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SAGA Barcelona Game Fest, la feria de videojuegos que mira más allá del mando y las pantallas: lo que no puedes perderte

  • SAGA Barcelona abre sus puertas por primera vez en la Fira de Montjuic dirigida a todos los públicos
  • La feria apuesta por el videojuego independiente y por experiencias que aúnan arte, cultura y videojuegos
Cartucho de la expo My Famicase Exhibition
Cartucho de la expo My Famicase Exhibition
Manuel González
Manuel González

Del 9 al 11 de octubre, el mundo de los videojuegos vuelve a poner en el mapa a la ciudad de Barcelona. Unos 14.000 metros cuadrados de la Fira de Montjuïc esperan recibir a más de 20.000 visitantes en el SAGA Barcelona Game Fest. Una cita multitudinaria que concentra tres salones en uno: el SAGA Saló del Gaming, Retrobarcelona y BCN Game Fest. Tres eventos que suman fuerzas para levantar un evento internacional de peso al sur de Europa. En esta primera edición, Japón es el país invitado, con la presencia de dos compositoras legendarias de bandas sonoras de videojuegos, Miki Higashino (Gradius) y Manami Matsumae (Mega Man). Unos 300 juegos independientes y unas 150 máquinas arcade conforman el amplio menú de entretenimiento de esta cita, que propone experiencias alternativas que invitan a reflexionar sobre el medio desde un prisma diferente, My Famicase Exhibition y Glitch Collection.

My Famicase Exhibition en BCN Game Gallery

My Famicase Exhibition en BCN Game Gallery

Cartuchos de videojuegos como lienzo

Quien visite el SAGA Barcelona Game Fest se encontrará en un rincón un muro de cartuchos multicolor entre tanta pantalla, mandos y máquinas recreativas. Aparentemente, parece una expo de videojuegos antiguos, con su carátula y una breve explicación por detrás. El público puede coger entre sus manos cualquiera de las 250 piezas expuestas. Es la primera vez que My Famicase Exhibition sale de Japón. Nació en 2005, en la galería METEOR de Tokio, propiedad del diseñador gráfico Satoshi Sakagami. Una iniciativa que empezó siendo algo entre amigos y que ha acabado recibiendo propuestas de todo el mundo. Cada creador envía un diseño, una breve explicación de su juego ficticio y elige un color del cartucho. Satoshi transforma esas propuestas en un objeto físico. El galerista customiza cada año cientos de cartuchos, que recicla al siguiente. Los diseños no se conservan en físico de un año para otro.

Lo que se exhibe es un cartucho original de la consola Famicom, conocida en Europa como NES. “Satoshi lee todos los emails, los procesa, coge los cartuchos y los limpia, imprime las etiquetas nuevas, las coloca. Él mismo monta la exposición en Japón”, explica a RTVE Noticias el periodista de videojuegos Víctor Martínez, uno de los responsables de traer a España esta expo, junto al diseñador Sebastià López y con el apoyo de los organizadores de la feria. En una conversación entre ambos, se animaron a contactar con el galerista japonés, que respondió de forma entusiasta a la idea de exportar My Famicase Exhibition a España.

Algunos de los cartuchos expuestos en My Famicase Exhibition 2026

Algunos de los cartuchos expuestos en My Famicase Exhibition 2026

“No ha sido para nosotros hablar con un museo, por ejemplo, y tampoco ha habido ningún tipo de burocracia. Simplemente fue mandarle un mail. Para mí ha sido un honor personalmente porque es la típica iniciativa japonesa que parece que nunca va a estar a tu alcance”, señala Víctor Martínez, que nos recuerda que la primera parada de la expo fue en Guadalindie (Málaga) el pasado mes de julio. Después ha estado presente en el espacio dedicado al arte y el videojuego BCN Game Gallery, y la última parada es el SAGA Barcelona Game Fest. Y de ahí regresa a Japón. Así que este fin de semana será la última oportunidad de conocer este singular proyecto en territorio nacional.

