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Un programa de la televisión de la cadena estatal iraquí Al-Iraqiya es líder de audiencia entrevistando a yihadistas arrepentidos del Estado Islámico, la mayoría condenados a muerte, que vuelven a la escena del crimen. El Ministerio iraquí de Interior ha permitido que las cámaras accedan a las cárceles. Enfundados en un mono amarillo, más de 100 presos se han enfrentado ya a las víctimas y familiares en el lugar del crimen y han pedido perdón ante millones de espectadores. El presentador, Ahmad Hassan, explica que el objetivo es que los yihadistas se percaten de que lo que hacen "está fuera de la ley, las tradiciones y es inhumano". Las confesiones, que son voluntarias, no tienen ningún valor judicial. Amnistía Internacional denuncia que el programa atenta contra los derechos de los condenados.

El primer ministro de Irak, Haidar al Abadi, ha anunciado el final de la guerra contra el Estado Islámico (EI) después de que el Ejército se hiciera con el control de toda la frontera con Siria, el último reducto que el grupo terrorista yihadista mantenía en el país. El subcomandante de las fuerzas iraquíes conjuntas Abdelamir Yarala ha anunciado la recuperación de los últimos territorios que los yihadistas controlaban junto a la frontera siria, en las provincias occidentales de Nínive y Al Anbar, con lo que retomaron el control de 90 pueblos y más de 16.000 kilómetros cuadrados.

Albukamal era el último gran feudo urbano que quedaba en manos de los yihadistas del estado islámico en Siria, en la frontera con Irak. Tropas sirias y aliadas lograron recuperar su control hace unos días y liberar a decenas de civiles. Ahora Siria y sus aliados Rusia e Irán empiezan a lanzar mensajes sobre el inminente final de las operaciones militares y afirman que el estado islámico apenas da sus últimos coletazos. Aunque este analista político advierte de que muchos yihadistas huyeron y pueden reagruparse en otras zonas, incluso en el area rural de Damasco. Es esta zona, en concreto Guta, una de las que más preocupa a Naciones Unidas. En su último informe señala bombardeos intensos a diario y decenas de víctimas civiles. Y a los mensajes triunfalistas la ONU alerta que en el séptimo año de guerra, el éxodo continúa y siete de cada 10 sirios necesitan asistencia humanitaria.

El nuevo gobernador de la provincia septentrional iraquí de Kirkuk, Rakan Said, ha anunciado el hallazgo de varias fosas comunes con más de 400 cadáveres en la comarca de Al Hauiya, liberada de los terroristas del grupo Estado Islámico (EI) el pasado octubre. Las fosas fueron encontradas en la antigua base militar estadounidense de Al Bakara, que fue empleada por los yihadistas para sus ejecuciones extrajudiciales, según unas declaraciones de Said recogidas por varios medios iraquíes.