Groenlandia es la isla más grande del mundo, con una extensión que es aproximadamente cuatro veces el tamaño de España. No obstante, está muy poco poblada y cuenta con apenas 57.000 habitantes, una población similar a Huesca o Ávila.
Ahora, Estados Unidos busca hacerse con esta isla del ártico y, mientras tanto, Groenlandia y Dinamarca mandan un mensaje claro: este territorio no está en venta. En este contexto, ¿cuál puede ser su futuro?
Comprar la isla, invadirla militarmente o llegar a un acuerdo. Estos son los tres escenarios que podrían darse para que Estados Unidos pueda controlar Groenlandia. Donald Trump insiste con que no contempla ninguna posibilidad que no sea quedarse con la isla, de soberanía danesa, e insiste en que lo hará por las buenas o por las malas.
Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia celebrarán este miércoles un encuentro clave en la Casa Blanca, en Washington, en medio de las crecientes tensiones por el interés del presidente Donald Trump de hacerse "de una forma u otra" con la isla ártica, de soberanía danesa. El líder groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ya ha avisado de que, si tuviera que escoger entre uno u otro país, elegiría seguir vinculado a Copenhague.
El ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen y la titular de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, se reunirán con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio en un cónclave en el que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ejercerá de anfitrión.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha tildado este martes de "inaceptable" la presión de Estados Unidos para hacerse con Groenlandia, hasta el punto de reconocer que "lo más difícil está por venir". La situación es "muy grave", ha admitido la política, para insistir con que "Groenlandia es una parte del Reino de Dinamarca".
Trump ha dicho que quiere apoderarse de Groenlandia por las buenas o por las malas. Su secretario de Estado, Marco Rubio, se va a reunir este miércoles con representantes de Dinamarca, país que ostenta la soberanía en la isla, y miembros del Gobierno local.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha confirmado que hará de anfitrión en el encuentro, del que nadie se atreve a vaticinar un resultado.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha considerado este lunes que el presidente estadounidense, Donald Trump, "está haciendo lo correcto" para la OTAN al exigir a los países miembros a "gastar más" en defensa, y ha adelantado que la organización trabaja en los próximos pasos para fortalecer la seguridad en el Ártico por el "riesgo" de que Rusia y China se vuelvan más activos en la zona, en medio de la amenaza del republicano de hacerse con Groenlandia, territorio autónomo danés.
"Todos los aliados coinciden en la importancia del Ártico y su seguridad, porque sabemos que con la apertura de las rutas marítimas existe el riesgo de que Rusia y China se vuelvan más activos", ha dicho Rutte en una rueda de prensa en Zagreb junto con el primer ministro croata, Andrej Plenkovic.
Rutte ha agregado que, como alianza y especialmente junto a los países limítrofes con la región, se ha concluido que la defensa colectiva es crucial y que es necesario hacer todo lo posible para proteger el Ártico. "Se trata de una parte vital del territorio de la OTAN", ha agregado, y ha destacado la convicción de que los aliados "están trabajando en la dirección correcta".
El ártico se derrite. Lo que para los científicos es una señal de alarma, en la geopolítica mundial supone dominar las rutas marítimas que el calentamiento global mantiene abiertas durante más meses cada año. Colocándonos sobre el Polo Norte, Groenlandia desvela su posición estratégica. La ruta del mar del Norte está casi toda bajo control ruso y EE.UU. quiere ampliar el suyo sobre la única alternativa, la ruta noroeste. "Ahora hay barcos chinos y rusos por todas partes", dice Trump. Pero el Ártico también es un yacimiento sin explotar. Washington calcula que bajo el hielo aguarda la gigantesca cantidad de 31 mil millones de barriles de hidrocarburos. Pero además, el hielo tapa la nueva fiebre del oro, las tierras raras. EE.UU. las necesita para fabricar tecnología y China controla el 80% de la producción mundial. Hasta ahora Groenlandia ha impedido el acceso a empresas chinas y Trump quiere asegurarse de que eso siga siendo así.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a defender la integridad territorial de Dinamarca, así como el derecho de los venezolanos a "elegir un futuro democrático sin injerencias externas".
