Las columnas barrocas del baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, envuelven la pequeña figura del papa que decidió dejar de ser papa. Miles de personas han guardado largas colas para despedirse de Benedicto XVI o llevarse un recuerdo en su teléfono móvil.
El primer en acudir a la Basílica, antes de que abriera al público, ha sido el presidente de la República, Sergio Mattarella. Uno de los jefes de estado invitados oficialmente al funeral del jueves, junto al presidente alemán. También hemos visto a una emocionada Giorgia Meloni despedirse de Benedicto XVI.
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