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El papa Francisco ha iniciado el lunes un viaje oficial que lo llevará a Chile y Perú. A su llegada a Santiago de Chile, el pontífice ha sido recibido por la presidenta Michelle Bachelet, que espera que la visita sea "muy exitosa". Por su parte, el presidente peruano, Pedro Pablo Kuzcynski, ha dado la bienvenida al pontífice "a tierras latinoamericanas" y ha señalado que esperan "con entusiasmo su mensaje de unidad y esperanza".

El pontífice argentino llegó el lunes a la capital chilena, donde participó en una breve ceremonia de bienvenida en el aeropuerto para después trasladarse a la Nunciatura Apostólica, donde se alojará hasta el jueves, cuando partirá a Perú.

La visita de Estado se produce en medio de multitudinarias muestras de fervor y adoración hacia su persona, pero también en un clima de desafección hacia la Iglesia por los numerosos casos de abusos sexuales destapados en el país. Algunas personas se han manifestado en rechazo a la gira apostólica, y la Policía ha detenidoa al menos 30 detenidos.

La visita de Francisco se centrará en el papel de los pueblos indígenas y en la lucha contra la corrupción. Entre las reuniones previstas en su agenda, destaca la que mantendrá con dos víctimas de la represión militar durante la dictadura de Augusto Pinochet. También se reunirá con víctimas de abusos sexuales de los dos países andinos.

El papa Francisco ha recordado el sufrimiento de los niños en "un mundo azotado por vientos de guerra" y ha pedido convertirlo en uno más digno para ellos, en su mensaje de Navidad pronunciado desde la logia central de la basílica de San Pedro. Antes de impartir la tradicional bendición "Urbi et Orbi" de Navidad, el pontífice ha hablado de un mundo "azotado por vientos de guerra y un modelo de desarrollo ya superado que sigue provocando degradación humana, social y ambiental".

El papa Francisco ha recordado durante la tradicional misa del Gallo a los millones de personas que se ven obligadas a dejar su tierra y a sobrevivir para escapar de los "Herodes de turno", que no dudan en "cobrarse sangre inocente".

En la misa de Nochebuena, celebrada en la basílica de San Pedro, en la que los católicos conmemoran el nacimiento de Jesús, Jorge Bergoglio ha comprado la situación que vivieron José y María, obligados a dejar su tierra, pero "llenos de esperanza y de futuro por el niño que vendría" con los millones de personas que huyen en la actualidad de sus países.

Ante las cerca 10.000 personas que han llenado la basílica, el papa ha explicado en su homilía que José y María "luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar".

En su historia, ha subrayado, "vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar. Vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra".

Segundo día de la visita del Papa Francisco a Birmania. El lunes, tras su llegada, se reunió con el jefe del ejército responsable de la campaña contra la minoría rohinyá que la ONU considera una limpieza étnica. Según el Vaticano, Francisco instó a las autoridades birmanas a asumir sus responsabilidades. El papa Francisco viaja este martes a Naipyidó, la nueva capital de de Myanmar, donde el Gobierno le dará oficialmente la bienvenida, será recibido por el presidente del país y se entrevistará con la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, líder del Gobierno y premio Nobel de la Paz. Antes, Francisco ha mantenido un encuentro interconfesional con líderes religiosos locales en el arzobispado en Rangún, donde se aloja durante su estancia en Birmania. El papa se ha reunido con un grupo de 17 líderes representantes de las diferentes religiones presentes en Birmania y les ha instado a defender su identidad, no tener miedo a las diferencias y "no dejarse colonizar".

El papa Francisco aseguró este lunes que, a pesar del odio que han generado tantos años de conflicto en Colombia, percibió "las ganas de seguir adelante en el proceso de paz", durante una rueda de prensa en el avión en el que regresó de ese país. Al respecto de la división del pueblo colombiano tras los acuerdos del Gobierno colombiano con las FARC, Francisco señaló que tras muchos años de guerrilla "se acumula mucho, mucho. Mucho odio, mucho rencor, mucha alma enferma. Y la enfermedad no es culpable, llega".

"Estas guerrillas, los paramilitares, la corrupción, cometieron pecados grandes que causaron esta enfermedad del odio", agregó el pontífice al contestar a una de las preguntas de los periodistas. Para el papa, "hay pasos que dan esperanza" y citó el último acuerdo de alto el fuego del Gobierno colombiano con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que agradeció mucho.

"Pero hay algo mas que yo percibí, las ganas de ir adelante con este proceso, que va mas allá de las negociaciones, es un deseo espontáneo y ahí esta la fuerza del pueblo", consideró. A otra de las preguntas, sobre la validez de este proceso de paz, Francisco contestó, como en la homilía de ayer en Cartagena con la que cerró el viaje, que "un proceso solo irá adelante si el pueblo lo acepta". "Si el pueblo no lo acepta, irá adelante solo por un tiempo, más o menos. El protagonista de la pacificación es el pueblo o solo se llegará hasta un cierto punto", agregó. Y aseguró que solo "cuando un pueblo toma el proceso en las manos puede terminar con la guerra".

También hubo tiempo para bromear sobre el golpe que sufrió en Cartagena de Indias, en Colombia, por el que tuvo un corte en una ceja y un hematoma en el pómulo cuando dijo: "Tengo el ojo como compota". Francisco le quitó hierro al asunto y dijo: "Fue solo un momento, fui allí para saludar a los niños, no vi el cristal y boom", relató.