Sánchez ha subrayado que España no puede aceptar la amenaza a la "integridad territorial de un Estado europeo", que es también "aliado de la Alianza Atlántica".
"Es relevante que se escuche la voz clara de España a la hora de denunciar la amenaza a la integridad territorial de un estado europeo y de un estado que es aliado de la Alianza Atlántica, como es el caso de Dinamarca. No podemos aceptarlo ni como país, ni como Gobierno", ha indicado en la inauguración este jueves de la Conferencia de Embajadores.
Asimismo ha asegurado que "España seguirá haciendo todo lo necesario en defensa del pueblo venezolano, de su soberanía, de su derecho a elegir un futuro democrático sin injerencias externas". "El futuro de Venezuela quien tiene que decidirlo son los venezolanos", ha incidido.
FOTO: Pedro Sánchez interviene en la inauguración este jueves de la Conferencia de Embajadores. EFE/ Zipi Aragón
Como el resto del planeta, la política española no ha salido del sobresalto en Venezuela y ya ve venir el conflicto en Groenlandia. Para el Gobierno socialista, el mensaje en los dos frentes es el mismo: respeto a la legalidad internacional.
Los partidos a su izquierda reclaman a la Unión Europea firmeza contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El PP no condena la intervención en Venezuela y se alinea con los líderes europeos en el apoyo a Dinamarca.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha confirmado este miércoles el interés de su Gobierno en hacerse con Groenlandia. Esta es una vieja aspiración del presidente Donald Trump. Lo ocurrido en Venezuela cambia las expectativas y ahora, la posibilidad de una toma de la isla por la fuerza parece más factible.
Según el investigador principal del Real Instituto Elcano, Ignacio Molina, no se puede saber si EE.UU. ha tomado ya la decisión de apropiarse de Groenlandia "por las buenas o por las malas". Molina destaca que "el peor escenario sería una agresión militar" ya que "supondría el fin de la OTAN". Otra de las opciones es la compra de la isla o la compra del votante, ya que Groenlandia "tiene reconocido el derecho a la autodeterminación".
El investigador explica que este es "el flanco más débil" y que después de una hipotética independencia de Groenlandia, la isla podría iniciar un proceso de "libre asociación con Estados Unidos" como "Micronesia, Palau y Marshall" donde la seguridad y la defensa dependen de EE.UU. "Este es el planteamiento menos agresivo, más realista, que maneja la diplomacia americana", afirma Molina.
Por otro lado, pone de relieve el pequeño tamaño de Dinamarca como estado. El país nórdico no podría resistir solo a la presión estadounidense y, por eso, Molina cree que es hora de europeizar la cuestión.
"Necesitamos Groenlandia", ha vuelto a repetir el presidente norteamericano, Donald Trump, para quien el Ártico, dicen los expertos, representa para el Estados Unidos de hoy lo que África para la Europa del siglo XIX, "un espacio que conquistar y descubrir". Para Estados Unidos Groenlandia está en su esfera de influencia, suficientemente lejos de Dinamarca o la Unión Europea y suficientemente cerca del territorio norteamericano, cuyos mandatarios desplegaron hace décadas distintas bases militares. Enfrente, Washington tiene a Copenhague, que no querrá romper la relación para establecer algún tipo de escisión de soberanía o algún tipo de acuerdo de colaboración con Estados Unidos por el que todos los asuntos de defensa y extracción de minerales se decidan en la Casa Blanca.
El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, ha defendido en Las Mañanas de RNE el papel de España como “puente” en la crisis venezolana y ha reiterado la disposición del Gobierno a facilitar una mediación “siempre que las partes lo consideren útil”. España, ha subrayado, apuesta por “un diálogo amplio entre gobierno y oposición, una solución pacífica, democrática y genuinamente venezolana”, y rechaza cualquier vía de fuerza o injerencia externa. “El papel de España en América Latina nunca es incendiar fuegos, es unir actores”, ha afirmado, recordando además los fuertes vínculos humanos entre ambos países.
