La que también conoce de primera mano las dificultades para acceder a una vivienda es Rufina Parra, una mujer migrante que se dedica al sector de los...
29/09/2026 00:01:55La que también conoce de primera mano las dificultades para acceder a una vivienda es Rufina Parra, una mujer migrante de 56 años que se dedica al sector de los cuidados. Actualmente está sin trabajo, aunque lleva dos años afiliada y militando en el Sindicato de Inquilinas. Su historia está marcada por lo que define como un "desahucio encubierto": no llegó a vivir un desahucio como tal, pero, según cuenta, el propietario decidió no renovar su alquiler y la expulsó de la vivienda después de haber pagado durante años la hipoteca con sus rentas.
"Yo no sufrí un desahucio como el de Maricarmen. A mí simplemente me pidieron la casa y me echaron como si fuera un saco de patatas”, relata. Ante la imposibilidad de asumir las condiciones que se le planteaban para continuar en la vivienda, Rufina se vio obligada a volver a un mercado del alquiler que describe como “represivo, corrosivo e impresionante”, una situación que, asegura, terminó afectando también a la salud de su familia.
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