Vivió en la Córdoba califal del siglo X, y fue reconocida por su extraordinario talento en matemáticas y astronomía. Trabajó en la famosa biblioteca de Medina Azahara, donde no solo copiaba y corregía manuscritos, sino que también realizaba complejos cálculos astronómicos y geométricos. Su precisión y conocimiento la hicieron destacar entre los eruditos de la corte de Abderramán III y Al-Hakam II, y se la describe como una mujer con “conocimiento universal”. Su legado simboliza la presencia femenina en la ciencia árabe andalusí y el papel decisivo de las mujeres en la preservación y desarrollo del conocimiento en la Edad Media.
Antonio Manuel Vargas Ureña, profesor de Matemáticas (UNED).