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De manera organizada y pacífica, decenas de miles de manifestantes marcharon hoy por la isla de Hong Kong, en una protesta que la policía había autorizado solo como concentración en Victoria Park, el parque más grande de la ciudad, pero que transcurrió sin incidentes. El cuerpo antidistrubios de la policía se fue desplegando en varios puntos de la ciudad, incluida la Oficina de Enlace del Gobierno de China, aunque sin noticias alguna de enfrentamientos. La manifestación de hoy, que culmina una semana turbulenta en Hong Kong (cancelaciones masivas de vuelos por las protestas en el propio aeropuerto y maniobras militares chinas al otro lado de la frontera), estaba especialmente bajo el foco, después de que circularan rumores de que habría chinos de la parte continental del país infiltrados con el objetivo de crear problemas. 18/08/19

Unos 22.000 profesores han marchado hacia la residencia de la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, bajo el lema "Protejamos a la siguiente generación, dejad que hable nuestra conciencia", en apoyo a los jóvenes manifestantes que han liderado las protestas desde hace once fines de semana.

La autoridad aeroportuaria de Hong Kong previstos este lunes con destino y salida en la ciudad por una nueva protesta en la principal terminal del aeropuerto. Más de 5.000 manifestantes, según cifras de la policía, reivindican la retirada definitiva de la polémica ley de extradición, la dimisión de la jefa del Ejecutivo Carrie Lam y la celebración de elecciones democráticas.

Todos los vuelos, menos los que ya han facturado para despegar o los que se encuentan en ruta para aterrizar, han quedado cancelados a partir de las 16:00 horas (hora local, las 10:00 hora peninsular española), según un comunicado de la autoridad aeroportuaria.

Mientras, el responsable de la policía Kong Wing-cheung ha asegurado que los manifestantes mantienen bloqueada la terminal de salidas e impiden el acceso de los viajeros al área de embarque.

Las autoridades aseguran además que el tráfico hacia el aeropuerto está muy congestionado y que sus aparcamientos se encuentran completamente llenos, por lo que se recomienda no acudir allí.

Un pasajero español, llegado a Hong Kong en uno de los últimos vuelos que ha podido aterrizar, Alejandro Olalde, relataba al canal 24h que debido a la protesta no podía salir del aparcamiento y que, mientras, seguían llegando manifestantes fácilmente identificables porque van vestidos de negro.

China ha dado un paso más en la guerra comercial que libra con Estados Unidos al permitir que su moneda se devalúe hasta niveles inéditos en los últimos once años. El movimiento -respuesta al anuncio la semana pasada del presidente de EE.UU., Donald Trump, de imponer nuevos aranceles a productos chinos- ha provocado caídas generalizadas en las Bolsas mundiales, que temen que cada vez esté más lejos un acuerdo que ponga fin al enfrentamiento entre las dos principales economías.

Rebajar el valor de una moneda hace que una economía sea más competitiva hacia el exterior y favorece las exportaciones, pero puede traer problemas al país, sobre todo en dos aspectos: el encarecimiento de las importaciones -especialmente importante es en el caso de la factura del petróleo- y en el de la fuga de capitales que se puede dar, lo que afectaría a la estabilidad financiera.

Además, el banco central chino "no permitirá que el yuan se debilite demasiado" porque tendría "efectos graves y desestabilizadores en la economía" en un contexto de desaceleración, advierte Stephen Innes, analista de Vanguard Markets, según recoge AFP. De hecho, Pekín ha estado buscando consolidar su moneda en los últimos años después de la inestabilidad financiera sufrida en 2015.

La guerra comercial entre ambos países se inició en febrero de 2018 y, desde entonces, ha tocado varios puntos. El más importante, la imposición de aranceles fijada por EE.UU.  en diferentes fases, respondida por China de forma inmediata. Pero también ha afectado a otros sectores, como la tecnología -con Huawei como gran damnificada- y la suspensión de compra de productos agrícolas estadounidenses.

Toda esta situación ha provocado que los organismos internacionales, como el FMI, adviertan del impacto de la guerra comercial en la economía mundial, algo que parece lejos de resolverse. Los últimos acontecimientos han hecho temblar a los mercados financieros de todo el mundo, donde se han observado caídas en las Bolsas, más acusadas en las europeas incluso que en las estadounidenses.

Y eso es porque, en estos momentos, es la economía europea la que tiene menos fuerza, con el sector manufacturero en recesión y con el crecimiento económico -en clara desaceleración- sostenido por el consumo. Al mismo tiempo, y como siempre ocurre en momentos de inestabilidad, se están fortaleciendo los denominados activos refugio, en este caso sobre todo el yen japonés y el oro.

Los expertos consideran que, mientras se mantenga la incertidumbre sobre los próximos pasos en la escalada comercial, la situación no cambiará. Además, advierten de que las tensiones pueden afectar también a otros terrenos como son las tierras raras, fundamentales para el desarrollo de la industria tecnológica y de las que China produce más del 70% a nivel global.