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Irlanda prohíbe el consumo de cerdo tras encontrar restos tóxicos en la carne

  • Se paraliza y retira toda la carne de cerdo producida en él país
  • Las autoridades apuntan a los piensos como posible origen de la contaminación
  • No hay peligro para la población

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El Gobierno de Irlanda ha ordenado que se retire del mercado toda la carne de cerdo de ese país manufacturada y distribuida desde el pasado septiembre por la posibilidad de que esté infectada con toxinas nocivas para la salud, informa el Gobierno de Dublín.

Las autoridades irlandesas hallaron restos químicos en puercos que estaban en el matadero, concretamente, del tipo policlorinato de bifenilo, lo que ha motivado la orden de retirada de productos que se habían comercializado sobre todo en las Islas Británicas, ha indicado la cadena pública británica.

Se teme que los animales hayan sido infectados a través del pienso que comieron, que al parecer contenía una sustancia prohibida, explicó la BBC.

Las autoridades sanitarias han restringido el movimiento de cerdos en diez granjas irlandesas. Eso sí, aseguran que no hay ningún riesgo para la población.

Bruselas vigila de cerca

Ante lo que ha sucedido en Irlanda, la Unión Europea ha afirmado hoy que va a "seguir de cerca" la retirada del mercado de toda la carne de cerdo manufacturada y distribuida en Irlanda desde el pasado septiembre.

El Ejecutivo comunitario también ha anunciado en un comunicado que organizará en breve plazo de tiempo una reunión con las autoridades competentes de los Estados miembros que puedan verse afectados por este caso para compartir información y que se apliquen medidas armonizadas.

En ese sentido, ha precisado que el "Sistema de Alerta Rápida de la UE para piensos y alimentos" (RASFF) proporcionará detalles sobre la carne y productos porcinos posiblemente contaminados que hayan podido ser distribuidos a otros Estados miembros o a terceros países.

Bruselas ha recordado que los resultados de los análisis confirmaron el sábado la presencia de "niveles muy altos" de dioxinas en la carne de cerdo, unas 100 veces superiores al máximo permitido por la Unión Europea. La Comisión advirtió de que una exposición a las dioxinas y PBCs por un largo periodo de tiempo puede tener efectos adversos para la salud humana, aunque no si se produce de forma puntual.

En cualquier caso, consideró necesario "tomar las medidas adecuadas" para retirar los "productos altamente contaminados" de la cadena alimentaria con vistas a limitar en la medida de lo posible su contacto con las personas. 

El problema, en el pienso

La Comisión ha indicado que los animales fueron infectados a través de piensos contaminados, un problema que comenzó el pasado mes de septiembre tal y como indican las primeras investigaciones. El pienso fue distribuido a diez granjas de cerdos que producen un 10% del total del suministro de estos animales en Irlanda, mientras que su carne fue después procesada en plantas responsables del 80% de los productos porcinos del país.

Dados los "altos niveles" de dioxinas encontrados y que no es posible determinar si la carne y los productos derivados del cerdo tuvieron su origen en alguna de las granjas contaminadas, las autoridades irlandesas decidieron retirar todos esos artículos del mercado a pesar de que "sólo un 10 por ciento de la carne de cerdo irlandesa está afectada por la contaminación", apuntó Bruselas.

Según el Ejecutivo comunitario, aparte de a granjas de cerdos, el pienso infectado también llegó a otras fincas ganaderas, aunque la Comisión considera que las lecherías no se han visto afectadas. Además, ha indicado que el uso de este pienso contaminado es "mucho más limitado" en ese tipo de granjas que en las de cerdos, si bien también se encuentran bloqueadas y son investigadas como medida de precaución para determinar si la carne bovina contiene también niveles "inaceptables" de dioxinas.