La acampada de Sol se mantiene tras la aprobación de los decretos de vivienda: "Es un pulso histórico al Gobierno"
- La movilización se alarga previsiblemente hasta el viernes, cuando se espera que se voten en el Congreso
- Algunos acampados piden ir más allá en las soluciones al problema de la vivienda: "Esto no va de decretos"
- Sigue la última hora de la crisis inmobiliaria y el decreto de vivienda aprobado por el Gobierno
"Deberíamos empadronarnos aquí". Una joven bromea con otra en la cola del reparto de comida en la acampada de la Puerta del Sol. Es la hora del almuerzo en el kilómetro cero de Madrid. Hace unas horas que el Gobierno ha aprobado los decretos de vivienda, pero aquí nadie abandona este asentamiento espontáneo. De hecho, algunos llegan justo ahora a una plaza ya abarrotada de tiendas.
¿Caben más? "Hacemos hueco, no hay problema", dice Gonzalo, de 26 años. No cree que se vaya a desmantelar pronto la acampada aunque el Consejo de Ministros haya lanzado un paquete de medidas contra los desahucios y de protección de los inquilinos, recogiendo en parte las exigencias del Sindicato de Inquilinas. De hecho, pide más: "Lo que me gustaría sería que se cortase la calle, el acceso a los comercios, para que todo realmente se pare, que haya un impacto y que la lucha siga hasta que los españoles podamos tener una vivienda digna".
A lo largo de este martes, tercer día consecutivo de acampada, el runrún en conversaciones informales y en asambleas era qué hacer a partir de hoy. No hay una decisión unánime. No lo puede haber en una movilización que, aunque parte del Sindicato de Inquilinas, excede ya los límites de la organización. De momento, según ha podido saber RTVE Noticias, las tiendas de campaña seguirán al menos hasta el viernes, el día en el que se espera que se vote en el Congreso la convalidación de los decretos, o a lo largo del fin de semana, cuando el Sindicato ha convocado manifestaciones en ciudades por toda España.
"Si alguien en algún momento se ha pensado que el objetivo de todo esto era solo el real decreto es que no lo está entendiendo", ha lanzado la portavoz del Sindicato, Valeria Racu, en una multitudinaria asamblea informativa por la tarde. El decreto era "una demanda muy concreta de la acampada, un primer horizonte", pero no es el final de la lucha, ha lanzado entre aplausos. La organización no valora aún el texto hasta tener los detalles, pero consideran "un cambio de paradigma" que el Gobierno haya aceptado los "mínimos" que exigían.
Aunque puedan parecer medidas "minúsculas, un primer paso", en realidad es "un cambio de paradigma", ha reivindicado. "Que estemos hablando de cosas que hace una semana no estaban sobre la mesa es un cambio de paradigma. Que estemos hablando de contratos de alquiler para toda la vida es un cambio de paradigma". Ha celebrado que le están lanzando un "pulso histórico al Gobierno", y seguirán elevando la presión, primero con marchas el 3 y 4 de octubre, y después con el horizonte de huelga general.
Lleno en Sol en la asamblea, mientras habla Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas Á. CABALLERO
El Sindicato, por lo pronto, se apunta un tanto muy importante: celebran como una "victoria histórica" que Maricarmen pueda volver a su casa. Otro "cambio de paradigma": lo que antes parecía imposible, que alguien que sufriera un desahucio pudiera volver a su hogar, ahora es posible. Y todo gracias a una demostración de poder popular que "ha desbordado las expectativas de todas las que estamos aquí", según Racu.
"Es gratificante ver que estas cosas sirven para algo"
Aunque el Sindicato no entre a valorar aún el contenido del decreto, sí lo hacen muchos acampados. Martina, estudiante de Filosofía de 25 años, lo califica de "bienqueda", un intento de salvar los muebles en el último momento. No sabe si seguirán aquí hasta el viernes o más allá de esta fecha. "Lo que necesitamos es que los gobiernos, tanto los autonómicos como el central, escuchen lo que les estamos pidiendo. Nosotros nos quedamos aquí hasta que nos escuchen de verdad, no tenemos ningún problema", lanza.
Gonzalo y Martina, acampados en Sol este martes Á. CABALLERO
Inés, de 20 años, también universitaria, coincide en que la acampada se da por "una situación que es mucho más profunda que Mari Carmen y que los decretos". Desde su tienda, cuenta que es "gratificante ver toda la gente que está aquí y ver que este tipo de cosas sirven para algo". Aunque no han visto la letra pequeña de los decretos, cuestionan que medidas como la prórroga automática de los contratos de alquiler o la prohibición de compra de pisos a los fondos buitre llegan solo hasta 2028.
"De poco sirve que nos hagan esto para que nos callemos. Nosotras vamos a seguir acampando y luchando hasta tener un futuro", dice Clara, amiga suya y compañera de acampada, de 20 años. "Es la sensación de tener un futuro borroso", resume Inés.
Un joven corta el pelo a otro en la acampada de Sol, este martes MARÍA NAVARRO SOROLLA
Además de los decretos y la fecha de fin de la acampada, otro tema central de la jornada ha sido el desahucio de una mujer que se iba a producir a apenas unos pasos de la acampada, en el mismo barrio de Sol. Tras enterarse, decenas de acampados han acudido y han logrado expulsar a la Policía y que se aplazara el desalojo.
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Carmen, 78 años: "No he venido por pena, he venido por indignación"
Jovénes y no tanto. Carmen, de 78 años, no duerme aquí pero ha venido todos los días con un cartel colgado al cuello en el que se lee "También te puede pasar a ti" junto a una foto de Maricarmen.
Se siente representada por la mujer cuyo desahucio fue la chispa que prendió esta movilización. "No he venido por pena, he venido por indignación", explica. "Porque Maricarmen para mí es un ejemplo de lucha, de constancia, y nos ha puesto cara a la gente mayor".
Carmen cree que "la situación no se resuelve con un decreto" ni "en dos días". "Las ciudades se están convirtiendo en un parque temático", denuncia. No se queda a dormir aquí, pero vendrá cada día que siga la acampada.
Carmen, de 78 años, ve en Maricarmen un ejemplo de "lucha y constancia" Á. CABALLERO
La protesta no tiene visos de terminar pronto. Se ha montado una peluquería gratuita en la calle Abajo los Muros, junto a la calle La Rabia y detrás de la Avenida Maricarmen. Siguen mientras las asambleas improvisadas, los juegos de mesa y las protestas. "No nos vamos sin decreto Maricarmen", cantan.
Peluquería gratis en la acampada de Sol Á. CABALLERO
También se vive con cierto temor. Por un lado, la amenaza de desalojo tras el ultimátum de la Comunidad de Madrid. Y por otro, el llamamiento de grupos de extrema derecha para ir a reventar la acampada durante la tarde o noche. En la asamblea, cientos de acampados han gritado "Madrid será la tumba del fascismo" y "Aquí están los antifascistas". Lo hacen respondiendo a una convocatoria del Sindicato de Inquilinos, en la que afirmaban: "Ya es hora de que el miedo cambie de bando. Ni pudieron, ni pueden, ni podrán desalojarnos",