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Miles de personas han marchado hoy por las calles de Santiago de Compostela para protestar contra la ola de incendios que la pasada semana arrasó Galicia y por la que han pedido responsabilidades y dimisiones en el Gobierno gallego, incluida la del propio presidente autonómico, Alberto Núñez Feijóo.
Durante el fin de semana pasado más de 250 incendios en distintos puntos de Galicia provocaron la muerte de cuatro personas y dejaron un balance provisional de 35.500 hectáreas calcinadas.
La manifestación, a la que han asistido, entre otros, los líderes de En Marea, Luis Villares, y BNG, Ana Pontón, ha partido superado el mediodía de la alameda de la capital gallega, y discurrido por las calles del centro histórico compostelano hasta desembocar en la icónica Praza de Quintana.

Más de 100 incendios han afectado el noroeste de la península ibérica. Fuego y desolación en Galicia y Asturias, las zonas más afectadas; así como localidades de Castilla y León. Cuatro personas han perdido la vida en nuestro país. Sin olvidar el desastre devastador sufrido en Portugal con un centenar de incendios y más de 40 fallecidos. Según investigaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil los primeros indicios apuntan a intencionalidad en gran parte de estos incendios. Un equipo de Informe Semanal se ha trasladado a las zonas más afectadas para reconstruir con las víctimas el relato de una tragedia que ha conmocionado a España.

Uno de los efectos colaterales de los incendios que han arrasado Galicia estos días puede padecerlo la industria marisquera. La lluvia podría arrastrar las cenizas hasta los ríos, y estos llevarlas al mar y acabar en las rías donde se cultivan almejas y mejillones. Los mariscadores temen que se arruine la campaña de Navidad. Está en juego el trabajo de 800 familias.

La colaboración ciudadana ha permitido la primera detención por parte de la Guardia Civil de un presunto incendiario en el Ayuntamiento de los Blancos, en Ourense. La Guardia Civil investiga posibles acciones coordinadas durante la ola de incendios del domingo y pide a los ciudadanos que continuen aportando pistas y pruebas para detener a los incendiarios.

Volver a la normalidad no es fácil. En Pontecaldelas (Pontevedra) tienen problemas en el suministro de agua. Muchos vecinos siguen sin agua en este pequeño ayuntamiento donde el fuego arrasó mangueras y tuberías de conducción. Con la situación ya mucho más controlada, se evalúan los daños, que también han afectado a la red telefónica en el municipio de As Neves.

Galicia intenta poco a poco recuperar la normalidad tras seis días de lucha encarnizada contra el fuego. Un foco permanece activo en Ourense en el concello de A Gudiña, el resto de incendios han sido estabilizados y controlados, según datos de la Xunta.

Montes arrasados, casas carbonizadas y vecinos que lo han perdido todo. El panorama días después es desolador y, por ejemplo, en la localidad lucense de Cervantes, en pleno corazón de la Reserva Natural de Os Ancares, las llamas han consumido zonas de alto valor ecológico y natural, con castaños centenarios que han sido pasto de las llamas y han puesto en peligro hábitats de animales amenazados como el oso pardo o el urogallo.

La localidad de Carballeda de Avia, en Ourense, ha sido una de las más afectadas por la oleada de incendios vivida en Galicia. De allí era una de las cuatro víctimas mortales y de allí tuvieron que ser desalojados cerca de 500 vecinos. Pasado el peligro, han vuelto a sus casas y se han encontrado un panorama desolador porque el 70 por ciento de la superficie del pueblo ha quedado arrasada.