El precio del petróleo no depende solo de los gastos de extracción. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio están encareciendo su transporte por mar. Los petroleros se ven obligados a modificar sus rutas para evitar zonas de riesgo como los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb. Al alargar sus trayectos, aumenta el consumo de combustible y los tiempos de navegación.
Además, los buques deben realizar complejas transferencias de carga, lo que hacen más caros los fletes y los seguros marítimos, que se han disparado hasta un 300%. Todos estos sobrecostes logísticos pueden añadir hasta 35 dólares al precio final de cada barril.
Fotografía: Nicolas Koutsokostas/NurPhoto via Getty Images