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La policía turca ha llevado a cabo este lunes un importante operativo en varios puntos de Estambul en busca del supuesto terrorista que atacó en Nochevieja el club "Reina", donde murieron 39 personas. La principal acción fue el registro de una vivienda en el barrio estambulí de Zeytinburnu, donde un hombre saltó de una ventana a la calle, donde fue detenido, aunque, según informa el periódico Cumhuriyet en su versión electrónica, este hombre no es el supuesto terrorista, y los agentes proseguían con la búsqueda en ese mismo barrio. El operativo policial incluyó el uso de helicópteros, mientras que numerosas calles de Estambul fueron cerradas al tráfico.

Varios diarios electrónicos turcos publicaron hoy fotos del supuesto terrorista, incluida una imagen como si fuera un "selfi", de un hombre que parece ser el buscado. La policía busca desde la madrugada del domingo al sospechoso que asaltó con un rifle automático el club nocturno "Reina", donde asesinó a 39 personas y causo heridas a 69. El grupo terrorista Estado Islámico (EI) ha reivindicado el atentado contra la discoteca, una de las más exclusivas de Estambul. La policía turca sospecha que el supuesto atacante es un hombre de Asia, bien de la región china de Xinjiang (de mayoría musulmana), de Uzbekistán o de Kirguizistán.

La policía turca ha llevado a cabo este lunes un importante operativo en varios puntos de Estambul en busca del supuesto terrorista que atacó en Nochevieja el club "Reina", donde murieron 39 personas. La principal acción fue el registro de una vivienda en el barrio estambulí de Zeytinburnu, donde un hombre saltó de una ventana a la calle, donde fue detenido, aunque, según informa el periódico Cumhuriyet en su versión electrónica, este hombre no es el supuesto terrorista, y los agentes proseguían con la búsqueda en ese mismo barrio. El operativo policial incluyó el uso de helicópteros, mientras que numerosas calles de Estambul fueron cerradas al tráfico.

Varios diarios electrónicos turcos publicaron hoy fotos del supuesto terrorista, incluida una imagen como si fuera un "selfi", de un hombre que parece ser el buscado. La policía busca desde la madrugada del domingo al sospechoso que asaltó con un rifle automático el club nocturno "Reina", donde asesinó a 39 personas y causo heridas a 69. El grupo terrorista Estado Islámico (EI) ha reivindicado el atentado contra la discoteca, una de las más exclusivas de Estambul. La policía turca sospecha que el supuesto atacante es un hombre de Asia, bien de la región china de Xinjiang (de mayoría musulmana), de Uzbekistán o de Kirguizistán.
 

Una cadena de atentados ha sacudido Bagdad y ha causado al menos 43 muertos y decenas de heridos, coincidiendo con la visita oficial a Irak del presidente francés, François Hollande. El autodenominado Estado Islámico ha reivindicado el más mortífero de los ataques. Tres de las explosiones tuvieron como objetivo la comunidad chií y se han cobrado 36 muertos y 74 heridos. Dos de ellas tuvieron lugar en el barrio de Ciudad Sadr, una zona humilde de mayoría chií a las afueras de la capital iraquí. 

A última hora del día, hombres armados provistos de chalecos explosivos han atacado dos comisarías de policía en la ciudad de Samarra, en el centro del país, matando al menos a siete agentes, según han confirmado fuentes de Seguridad a Reuter. El golpe más grave, reivindicado por el grupo yihadista EI, ha matado al menos a 32 personas y herido a otras 65, algunas de ellas de gravedad, cuando un coche bomba explotó en una plaza abarrotada a las puertas de un mercado en un populoso distrito de la capital. Un comunicado del EI, difundido a través de la agencia Amaq, vinculada a los yihadistas, afirmó que ese ataque fue perpetrado por un suicida y tenía como blanco a los musulmanes chiíes, a los que el grupo extremista suní trata como "renegados".

Menos de 24 horas después del atentado de Estambul, Turquía responde bombardeando desde el aire al Dáesh en Siria. Aviones no identificados mataron este lunes a tres destacados líderes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y a cinco combatientes en el norte de Siria, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. El bombardeo se produjo en una carretera entre los pueblos de Sarmada y Bab al Haua, en la provincia de Idleb y a pocos kilómetros de la frontera entre Siria y Turquía, según un comunicado de la ONG.

