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"Que se fue con quien no debía y que quiere volver a casa" afirma el británico Jack Lett después de haber combatido en las filas del autodenominado Estado Islámico. Lo mismo hicieron decenas de miles de extranjeros: más de 55.000 calcula Naciones Unidas, contando excombatientes y sus familias. La mayoría malvive ahora en campos de refugiados en el norte de Siria e Irak.

Unas 16 personas han muerto, seis de ellos niños, durante un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y un grupo armado sospechoso de haber participado en los atentados del Domingo de Resurrección en Sri Lanka, en los que murieron más de 250 personas y otras 500 resultaron heridas. En la operación han muerto seis niños, tres mujeres, un civil y seis terroristas, además de causar cinco heridos.

Al menos tres personas han muerto este viernes en una redada policial en Sri Lanka a raíz de una serie de explosiones y un tiroteo entre las fuerzas de seguridad del país y miembros de un grupo armado. Durante la operación, que llega cinco días después de los atentados que acabaron con la vida de más de 250 personas, la policía ha incautado material explosivo, metralla y una bandera del Estado Islámico, el grupo terrorista que reivindicó los ataques.

El DAESH, autodemominado Estado Islámico, se ha atribuido los ataques suicidas contra iglesias y hoteles que han costado la vida a 321 personas en Sri Lanka. El gobierno reconoce que estaban investigando a yihadistas retornados, y hay imágenes de uno de los terroristas entrando en una iglesia con una gran mochila. Los habitantes de Colombo comienzan a enterrar a las víctimas.

Hoy es año nuevo, día de celebración para los kurdos. En el Norte de Siria, en Baghouz, se vive con el deseo de que culmine la derrota del autodenominado Estado Islámico. Sigue la ofensiva kurdo-arabe que está a punto de expulsar al grupo terrorista. Ya no hay combate, pero la victoria aún no es oficial.

Nos lo cuenta la enviada especial de RNE a Siria, Cristina Sánchez.

En Siria, el último bastión del estado islámico, Baguz, ha caído en manos de las fuerzas democráticas kurdas, aunque falta el anuncio oficial de la coalición. El enclave es un lugar devastado, que deja muchas incógnitas, sobre las bajas en esta ofensiva final y sobre el futuro.

En la zona se encuentra la enviada especial de RNE, Cristina Sánchez.

De un momento a otro se espera que las fuerzas democráticas sirias anuncien la derrota definitiva del Estado Islámico en su último reducto de Baguz... A lo largo del día, la enviada especial de Radio Nacial, Cristina Sánchez, ha sido testigo de la salida de decenas de combatientes yihadistas que se han rendido después del asalto al campamento donde se atrincheraban.

Un equipo de RNE ha accedido a una explanada liberada en Baguz, el último bastión del Estado Islámico en el noreste de Siria. La zona está plagada de rudimentarias tiendas de campaña en las que vivían los combatientes y sus familiares, y que han dejado abandonadas. En algunas de ellas han dejado incluso chalecos explosivos. Puede verse una ciudad completamente devastada, fantasma, destruida, esqueletos de edificios en algunas paredes aún las banderas del Estado Islámico pintada, narra en RNE Cristina Sánchez, enviada especial a la zona.

Al cumplirse ocho años del inicio de la guerra en Siria, los países europeos afrontan el regreso de cientos de combatientes del Daesh que se han rendido cuando parece estar próximo el fin del autoproclamado califato terrorista. Uno de ellos, encarcelado en Siria, Hisham al Arabi Maluk, conocido como Abu Marian al Magrib, asegura que no se arrepiente de haber pertenecido a las filas del grupo yihadista. "No me arrepiento, porque no hay nada de lo que arrepentirme", ha asegurado en un testimonio en exclusiva a RNE.