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El presidente estadounidense, Donald Trump, está decidido a desmantelar la agencia de ayuda internacional: USAID. Estados Unidos es el principal donante de ayuda humanitaria en el mundo. En 2024 distribuyó 44.000 millones de dólares en programas sociales y medioambientales de todo tipo.

Foto: Un hombre camina delante de un tanque de oxígeno instalado por la USAID en el hospital Bir en la capital de Nepal, Katmandú (REUTERS/Navesh Chitrakar)

Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ahora encargado de recortar la Administración, envío el pasado sábado un equipo a registrar las oficinas de la agencia de ayuda internacional, USAID (por sus siglas en inglés). Varios jefes de la agencia intentaron impedir que abrieran los cajones de la agencia, que guardan documentos clasificados. Al poco rato, la Administración canceló la operación. Musk confirmaba en su red social los peores temores: quieren cerrar la agencia.

Trump ya había congelado la gran mayoría de la ayuda internacional. La agencia es el mayor donante del mundo y un instrumento de la política exterior de Estados Unidos, pero ahora es un blanco de los recortes y sus trabajadores son solo algunos de los muchos que están despidiendo en toda la administración pública.

La violencia en la República Democrática del Congo (RDC) se endurece. La guerrilla M23 ha tomado la ciudad de Goma, en el oeste del país, después de violentos enfrentamientos con el Ejército de RDC. Hay decenas de muertos y cientos de miles de civiles intentan huir a la vecina Ruanda. La ONU ha advertido de la grave crisis humanitaria en la región. El conflicto de RDC es uno de los que lleva más décadas activo: tiene sus raíces en la época colonial y en la lucha entre etnias.

Olatz Cacho, portavoz de Amnistía Internacional, asegura que los recientes combates han desplazado a unas 400.000 personas y han agravado la crisis humanitaria que sufre la región. "No es normal que esta población, que vive en una zona tan rica, sufra tanta pobreza, tanta inseguridad y tantas violaciones de derechos humanos durante tantísimos años", ha denunciado Cacho y ha asegurado que la "impunidad es un problema que hay que combatir".

Cacho explica que otro de los factores que agrava este conflicto son los minerales como el estaño y el coltán, imprescindibles para la fabricación de teléfonos móviles y ordenadores. "Países como China o Estados Unidos no regulan adecuadamente sus cadenas de suministro y permiten la entrada de minerales sin verificar si su origen es ético o no", ha denunciado Cacho.