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#YaTDigo - Dos decretos de vivienda sobre la mesa. Es lo que ha salido hoy del Consejo de Ministros tras la presión social que han supuesto las protestas por el desahucio de Maricarmen Abascal y la acampada en la Puerta del Sol de Madrid, que se dispone a pasar la cuarta noche. Ahora debe aprobarlos el Congreso el viernes y el gobierno no cuenta con la mayoría.

Un decreto recoge las medidas negociadas con los grupos y otro, un único punto: la renovación automática de los alquileres.

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El Consejo de Ministros ha aprobado este martes dos decretos de vivienda que contemplan, entre otras medidas, la prórroga automática de los contratos de alquiler, como exigía Sumar y el Sindicato de Inquilinas, y prohíbe la compra de pisos a los fondos buitre hasta 2028. También la regulación del alquiler de temporada y por habitaciones o la reducción del IVA al 4% para la construcción de vivienda pública. El Gobierno ha pedido al Congreso la celebración de un pleno extraordinario este viernes para la convalidación de los dos textos y espera concitar la mayoría suficiente para que ambos salgan adelante, como ha señalado la titular de Vivienda, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Foto: EFE/Rodrigo Jiménez

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes dos decretos de vivienda para dar respuesta a la crisis habitacional que sufre el país.

El primer texto recoge una amplísima batería de medidas, entre ellas, la prohibición de que los fondos buitre compren pisos hasta 2028, la prórroga de los contratos vigentes hasta 2029 y una ampliación hasta 2030 de las medidas de protección ante desahucios.

El segundo texto desarrolla la propuesta de Sumar de renovación automática de los alquileres por tiempo indefinido. Esta es además la exigencia que el Sindicato de Inquilinas había puesto sobre la mesa.

FOTO: Europa Press/Álex Zea

Los acampados en Sol por los desahucios y la crisis de la vivienda han asegurado que se van a quedar hasta tener garantías de que se aplican las medidas aprobadas por el Gobierno este martes. El Ejecutivo ha anunciado dos nuevos decretos en los que se recogen, entre otros, la paralización de los desahucios o la prórroga de los alquileres. Sin embargo, deberán pasar el viernes por el Congreso y aún no tienen todos los apoyos asegurados.

Foto: Gabriel Luengas / Europa Press

Las decisiones políticas relacionadas con la vivienda se han precipitado con el desahucio de Maricarmen y las movilizaciones que se han venido sucediendo en distintos puntos del país. En Castilla y León, las últimas que hemos visto, se han celebrado en Zamora y León.

En León, más de 200 personas se concentraron la tarde del lunes para denunciar la especulación con la vivienda. El acto, convocado por la Asamblea por la vivienda en León, llevaba por lema “Contra el rentismo y las complicidades de los Gobiernos”.

Los convocantes han censurado en funcionamiento del actual modelo de especulación y han leído un manifiesto en el que han vinculado el problema de la vivienda con los rentistas y los fondos buitre.

En Zamora también se concentraban unas 300 personas contra los desahucios. La movilización fue convocada por el Sindicato de Inquilinas de Zamora, que denuncia que el precio medio del alquiler se ha duplicado, pese a ser Zamora una de las provincias con los precios más bajos.

Cuando Bruno llega a la Puerta del Sol, no lo hace por primera vez. Tiene 21 años, forma parte del Sindicato de Estudiantes y ha venido a tomar el relevo de sus compañeras, que llevan acampadas desde que terminó la manifestación y la protesta se convirtió, de manera espontánea, en una acampada. "Llevamos aquí desde el principio", explica.

Para Bruno, la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de su generación. "Es algo crítico, algo vital para nosotras y por lo que queremos luchar y defender", asegura. Lo ve cada día entre sus compañeros de universidad: jóvenes que comparten piso porque no pueden asumir otra opción, que tienen que vivir lejos de sus facultades o que pasan más de una hora diaria en transporte público para poder acudir a clase. "Nadie se puede permitir una residencia. Compartimos piso como buenamente podemos", cuenta.

Por eso rechaza el discurso de que la juventud se está acercando mayoritariamente a la extrema derecha. "Ese es un discurso que nos están intentando colar, que nos están intentando vender", sostiene.

A sus 21 años, Ruth ya sabe lo que significa que la vivienda condicione la vida de una persona. Trabaja como camarera, estudia audiovisuales y actualmente alquila una habitación en Carabanchel por 475 euros al mes. Forma parte de la Asamblea de Vivienda de Villalba y el sábado llegó a la Puerta del Sol directamente desde la manifestación, junto a otras asambleas de vivienda de Madrid.

"Pago 475 euros por una habitación y es asfixiante", cuenta. Esa realidad, explica, fue una de las razones que la llevó a acercarse al movimiento por la vivienda. Durante mucho tiempo sintió la frustración de muchos jóvenes al ver cómo el problema crecía a su alrededor sin saber qué podía hacer para cambiarlo. Hasta que encontró en redes sociales la Asamblea de Vivienda de Villalba y decidió implicarse.

La que también conoce de primera mano las dificultades para acceder a una vivienda es Rufina Parra, una mujer migrante de 56 años que se dedica al sector de los cuidados. Actualmente está sin trabajo, aunque lleva dos años afiliada y militando en el Sindicato de Inquilinas. Su historia está marcada por lo que define como un "desahucio encubierto": no llegó a vivir un desahucio como tal, pero, según cuenta, el propietario decidió no renovar su alquiler y la expulsó de la vivienda después de haber pagado durante años la hipoteca con sus rentas.

"Yo no sufrí un desahucio como el de Maricarmen. A mí simplemente me pidieron la casa y me echaron como si fuera un saco de patatas”, relata. Ante la imposibilidad de asumir las condiciones que se le planteaban para continuar en la vivienda, Rufina se vio obligada a volver a un mercado del alquiler que describe como “represivo, corrosivo e impresionante”, una situación que, asegura, terminó afectando también a la salud de su familia.

Gara se encuentra acampada en la Puerta del Sol y estuvo también en el desahucio de Maricarmen donde sufrió golpes en el desalojo. Un momento que vivió con "muchísima frustración": "Eso nos dio rabia, y la rabia es muy movilizadora también". En Las Mañanas de RNE, Juan Ramón Lucas ha hablado con ella en directo desde la plaza madrileña. Aunque han recibido con "esperanza" el acuerdo, cree que su desahucio fue "profundamente injusto" pero recuerda que no es el único que se produce. Del decreto esperan que al menos salga adelante aunque no saben si la movilización seguirá después: "No hay una idea de quedarnos aquí indefinidamente, a no ser que sea necesario".