Albares ha sido especialmente contundente al reivindicar el derecho internacional frente a actuaciones unilaterales y a intereses sobre los recursos naturales de Venezuela. “Los recursos naturales son parte de la soberanía de un Estado. Los recursos de Venezuela son del pueblo venezolano”, ha señalado, advirtiendo de que lo ocurrido en Caracas es “un precedente muy peligroso para el orden mundial basado en reglas”. En este contexto, ha alertado también sobre cualquier intento de cambiar fronteras por la fuerza, y ha sido tajante al referirse al intento estadounidense de apropiarse de Groenlandia: “Los territorios no cambian de mano caprichosamente” y “hay un pueblo groenlandés que se ha expresado claramente y tiene derecho a decidir”, ha subrayado, mostrando la plena solidaridad de España con Dinamarca.
En clave europea, el ministro ha defendido un “rearme moral” y un salto hacia una mayor soberanía política, económica y estratégica de la UE ante los desafíos globales, desde Ucrania hasta las tensiones geopolíticas con Estados Unidos, Rusia o China. “Una agresión es una agresión, la haga quien la haga”, ha afirmado, insistiendo en que el problema de la seguridad europea “no son los aliados, es la agresión rusa”. Para Albares, el momento actual exige una Europa más unida y con voz propia: “El multilateralismo no es una idea bonita, es la base de las relaciones pacíficas y estables entre Estados”.
El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, ha defendido en Las Mañanas de RNE el papel de España como “puente” en la crisis venezolana y ha reiterado la disposición del Gobierno a facilitar una mediación “siempre que las partes lo consideren útil”. España, ha subrayado, apuesta por “un diálogo amplio entre gobierno y oposición, una solución pacífica, democrática y genuinamente venezolana”, y rechaza cualquier vía de fuerza o injerencia externa. “El papel de España en América Latina nunca es incendiar fuegos, es unir actores”, ha afirmado, recordando además los fuertes vínculos humanos entre ambos países.
Albares ha sido especialmente contundente al reivindicar el derecho internacional frente a actuaciones unilaterales y a intereses sobre los recursos naturales de Venezuela. “Los recursos naturales son parte de la soberanía de un Estado. Los recursos de Venezuela son del pueblo venezolano”, ha señalado, advirtiendo de que lo ocurrido en Caracas es “un precedente muy peligroso para el orden mundial basado en reglas”. En este contexto, ha alertado también sobre cualquier intento de cambiar fronteras por la fuerza, y ha sido tajante al referirse al intento estadounidense de apropiarse de Groenlandia: “Los territorios no cambian de mano caprichosamente” y “hay un pueblo groenlandés que se ha expresado claramente y tiene derecho a decidir”, ha subrayado, mostrando la plena solidaridad de España con Dinamarca.
En clave europea, el ministro ha defendido un “rearme moral” y un salto hacia una mayor soberanía política, económica y estratégica de la UE ante los desafíos globales, desde Ucrania hasta las tensiones geopolíticas con Estados Unidos, Rusia o China. “Una agresión es una agresión, la haga quien la haga”, ha afirmado, insistiendo en que el problema de la seguridad europea “no son los aliados, es la agresión rusa”. Para Albares, el momento actual exige una Europa más unida y con voz propia: “El multilateralismo no es una idea bonita, es la base de las relaciones pacíficas y estables entre Estados”.
"Recurrir al ejército estadounidense siempre es una opción". Esta ha sido la declaración de la portavoz del Gobierno de Estados Unidos, Karoline Leavitt, sobre los planes de la Casa Blanca para hacerse con el control de Groenlandia. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo "están barajando varias opciones" para hacerse con el control de esta isla, que pertenece a Dinamarca, y que consideran importante para su "seguridad nacional". Otra opción es comprarla, tal y como afirmó el Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, en una sesión informativa con congresistas de los principales comités de las Fuerzas Armadas y de Política Exterior. Rubio dijo que Trump estaría dispuesto a adquirir Groenlandia, pero no dio más detalles.