El pan es un asunto de estado en la mayoría de los países del Norte de África. La subida de las populares hogazas ha provocado revueltas sociales e incluso las Primaveras Árabes de hace una década. Por ello, para evitar conflictos sociales, muchos gobiernos magrebíes subvencionan el pan. Libia, Argelia y Marruecos compraban, hasta ahora, millones de toneladas a Ucrania y Rusia. Pero la guerra y la fuerte sequía de los últimos meses en la región han empeorado la situación. El trigo es también el principal ingrediente de la dieta africana. La subida de los cereales y de la gasolina para su distribución pone en peligro la seguridad alimentaria de países del cuerno de África que ya están en riesgo de hambruna.
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