Cartel japonés de My Famicase Exhibition 2026

Cartel japonés de My Famicase Exhibition 2026

Imaginar videojuegos que no existen.

My Famicase Exhibition recupera una experiencia para quienes crecieron mirando las cajas de los juegos en tiendas o videoclubes. “Había un proceso ahí de imaginarte qué rayos sería eso, que luego se confirmaba o se desmentía cuando introducías el cartucho en la consola”, recuerda Víctor. Reconoce que había veces que alquilaba los videojuegos por la portada. Aquellas imágenes disparaban la creatividad, imaginando una historia. En el recorrido de la tienda a casa, había un lugar para la recreación de cómo sería aquel mundo escogido de una estantería. Además, las ilustraciones de entonces prometían mucho más de lo que podían mostrar los juegos de la época.

La expo sugiere abrir la mente a ese componente imaginativo, porque los diseños de fuera no tienen nada que ver con el interior del cartucho (que corresponde a un videojuego antiguo). “Como no hay juego”, puntualiza el periodista, “las pegatinas de fuera pueden volar, pueden ser cualquier cosa. Incluso algunas propuestas abandonan la ficción de un videojuego”, y destaca la de un autor ucraniano que muestra caracteres cirílicos, usando el cartucho como lienzo para una obra tipográfica.

Quienes se acercan no saben realmente qué están viendo en esa pared de colores, se preguntan si son juegos reales, si los cartuchos están vacíos, si han sido impresos en 3D. Las carcasas son auténticas, el contenido no corresponde a la carátula. “Esa ambigüedad, esa línea entre qué es verdad y qué es mentira, me resulta muy sugerente”, apunta Víctor Martínez, que no cree que sea importante para entender el proyecto que todo el mundo interprete lo mismo: “Me gusta aquello de que entender algo mal, te lleva a algo nuevo. Con tu error, creas algo diferente”. Invita a todo el mundo a acercarse y explorar, y leer lo que pone por detrás de cada cartucho, para vivir una sensación física, “tiene ese toque juguetón de ir sacando los cartuchos, mirarlos, y que cada uno imagine lo que quiera”.

España, en el podio de My Famicase Exhibition

De los 250 cartuchos elegidos este año, proceden de España 17. Solo superados por Estados Unidos y Japón. Entre sus participantes aparecen las firmas de Anabel Colazo, Luis Yang, Victoria Vigaray y Mariona Valls. Los impulsores de traer la expo a Málaga y Barcelona también han participado, firman Off With His Dead!, un ficticio juego de cartas con la portada de un rey decapitado. El título remite a la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas, con inspiración en Shakespeare y la Revolución Francesa.

Cartucho de My Famicase Exhibition 2026

Cartucho de My Famicase Exhibition 2026

“La gente normalmente no va a una feria a ver nada, van a jugar, a conocer juegos, a hablar con los desarrolladores”, reflexiona Víctor, para quien My Famicase Exhibition introduce otro ritmo, un lugar para contemplar y dejar que vuele la imaginación entre el gentío de los puntos de juego. Y también añade que es un espacio para la conexión de la cultura con el videojuego, verlo como un movimiento dentro del arte contemporáneo, “hay cientos de artistas de todo el mundo queriendo utilizar este soporte de los cartuchos todos los años. Muchos se quedan fuera porque está limitado a 250”. El periodista ha dedicado un episodio del programa El otro castillo de RNE a este fenómeno expositivo.

Logo de Glitch Collection

Logo de Glitch Collection

Un espacio para la experimentación

Igual de efímera es la instalación Glitch Collection, que reúne durante SAGA Barcelona Game Fest nueve propuestas interactivas que invitan a descubrir otra forma de jugar, con controles alternativos, donde el cuerpo, los materiales y la relación con otros potencian una experiencia lúdica distinta. En este espacio, un muelle de acero, unas palancas de madera o un pedazo de césped artificial pueden ser la puerta de entrada a otra dimensión del juego.

