Israel fue el primer país del mundo en poner en marcha el pasaporte COVID. Durante casi un año ha estado en vigor y ha sido necesario presentarlo para acceder tanto a eventos como a espacios públicos. Ya no lo pedirán para entrar en gimnasios, tiendas, bares o restaurantes, aunque se mantendrá para bodas y fiestas. La decisión llega cuando las autoridades han constatado que apenas sirve para frenar la última ola, con récords diarios de contagios por la variante ómicron.
Foto: Un museo en Tel Aviv (JACK GUEZ/AFP)