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El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha llegado este jueves a Orlando para reunirse con familiares de las víctimas de la matanza ocurrida el domingo pasado en una discoteca gay de la ciudad, donde murieron 50 personas, incluido el atacante.

Obama aterrizó poco después del mediodía en el aeropuerto de Orlando, donde tiene previsto pasar cinco horas acompañado del vicepresidente estadounidense, Joseph Biden.

El gobernante se reunirá con familiares de las 49 personas asesinadas en la discoteca Pulse,  la mayoría de ellos hispanos, para "ofrecerles sus condolencias" y transmitir ánimo a los supervivientes, según explicó el miércoles el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en su conferencia de prensa diaria.

Obama también se reunirá con los médicos y sanitarios que atendieron a las víctimas de la masacre, que "actuaron de forma heroica, valiente y en algunos casos sin preocuparse por su propia seguridad" y lograron salvar "docenas de vidas", según Earnest.

En lo que a juegos se refiere, parece que lo hace con nota. Vuelven algunas de las sagas más populares, clásicos renovados y hay también más de una sorpresa inesperada. Una gran sorpresa: el trailer intrigante de Death Stranding; el nuevo juego de Hideo Kojima, el genio detrás de Metal Gear Solid. La mala noticia es que, por unos más y por otros menos, pero por todos habrá que esperar.

Estados Unidos y Venezuela han acordado este martes retomar el diálogo de forma "inmediata" y podrían designarse de nuevo embajadores, inexistentes desde 2010. Así lo han anunciado el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, tras el encuentro de este último con la canciller venezolana Delcy Rodríguez en República Dominicana.

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han sido tensas desde la llegada al poder, en 1999, del ya fallecido presidente Hugo Chávez, mentor y antecesor de Maduro, y desde 2010 las legaciones diplomáticas de ambos países no cuentan con embajadores.

Esa tensión se agravó en marzo de 2015 cuando Obama lanzó un decreto en el que considera al país caribeño una amenaza "inusual y extraordinaria para la seguridad nacional", que además fue prorrogado por el Ejecutivo estadounidense al cumplirse un año de su vigencia.