Marco Polo partió de Venecia hacia Asia en el siglo XIII. Atravesó Persia, Mongolia y China, y acabó convirtiéndose en emisario del mismísimo Kublai Kan. Pero Marco Polo no solo viajó: también lo contó. Sus descripciones sobre Pekín, el Gran Kan y las riquezas de Oriente cambiaron para siempre la mentalidad de los europeos. Sin embargo, su fama va acompañada de la polémica: ¿dijo siempre la verdad? Para muchos, es el gran explorador de la Edad Media. Para otros, un gran fabulador.
El arte europeo reflexiona sobre la belleza, la moda y la memoria en tres exposiciones. El Louvre explora los cánones estéticos; Braşov revive su pasado glamuroso de los años 20; y en Berlín, Klára Hosnedlová transforma un espacio industrial en un refugio íntimo cargado de historia personal.
Más información en el blog "Canal Europa" de RTVE https://blog.rtve.es/europa/2025/09/belleza-elegancia-memoria-en-paris-brasov-berlin-podcast.html
Sísifo
Empujar eternamente una roca cuesta arriba para verla caer una y otra vez, durante toda la eternidad. Ese es el castigo que Zeus impone a Sísifo, y esa imagen se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la cultura occidental, una metáfora de la vida El ser humano, sin gloria ni tragedia, condenado al esfuerzo inútil. Pero también a la resistencia. La cuestión es, ¿por qué le impone ese terrible castigo?
Homero lo menciona en el canto XI de la Odisea, cuando Ulises desciende al Hades. Allí lo ve sudoroso, cubierto de polvo, empujando su roca sin descanso. Lo acompañan otros condenados, como Ticio o Tántalo, pero es Sísifo quien más nos interpela. Porque no es un héroe ni un semidiós. Es un hombre. Rey de Corinto, símbolo de lo humano, de lo demasiado humano.
Y por eso fascinó también a Unamuno (recitado por Luis Alberto de Cuenca) y a Albert Camus, que lo convirtió en protagonista de una de sus obras filosóficas más célebres: El mito de Sísifo. Camus ve en él al hombre moderno. Por eso concluye con una de las frases más célebres de la filosofía contemporánea: “Hay que imaginar a Sísifo feliz”.
En este episodio de Locos por los clásicos, nos asomamos al infierno mítico para ver el castigo eterno de Sísifo.
Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos, les ponemos música actual. La banda sonora de El mito de Sísifo está formada por “Like a Rolling Stone” y “Gates of Eden” de Bob Dylan.
En la imagen “Sísifo” de Tiziano (1576)
Fede Cardelús y la historiadora María José Rubio recuerdan la historia de la pintora María Blanchard, una de las grandes figuras del cubismo internacional.
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90 años de historia en movimiento. Con motivo del 90 aniversario del Parque Móvil del Estado, la exposición ‘Historia en Movimiento’ repasa la evolución de este organismo encargado de gestionar los desplazamientos oficiales de los diferentes ministerios y organismos públicos, a la vez que recorre la historia de España. La muestra acoge una treintena de vehículos, algunos utilizados por personalidades clave del Estado. Además, recrea algunos talleres y oficios que se desarrollaron durante décadas en esas instalaciones.
Viaje emocional por los comics de Paco Roca. El Instituto Cervantes de Madrid ofrece un recorrido por el universo creativo de Paco Roca, uno de los autores de novela gráfica más reconocidos y premiados internacionalmente. El artista, con sus dibujos, reflexiona sobre temas tan personales como el dolor y la incertidumbre ante enfermedades como el alzhéimer, la importancia de la memoria del pasado de nuestro país o la recuperación de los recuerdos familiares.
Harriet Tubman, La Moisés de la Libertad
Harriet Tubman nació esclava en Maryland hacia 1822 con el nombre de Araminta Ross. Desde niña conoció los golpes, el hambre y la ausencia de libertad. Una herida brutal en la cabeza le dejó secuelas de por vida, pero también la convicción de que Dios la guiaba con visiones. En 1844 se casó con John Tubman, un hombre libre, y adoptó el nombre que la haría eterna. En 1849, temiendo ser vendida al sur, huyó sola de noche siguiendo la Estrella del Norte hasta alcanzar Filadelfia y la libertad. Pero no se conformó: regresó al sur una y otra vez para rescatar a familiares y desconocidos, guiándolos a través del Ferrocarril Subterráneo. Nunca perdió a un fugitivo. La llamaban “Moisés” y había carteles con recompensas por su captura, pero siempre escapaba disfrazada, cantando himnos como señales secretas. Durante la Guerra Civil, fue enfermera, espía y estratega; en 1863 dirigió la expedición del río Combahee y liberó a más de setecientos esclavos en una sola noche, algo inédito para una mujer en Estados Unidos. Tras la guerra, en Auburn, Nueva York, luchó por el sufragio femenino y cuidó a los más pobres. Murió en 1913, con honores militares, como símbolo de coraje y pionera de la libertad.
El Egipto de Eduard Toda. El Museo Arqueológico Nacional en Madrid acoge hasta el 5 de octubre 'El Egipto de Eduard Toda. Un viaje al coleccionismo del siglo XIX'. Nos asomamos a una exposición dedicada a este diplomático catalán y a su colección de más de 1.350 antigüedades egipcias.
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La necesidad del ocio
Vivimos creyendo que parar es perder el tiempo, la mejor manera de emplear el tiempo es parar de vez en cuando. Los clásicos reivindican un ocio, como escribió Cicerón, “cum dignitate” es decir, un ocio enriquecedor.
