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La trágica historia de la geisha Cio Cio San se estrenó en el Teatro Real de Madrid en 1907, precedida de una gran fama internacional y con una excelente acogida en los escenarios españoles.
El estreno de esta ópera, una de las más representadas y simbólicas de Puccini, supuso uno de los hitos del japonismo en España, donde la fascinación por el país oriental ya se palpaba en costumbres, moda y arte.
Con motivo del 110 aniversario de la mítica composición, una de las más demandadas por el público, y que retorna estos días al coliseo madrileño; el Museo Thyssen presenta una pequeña muestra sobre el culto a Japón a principios del siglo XX, encarnada en diferentes objetos y pinturas.

Al reclamo de la belleza acudimos todos al Thyssen, al reclamo de colores y sensualidad, al reclamo de decenas de miradas perfectamente definidas que buscaban los primeros espectadores. Cuando te cruzabas con un compañero el comentario era " qué bonita verdad", y es cierto, y esa ere seguro el objetivo de los maestros del renacimiento veneciano, que cinco siglos después haya gente que quiera atrapar esa belleza con su móvil.

Miguel Ángel Buenarroti (Caprese,1475-Roma,1564) fue el primer artista célebre de la Historia. En vida se publicaron dos biografías, que él mismo supervisó con entusiasmo, y se le consideraba un dios en su tiempo. A pesar de la fama, el misterio flota a través de su enigmática personalidad, marcada por la creatividad extrema y la rebeldía.

El documental Michelangelo (estreno el 15 de junio en 66 cines españoles), dirigido por David Bickerstaff, se adentra en algunas de estas incógnitas a través de la visión de expertos mundiales, que nos guían a través del Arte con afán didáctico.

El filme cierra la temporada de "Exhibition on screen", un ciclo que plasma en los cines la vida y obra de los más grandes autores de todos los tiempos, y bucea en las mejores exposiciones internacionales.

Traspasar esta pequeña puerta significa adentrarse en la historia y retroceder hasta el siglo cuarto de nuestra era. Esta catacumba de Domitila, en Roma, tiene 12 kilómetros de pasadizos y algunos conducen a lugares tan impresionantes como éste. Es el mausoleo de un aristócrata que se cree se dedicaba a comprar y distribuir el trigo.