La intervención de Turquía en la guerra de Siria, país con el que comparte una extensa frontera, ha recrudecido las represalias del Estado Islámico contra suelo e intereses turcos, así como de facciones extremistas. Este incremento del número de atentados se suma al ya enquistado conflicto que Ankara mantiene con los nacionalistas kurdos del PKK, origen de la mayoría de los ataques terroristas en Turquía. La escalada de violencia e inseguridad compromete la industria turística y otras actividades económicas, así como genera un estado de opinión crispado entre la población.

El autodenominado Estado Islámico ha reivindicado la autoría del atentado en Estambul de la pasada Nochevieja en el que 39 personas murieron asesinadas. En un comunicado difundido a través de internet, el grupo terrorista afirma que el autor de la matanza, que sigue huido, es un "heroico soldado del califato" que "golpeó una de las más famosos discotecas donde los cristianos celebran su fiesta apóstata". En el texto, cuya veracidad no ha podido ser comprobada, se detalla que el terrorista usó granadas y una ametralladora y causó unas 150 víctimas entre muertos y heridos. El EI afirma que esta acción es en "venganza" por los bombardeos contra musulmanes que efectúa Turquía en territorio sirio, por lo que acusa al gobierno de Ankara de ser "servidor de la Cruz".

Turquía apoya a las facciones rebeldes en Siria y desde agosto pasado participa con carros de combate y aviones de guerra en una operación para combatir al EI en el norte del país vecino. "Que el Gobierno apóstata de Turquía sepa que la sangre de los musulmanes que se está derramando por los bombardeos de sus aviones va a convertirse en fuego en su propia casa", se indica en el texto del grupo yihadista.

El Dáesh ha retomado la ciudad siria de Palmira hace diez días, pero en general, está retrocediendo en el territorio que dominaba en Siria e Irak; en dos años calculan que ha perdido más de 50.000 combatientes y una cuarta parte del terreno. A medida que pierde territorio aumentan sus atentados fuera de su autoproclamado califato: en 2014 atentaron en 13 países y en 2015, en 28.

"Conseguí escapar, y antes de llegar a un lugar seguro mi amiga pisó una mina y pude oir sus gritos de dolor mientras fallecía. Fue lo peor que he oído en todo mi vida". Así relata su fuga de las garras del Dáesh la refugiada yazidí Lamiya Aji Bashar ante el Parlamento Europeo (PE). Sus palabras resuenan en la ceremonia de entrega este martes del premio Sájarov 2016 a la Libertad de Conciencia, que este año Lamiya comparte con Nadia Murad, otra refugiada yazidí.

"cuando el Dáesh llegó mataron a todos los hombres. Yo tenía 15 años, nos separaron de las mujeres mayores y las mataron. Me compraron y vendieron cuatro veces. El último fue un médico iraquí (...) Nos torturaba todos los días. Violaba a niñas de nueve años, y a mí también", explica la joven de 19 años y algunos asistentes no pueden contener las lágrimas. Nadia, de 23 años, añade cómo su madre fue asesinada por ser "demasiado mayor para ser vendida, sin valor en el comercio de mujeres".

Lamiya huyó junto a una compañera de cautiverio a través de un campo minado. Un mal paso acabó con la vida de su amiga, como ha relatado, y la dejó ciega. Pero también abrió una puerta que ha convertido su voz "en la voz de todos los yazidíes ante el mundo". En Alemania pudo ser intervenida para recuperar la visión de un ojo y emprender el activismo, junto a Nadia, para "ser la voz de los que no tienen voz".

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha advertido este martes, en su último discurso sobre seguridad nacional, de que estigmatizar a los musulmanes y actuar como si el país estuviera en guerra con el Islam envalentonaría a los grupos extremistas y tendría un coste humano y moral para Estados Unidos, en una clara alusión a la retórica de su sucesor, Donald Trump.

"Nosotros no imponemos test religiosos como prueba por la libertad", ha dicho Obama en su último discurso sobre seguridad nacional, en Tampa (Florida).

El mandatario saliente se refería así a la polémica propuesta del presidente electo de EE.UU., que asumirá el poder el próximo 20 de enero, de someter a los inmigrantes de ciertos países, muchos de ellos con mayoría musulmana, a una "supervisión extrema" basada en "test ideológicos".

"Somos un país que ha derramado sangre contra ese tipo de discriminación y normas arbitrarias", ha subrayado Obama, sin nombrar en ningún momento a Trump.