El ocio que reivindican los clásicos no es tirarse en el sofá haciendo zapping, sino cambiar de actividad. Hacer algo que nos inspire, que nos relaje sin vaciarnos. Como decía Séneca, en su tratado “Sobre el ocio”, hay en nosotros una curiosidad natural, un impulso por descubrir, contemplar, aprender. No es un vicio perder el tiempo viajando, leyendo o simplemente mirando, como lo del cuadro de Hopper en la imagen: es cumplir con lo que somos. La naturaleza nos ha hecho espectadores del mundo, y a veces, para poder verlo de verdad, hace falta parar.
En este “Locos por los clásicos” exploramos esa idea del “otium” que es más necesaria que nunca. Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos, les ponemos música actual. La banda sonora de “La necesidad del ocio” está compuesta por "Watching the Wheels" de John Lennon, "Take it Easy" de Eagles y "Experience" de Ludovico Einaudi.
La imagen corresponde al cuadro “Gente al sol” de Edward Hopper (1960)
Durante décadas la Filmoteca Española ha guardado en sus sótanos seis mil latas con rodajes del NODO que nunca se emitieron. Hay de todo: deportes, toreo, retratos costumbristas y muchas imágenes del dictador Francisco Franco.
La serie documental se estrena hoy en La1 de TVE, después de La Revuelta.
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Durante más de cuatro siglos, Rosellón y Cerdaña formaron parte de la Monarquía Hispánica y compartieron con Cataluña una lengua, unas costumbres y una viticultura común.
La cesión de estos territorios a Francia en 1659 no borró esos lazos, que seguían siendo intensos a finales del siglo XVIII. Pero en 1793, tras la ejecución de Luis XVI, España y Francia entraron en guerra. La contienda, librada en toda la frontera pirenaica, llevó a los ejércitos hasta Bayona, Perpiñán, Figueras o Irún.
El conflicto dejó una huella profunda en el viñedo: se requisaron grandes volúmenes de vino y aguardiente, se aplicó la política de tierra quemada y quedaron bloqueados puertos clave como Barcelona y Tarragona.
Sin embargo, la recuperación fue rápida. Y, más allá de la frontera política, la cultura enológica mantuvo unidos a ambos lados de los Pirineos.
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Isadora Duncan: la mujer que bailó contra el mundo
En Londres primero, y más tarde en París, Isadora Duncan se presentó sin más armas que su cuerpo descalzo y un vestido vaporoso que evocaba las túnicas de la Grecia antigua. No era un disfraz arqueológico, sino un manifiesto. Ella decía que el arte verdadero debía volver a los orígenes, a la pureza de las figuras que bailaban en los frisos del Partenón. En un tiempo en que la danza estaba gobernada por la rigidez del ballet clásico —pies en punta, corsés férreos, coreografías geométricas—, Isadora apareció como un relámpago. Descalza, ligera, casi desnuda, movía los brazos con ondulaciones que parecían ríos. Su danza no obedecía a la técnica, sino a la música interior. La muerte, como si hubiera esperado el momento más teatral, la encontró en Niza. Era septiembre de 1927. Isadora subió a un Bugatti descapotable, conducido por un joven mecánico italiano. Llevaba al cuello una bufanda de seda roja larguísima, regalo de una amiga. Cuando el coche arrancó, la bufanda se enredó en la rueda trasera. De un tirón brutal, Isadora fue estrangulada. Tenía 50 años. Murió en segundos, de la manera más literaria y absurda posible. Alguien escribió entonces: “Una bufanda mató a la mujer que hizo del aire su elemento”.
Maestro, dirigente político y sindical, escritor, traductor del ruso, conseller de la Generalitat durante la guerra civil... Andreu Nin Pérez (1892-1937) fue todo eso, pero ha pasado a la historia, sobre todo, por su secuestro y asesinato a manos de sus teóricos compañeros de armas. Para algunos autores, su desaparición constituye la cara oscura de la ayuda que la Unión Soviética prestaba al bando republicano. Nin fue uno de los fundadores del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), que apoyaba el programa y los logros de la Revolución Rusa, pero condenaba su deriva estalinista tras la muerte de Lenin. Esta disidencia encontró no solo el rechazo de la URSS; también del Partido Comunista de España y el Partit Socialista Unificat de Catalunya, que acusaron falsamente al POUM de estar al servicio de Franco. En este documental, con guion de Luis Zaragoza y realización de Miguel Ángel Coleto, intervienen los especialistas Pelai Pagès, autor del libro 'Andreu Nin, una vida al servicio de la clase obrera'; José Luis Martín Ramos, que ha escrito obras como 'Guerra y revolución en Cataluña, 1936-1939'; Andy Durgan, autor, entre otros, de 'Comunismo, revolución y movimiento obrero en Cataluña, 1920-1936'; y Fernando Hernández Sánchez, responsable de títulos como 'Guerra o revolución: el Partido Comunista de España en la guerra civil'. El programa se completa con testimonios de colaboradores de Nin conservados en el Archivo RTVE.
Entramos en los estudios donde se graba la serie de TVE "La Promesa" con un doble objetivo. Por un lado comprobar cómo era la vida de las mujeres en 1915 a través de las actrices que las representan. Por otro, hablar con las mujeres que hacen posible esta serie, tanto las mismas actrices como las que están detrás de las cámaras, muchas de ellas en profesiones tradicionalmente masculinizadas.
Por las buenas