Los secretarios de Estado y de Seguridad Nacional de Estados Unidos, enviados por el presidente Donald Trump en visita oficial a México, han prometido a los representantes del Gobierno mexicano que no habrá deportaciones masivas ni operaciones militares contra los inmigrantes mexicanos, en un intento de aplacar la irritación de su vecino del sur por la restrictiva política migratoria que pretende implantar la nueva Administración estadounidense.
El discurso del odio y la demonización que se ha impuesto en muchos países del mundo, incluidos los democráticos, supone una grave amenaza para la subsistencia de los derechos humanos, ha alertado Amnistía Internacional (AI) en su informe anual.
El Gobierno de Donald Trump ha desvelado este martes las líneas maestras de su política migratoria, entre las que figuranagilizar el proceso legal para la deportación de inmigrantes irregulares, eliminar las exenciones que hasta ahora impedían ciertas expulsiones y la contratación de 15.000 nuevos agentes para reforzar el control de las fronteras, una batería de medidas que abre la puerta a la expulsión masiva de los indocumentados que viven en Estados Unidos.
En el lado mexicano, los migrantes que esperan pasar la frontera se juntan con los deportados, obligados a volver. Del lado estadounidense, los inmigrantes hablan de miedo, mientras las organizaciones de ayuda tratan de ofrecerles asesoramiento legal.
Según la agencia Reuters, Herbert Raymond McMaster es un respetado militar de carrera, conocido por su habilidad táctica y como estratega, aunque algunos observadores señalan que su nombramiento constituye una cierta sorpresa, ya que tiene fama de cuestionar la autoridad de sus superiores, algo que puede casar mal con una Casa Blanca especialmente reacia a las críticas.
De hecho, McMaster no era uno de los favoritos para el cargo; ahora, en cualquier caso, ocupará un lugar central en la política exterior de Estados Unidos, puesto que el asesor de Seguridad Nacional es un cargo independiente -no requiere confirmación por parte del Senado- que se ocupa de coordinar a las distintas agencias de seguridad, así como al Departamento de Estado y al Departamento de Defensa.
Se cumple un mes de la toma de posesión de Donald Trump. Fiel a su estilo, en este tiempo el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha protagonizado varias polémicas y ha visto como la Justicia anulaba su veto a los inmigrantes. En las últimas horas ha recibido críticas por una referencia a Suecia que ha estado a punto de generar un conflicto diplomático.
Segunda etapa del viaje a Europa del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, que se ha reunido en Bruselas con el presidente del Consejo, Donald Tusk, y el de la Comisión, Jean Claude Juncker. Con ambos ha tratado de limar las fricciones surgidas durante las primeras semanas de la nueva administración de Donald Trump.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, ha expresado el "fuerte compromiso" del presidente estadounidense, Donald Trump, con la Unión Europea, y ha garantizado que su país será un "socio total" en la lucha contra el terrorismo.
El primer mes de Donald Trum al frente de Estados Unidos ha estado marcado por la fimra de órdenes administrativas, las diferencias con sus homólogos internacionales, las protestas en la calle y las polémicas con la prensa. La primera llegaba un día después de su toma de posesión, cuando discutió a los medios la cantidad de personas que mostraban las imágenes de este momento respecto a las de Barack Obama. Después se estrenó con un decreto contra el plan sanitario de su antecesor, el 'Obamacare', y, desde entonces, ha firmado más de una veintena. Ente ellos, el más controvertido ha sido el del veto migratorio, que ha quedado paralizado por orden judicial y ha sido contestado en la calle con protestas multitudinarias. Además de todo esto, Trump ha vivido su primera crisis de gobierno, con la renuncia de su asesor de seguridad nacional Michael Flynn a consecuencia de unos contactos no revelados con Rusia, y ha comenzado a establecer relaciones con los presidentes de otras naciones, mostrando abiertamente sus diferencias con su homólogo australiano, Malcolm Turnbull, al que colgó el teléfono o con el mexicano Enrique Peña Nieto, ante el veto migratorio y la construcción de un muro fronterizo.