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El papa Francisco ha pedido que no se identifique al islam con el terrorismo. Lo hizo el domingo durante el vuelo en el que regresaba a Roma desde Cracovia. Francisco ya había defendido con decisión este concepto cuando manifestó que el mundo está en guerra, pero que "no se trata de una guerra entre religiones". En la rueda de prensa que ha concedido a los medios de comunicación que volaron con él desde Cracovia, incidió en la idea cuando se le inquirió sobre la reciente muerte de un sacerdote francés a manos de dos jóvenes en nombre del islam. Explicó que no le gusta hablar "de violencia islámica ya que todos los días se leen en los periódicos violencias de todo tipo" y también cometidas por católicos. "Sí, yo no hablo de violencia islámica o de violencia católica. Los islámicos no son violentos ni tampoco los católicos. Es como una macedonia, hay de todo", comparó. Para Francisco "en todas las religiones hay un pequeño grupo fundamentalista" y ha asegurado que también hay fundamentalistas entre los católicos. Francisco ha sido contundente: "Creo que no es justo identificar al islam con la violencia. No es justo ni es verdad", ha señalado.

El papa Francisco instó a la Iglesia a abrir sus puertas y a ser "abierta y tierna" con los más débiles, en una homilía dedicada a los religiosos y religiosas en el santuario de san Juan Pablo II en Cracovia. En su cuarta jornada de viaje en Polonia para participar en la XXXI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Francisco dedicó la mañana a visitar algunos de los lugares vinculados a la historia y pontificado de san Juan Pablo II.

"Señor, perdona tanta crueldad": es lo que ha dejado escrito el papa Francisco en el libro de honor del csampo de exterminio. En silencio, caminando y solo, ha cruzado la puerta del campo de concentración de Auschwitz, por debajo del letrero nazi que reza:"El trabajo os hará libres", que también cruzaron más de un millón de personas camino del exterminio entre 1940 y 1945. El pontífice, además, ha saludado a varios supervivientes y a cristianos que ayudaron a los judíos perseguidos.

El papa Francisco ha advertido de que "el mundo está en guerra porque ha perdido la paz" pero ha aclarado que no se trata "de una guerra de religiones" al referirse a los recientes casos de violencia y a los atentados terroristas como el que costó la vida a un cura en una iglesia en Francia. "No tenemos miedo de decir esto: el mundo está en guerra porque ha perdido la paz", ha aseverado ante los 75 representantes de medios de comunicación, entre ellos Efe, que le acompañaban en el avión a Cracovia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud 2016.

El Vaticano ha rebajado las expectativas creadas sobre la posibilidad de que las mujeres puedan administrar sacramentos como el bautismo o el matrimonio. Su portavoz, Federico Lombardi, niega que el Papa hablara de ordenar diaconisas, o de acceder al sacerdocio.

El papa Francisco anunció el jueves su intención de crear una comisión que estudie la posibilidad de que también las mujeres puedan ser diaconisas, el grado de consagración anterior al del sacerdocio y en el que se pueden administrar algunos sacramentos, como el bautismo y el matrimonio, algo que actualmente sólo pueden hacer los hombres.

El papa Francisco ha pedido acoger a los divorciados en el seno de la Iglesia y ha defendido el respeto de los homosexuales y su no discriminación, aunque ha subrayado que sus uniones no pueden ser consideradas matrimonio.

Francisco ha publicado este viernes su exhortación apostólica, Amoris Laetitia (La alegría en el amor), en la que cumple las expectativas de los divorciados. Para ellos, así como otras familias "irregulares", el pontífice pide a la Iglesia Católica que sea más acogedora y menos crítica y marca un camino pastoral para que puedan recibir la sagrada comunión.

En sus reflexiones, Francisco insta a las iglesias a que realicen un discernimiento especial en casos como: divorciados vueltos a casar, matrimonios civiles o parejas que conviven antes de pasar por el altar, porque "no todos están en pecado mortal". Si bien, advierte en el texto, estructurado en nueve capítulos y 325 puntos, no puede esperarse una nueva normativa canónica.