cerró la puerta del piso para que "saltase todo por los aires".

El Fiscal pide 60 años de cárcel por el doble crimen

En el juicio, que esta tarde comenzó en Vigo y no concluirá hasta el miércoles próximo, el fiscal pide 60 años de cárcel para Jacobo Piñeiro.

Por su parte, la acusación particular pide 20 años de cárcel e inhabilitación absoluta por dos delitos de asesinato, 20 años de prisión por el incendio que provocó en el piso y 18 meses de cárcel por hurto.

Piñeiro Rial quedó en libertad el pasado 13 de julio, después de que se cumpliese el plazo máximo de prisión provisional que establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal, aunque en todo este periodo está obligado a comparecer diariamente ante la justicia.

La muerte de los dos jóvenes gays, Isaac Pérez Triviño y Julio Anderson Luciano, se produjo en un piso de la calle Oporto, en julio de 2006.

El acusado, que confesó la autoría, fue exculpado en 2009 por un jurado popular de los delitos de homicidio, tras alegar que había actuado en legítima defensa, y únicamente se le condenó por el incendio de los cuerpos y la vivienda, por lo que se le impuso una pena de 20 años de prisión, pero esta sentencia fue anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.

Sustituyen a un miembro del jurado por quedarse dormido

En el transcurso de la sesión de este jueves y, a petición de la Fiscalía (propuesta apoyada por el resto de las partes), uno de los miembros del jurado popular fue reemplazado por uno de los sustitutos, ya que se durmió en la sala.

El Fiscal pidió al presidente del Tribunal que le eximiera de su cometido ya que no estaba "capacitado para seguir".

Queja del colectivo 'Colega Galicia' por homofobia

Por otra parte, el colectivo 'Colega Galicia' ha anunciado que presentará diligencias previas por las manifestaciones realizadas por el abogado defensor de Piñeiro que, en su opinión, "entiende que mantener una relación homosexual ya demuestra potencial para la violación".

Los servicios jurídicos de la asociación presentarán una queja ante el Colegio de Abogados y presentarán esas diligencias para garantizar "el respeto a la diversidad de orientación afectivo sexual en el transcurso del procedimiento judicial". "No todo vale para intentar librar al autor confeso de un crimen tan execrable", consideran.