En Bélgica no hay ningún sorteo parecido a la Lotería de Navidad española, pero este año el organismo que tiene el monopolio de las loterías y juegos de azar ha sacado dos nuevos productos vinculados a las fiestas de Navidad. Son lo que en España conocemos como "rasca".
Uno, la diversión de la Navidad cuesta 2 euros y reparte cien premios de dos mil euros.
El otro, el calendario millonario, es un cartón que cuesta 20 euros con 24 casillas para rascar, una cada día entre 1 y el 24. Hay premios diarios y uno, el gordo, de 1 millón, el día de Navidad. Una cantidad, no muy grande en comparación con lo que reparten algunos otros sorteos, juegos en línea o rascas que hay a lo largo del año, como la Lotto, que habrá un sorteo extraordinario, o el Euromillón.
En octubre, un ciudadano belga ganó 168 millones con el Euromillón. Dijo que lo compartiría con los más necesitados. Los medios de comunicación se vieron desbordados con las peticiones.
En Asturias, el municipio de Villaviciosa ha programado una ruta por los escenarios donde se rodó el anuncio de la lotería de Navidad de este año. muy popular por su tradición sidrera.
La Lotería de Navidad es uno de los sorteos más populares y que más recauda en España. Pero no es un juego que tenga muchos imitadores más allá de nuestras fronteras, salvo un sorteo similar en Colombia y otro en Italia. En países donde ni siquiera se celebra la Navidad, como puede ser Marruecos, no hay nada comparable.
En Italia no hay un sorteo como 'El Gordo' de la Lotería de Navidad español. Lo más parecido es un sorteo que se celebra el 6 de enero, que es también festivo y cuyo primer premio recibe cinco millones de euros.
El proceso de fabricación de los décimos de lotería del sorteo extraordinario de Navidad empieza siete meses antes en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Para la elaboración de las 165 series de 100.000 billetes que este año forman el sorteo de Navidad se han necesitado 486 bobinas de papel y 280 kilogramos de tinta. Todo bajo fuertes medidas de seguridad para evitar fraudes. El papel donde se imprimen los billetes también es clave. En estas máquinas el décimo se van impregnando de cada uno de los colores. Se usa una tinta invisible al ojo humano pero que sí capta una lámpara ultravioleta.