La muestra nace por la inquietud de Laura Fernández y Daniel Santigosa, organizadores de la feria, por ofrecer al público algo más experimental y artístico. Para ponerlo en marcha contaron con Luján Oulton, que lleva más de 15 años volcada en el campo de los videojuegos experimentales. Ha comisariado la instalación junto a Fernando García y Daniel Calabuig. El término glitch es un guiño al fallo, al error, a introducir una variante inesperada que abra nuevos caminos. “El nombre que le pusimos busca transmitir esa idea disruptiva del espacio, romper para crear algo nuevo, hacer ruido, provocar y convocar a repensar nuestra idea del videojuego”, explica Oulton a RTVE Noticias.

Knotboard, juego donde varias manos se enredan pulsando el teclado

Knotboard, juego donde varias manos se enredan pulsando el teclado

El rincón de los “juegos raros”

Para el público suelen ser los de los “juegos raros". Se acercan con curiosidad para quedarse y repetir. Y, más tarde, recomendarlo a otras personas. El primer impacto siempre es de sorpresa. “La selección de los juegos es algo aleatoria. Algunos los conocemos, o son de alguien que conocemos, o simplemente del boca a boca. Lo que buscamos es que sean distintos entre sí. No hay un hilo conductor, aunque a veces tienen cierta conexión, como que toquen el tema de la naturaleza”, afirma Luján Oulton.

Entre las experiencias que el público puede probar en esta edición de SAGA Barcelona Game Fest destaca, por ejemplo, Line Wobbler (Robin Baumgarten), donde un muelle permite controlar una aventura sobre una tira de haces de LED. “Este juego cambia en cada montaje porque el soporte diseñado es distinto en cada evento”. Knotboard (Valentín Posadas) reúne a varios jugadores alrededor de un teclado. Y en Kangrejo hay que sobrevivir a una invasión de cangrejos usando un plátano.

Line Wobbler, aventura que se juega con luces LED

Line Wobbler, aventura que se juega con luces LED

Replanteamiento del concepto de juego

"Buscamos demostrar el universo de posibilidades que se abre a partir del videojuego, más allá de lo tradicional, de lo que todo el mundo conoce”. La comisaria hace hincapié en interpelar a otros sentidos, como el olfato, que aún no han podido integrar en la instalación. También se reafirma en que es un espacio que fomenta la experiencia compartida, incluso entre personas de diferentes edades. “El juego es el juego, y nos cuestionamos qué lugar ocupa la tecnología, de qué forma jugamos y quiénes juegan”. Replantear la definición de juegos y sus posibilidades desde perfiles que vengan del arte, de lo visual, de la expresión digital. Un buen ejemplo es Más allá del jardín, de la artista argentina Laura Palavecino, una instalación inspirada en los humedales del río Panamá. El visitante coloca las manos sobre símbolos para activar un jardín. Una vivencia especial para la que “hemos reservado un rinconcito” y así hacer que el momento sea más reflexivo.

Más allá del jardín, juego de la artista Laura Palavecino

Más allá del jardín, juego de la artista Laura Palavecino

El mero hecho de ver a la gente jugar ya es un espectáculo

Al ser una instalación con espacios que requieren tiempos más pausados de exploración, este año han intentado que haya un buen balance entre los juegos para un solo jugador o para varios, y tener en cuenta la duración de cada uno. Forma parte de la naturaleza de este tipo de acciones alternativas, “en general, estamos en un evento muy ruidoso y hay obras que requieren más introspección y quizás no cuadran en un ambiente de feria, o requieren que repensemos dónde ubicarlas”.

Instalación del espacio Glitch Collection

Instalación del espacio Glitch Collection 5

Glitch Collection tiene la virtud de despertar la curiosidad antes de la toma de contacto. Solo con ver la disposición del espacio, los gestos de quienes participan y los objetos que usan, ya capta la atención. Para Luján Oulton, “quizás, aunque no juegues, ya ver a la gente jugando es un espectáculo”. Nueve vivencias llamativas que estarán disponibles para todos los públicos hasta el 11 de octubre durante el SAGA Barcelona Game Fest junto a cientos de videojuegos de toda la vida.